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sábado, 10 de noviembre de 2018

Resumen del libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn 10,1-20


La genealogía de la familia de Noé provee la información de la formación del pueblo de Israel y de los pueblos del antiguo y cercano Oriente; sabemos que muchos pueblos tuvieron contacto con Israel como: Egipto, Canaán, Filistea, Jebusea, Elam, Asur entre otros y sabemos que por Abraham, el pueblo de Israel tiene sus orígenes en Mesopotamia.

Los nombres de los descendientes de Noé fueron planificados para reflejar la totalidad de la humanidad y en la Biblia se encuentra un total de 70 pueblos, dentro de los cuales se encuentra la familia de Jacob que entró en Egipto y los 70 ancianos de la nación; en la literatura griega también vemos que el número 70 representa la totalidad de los dioses que se encuentran en su panteón.

Es evidente para los estudiosos, que el número 70 es relevante en las tablas etnográficas antiguas y que da un sentido de perfección a todas las generaciones.

Los pueblos antiguos primitivos de la Segunda Tierra se encerraban en sus fronteras y no se preocupaban por conocer lo que sucedía fuera de sus límites, a excepción de los griegos, que era un pueblo que mantenía una curiosidad innata que los hacía recorrer otras culturas asimilando costumbres y usos de los pueblos que conocían.

En la Biblia aparece una tabla etnográfica, de muchas que existieron, donde se nos muestra que toda la humanidad descendió de Noé; en esta tabla aparecen mencionadas la raza blanca y la negra, y no se nos dice nada de la raza amarillo o asiáticos, y el área que describe solo se extiende en el oriente próximo, pues los otros lugares de la Tierra eran desconocidos para el autor sagrado.


La principal intención del hagiógrafo sagrado, es la de darle un sentido teológico y espiritual al pueblo de Israel, pues muestra a este pueblo como elegido por Dios sobre todas las naciones de la Tierra y disfruta de la primogenitura de parte de Dios; el autor sagrado en su tabla etnográfica, recoge los nombres de Israel y hace un esfuerzo por dar una genealogía aproximada.

Algunos estudiosos consideran que esta tabla etnográfica se construyó siete siglos antes de Cristo, pues aparecen mencionados los escitas, un pueblo del oriente próximo muy antiguo que desapareció.

En la línea de Jafet, tenemos ejemplos de algunos pueblos:
Gomer, pueblo de raza aria, habitantes del norte del mar Negro, que empujados por los escitas, pasaron del Asia menor a la región de armenia; Magog puede hacer referencia al pueblo escita; Medos, pueblo de raza aria que vivió al sur del mar Caspio y afines a los persas; Javan pueblo de raza aria que habitan las islas del mar Egeo y también conocidos como jonios o jónicos; Tubal, conocidos también como los tiberinos y se encontraban a la orilla meridional del mar Negro; Mosoc, pueblos de raza aria que se encontraban cerca de los ríos Tigris y Éufrates; Tiras o tirsenios o etruscos que habitaban en las islas de Asia menor, entre otros muchos pueblos que el autor menciona de raza aria descendientes de Jafet y nada tienen que ver con los semitas; a estos pueblos también se les puede conocer como indoeuropeos.

En línea de Cam tenemos los pueblos de color negro o trigueño:
Cus, pueblo identificado con la actual Etiopia; Misri o Musru, pueblo de piel negra; Egipto, pueblo de piel trigueña tirando a morena; Put, se puede identificar como la actual Somalia y el color de su piel era negro como lo es actualmente; Canaán pueblo también de piel trigueña; el autor menciona muchos otros pueblos de este color de piel, tanto trigueña, morena o negra.

De todos estos pueblos mencionados por el autor es bueno destacar al de Cus o Kis, que fue fundado por un héroe cazador llamado Nemrod; según la Biblia este personaje procede de lo que hoy es la actual Etiopia en África y algunos lo han identificado como el fundador del imperio asirio, pues aparece en sus inscripciones como un héroe de mucha fuerza que comenzó a dominar la Tierra y algunos lo han querido identificar con el poema  del Gilgamesh, de origen babilónico que nos dice que este personaje fue rey de Erec, una de las ciudades del reino de Nemrod que pertenecía a la antigua Mesopotamia; según los escritos, este personaje acostumbraba luchar contra leones y se presenta ahogándolos en los bajorrelieves tanto de los sumerios, asirios y babilonios.

En la Biblia en el libro del Génesis, aparece como un robusto cazador de Yahveh; lo que demuestra que todos estos pueblos tenían un mismo tronco y raíz y con toda seguridad era un habitante de la Primera Tierra que pasó a la Segunda y era un hijo de Dios y otro Noé de los muchos que existieron; los escritos dicen que este personaje dominó Babilonia que era la ciudad antigua más importante antes de la aparición de Roma.


Resumen del libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. Capítulo 9


El autor dice que la Biblia nos presenta la visión de que los animales se encuentran al servicio del hombre y la mujer, y que puede servirse de ellos tanto para alimentarse como para alivianar su trabajo; los animales nunca se encuentran en igualdad con el hombre, sino que el hombre se encuentra por encima de los animales y las plantas porque posee el espíritu divino.

En este sentido tanto el hombre como la mujer son señores de la creación y deben administrarla con prudencia y amor, y esto implica que en la maldad no se debe hacer sufrir a la creación, sin olvidar que el verdadero dueño de la creación es Dios y que no hay que pedirle permiso a la creación para disponer de ella como se insinúa en la película de Avatar dirigida por James Cameron, sino que todo es un don de Dios y a Él es al único que hay que agradecer.

La vida humana fue hecha a imagen de Dios y por consiguiente nadie puede disponer de ella, y de aquí y del ser persona deriva toda dignidad humana; el hombre recibe de Dios un mandato explícito de preservar la vida de modo que a nadie se le hace lícito derramar sangre humana, de modo que la vida debe entenderse como un don sagrado.
En este sentido no se puede consentir ninguna práctica moderna de aniquilación de la vida como el aborto, la eutanasia y otras maneras de segar la vida, a no ser que haya que aniquilar otro ser humano que se encuentre aniquilando otros seres humanos y esto sea necesario para parar un ciclo de muerte.
Pero las cadenas de muerte se van a encontrar en todos los pueblos de la humanidad, especialmente desde Noé, que se originan varios pueblos que reciben bendiciones y maldiciones de este patriarca.
De Cam un hijo de Noé desciende dos pueblos que son los egipcios y los cananeos; el pueblo de Israel contrario a lo que puedan considerar algunos mirando la Biblia de forma ligera, fue un pueblo que mantuvo buenas relaciones con Egipto y en muchos momentos fue refugio para las calamidades de Israel y en la antigüedad podía ser considerado un pueblo hermano de los israelitas, de modo que estos pueblos en el origen israelí se consideraban una bendición mutua y no había derramamiento de sangre entre estos dos pueblos.

La maldición de Noé se ve más bien reflejada en Cam y sus descendientes; de Cam se deriva el nombre de Canaán y es posible que desde aquí se desprenda el nombre de Egipto y esta palabra se deriva de la raíz hebraica Kime; la historia nos demuestra que Israel luego de salir de Egipto se adueña de la tierra de Canaán, de modo que todos los cananeos quedaron sometidos a la tierra de Israel y entonces se cumple la maldición de Noé: que Cam será esclavo de los esclavos de sus hermanos.

El pueblo de Israel desciende de Sem, que es el hijo mayormente bendecido de Noé y la bendición también llega a través de Jafet, indicando con esto que la descendencia también se va a dilatar a través de este hijo de Noé; el autor nos hace ver que estas maldiciones o bendiciones que implican el derramamiento de sangre se producen a través de las viñas; la Biblia pone el origen del vino en Noé, mientras que para los egipcios y los griegos era de origen divino.

El autor vuelve a recordar que Noé es el último hijo de Dios en la Segunda Tierra, por lo que se hace fácil explicar que conocía las técnicas del vino que dominaban muy bien los habitantes de la Primera Tierra debido a la tecnología avanzada de la que disponían. 

Resumen del libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. capítulo 8



En este capítulo el autor nos dice que los mapas de la Primera Tierra fueron modificados por el diluvio y lo mismo sucederá cuando termine la Segunda Tierra y de paso a la Segunda Tierra; de modo que donde antes existe agua después existirá tierra y donde existe tierra existirá agua.


Con el diluvio Dios recompone la obra de la creación en seis días y el arca de Noé es signo de la salvación de Dios para toda la humanidad, pero especialmente para aquellos que la acepten; de modo que del arca sale una humanidad nueva.

El número 4 expresa la creación material, pero luego del diluvio tenemos un nuevo número 4 que expresa la recreación de la creación y que sumados se convierten en un número 8, el cual representa el nombre de Jesús, de modo que en Jesús se da una recreación de la creación, pero la creación debe alcanzar la espiritualización  y la plenitud convirtiéndose en un número 7 que el número que expresa la máxima perfección que puede existir en el mundo creado.


Resumen del Libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. capítulo 7



Dios hizo todo bueno desde el principio y no ha creado nada impuro, pero los habitantes de la Primera Tierra manipularon genéticamente los animales. En este sentido podemos entender a los animales puros que los que Dios creó en su estado natural y a los animales que fueron modificados genéticamente, conocidos en la Sagrada Escritura como animales impuros o alterados genéticamente.

John Henry Builes admite la posibilidad de que el arca de Noé existió y que tanto Noé como su familia, fueron una familia concreta salvada en la Primera Tierra de las aguas del diluvio; en esta arca entraron los animales naturales y los que posiblemente ya habían sido modificados genéticamente en la Primera Tierra, que la Sagrada Escritura denomina como puros e impuros.


Este pasaje de Noé, tiene su par en la epopeya del poema babilonio del Gilgamesh, donde Enlil, se enoja con la humanidad y enojado, trató de reducir la población mundial con plagas y sequias y reunido con otros dioses planea aniquilar la humanidad por medio de un diluvio; al final hay un dios que se las ingenia para salvar la humanidad y construye una nave en forma de cubo para que se salve él y su familia y las representaciones de las distintas artes de la humanidad; la nave tenía en su interior siete pisos y la tormenta duro siete días y siete noches, recordando  que el número 7 implica perfección y plenitud y al final la embarcación descansa sobre el monte Nisir y lo mismo que con Noé, fueron despachadas aves para saber si había tierra firme después de pasado el diluvio.

No hay duda que el libro del Génesis y el poema babilónico del Gilgamesh se refieren al mismo diluvio; con esto se quiere hacer referencia que el Noé bíblico necesariamente no es la misma persona que el Noé babilónico, sino que se trata de diferentes personas y que los Noé de la Primera Tierra que continuaron la civilización en la superficie de la Tierra fueron muchos; pero es evidente que la Sagrada Escritura nos dice que el Noé bíblico, fue el tronco del cual se desprende todos los habitantes de la Segunda Tierra, especialmente todos resultamos siendo descendentes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet.

Resumen del libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. 6,19



El autor sagrado escribe con naturalidad y lo hace con la mente de un niño y no contempla las dimensiones de guardar una pareja de cada animal en un barco pequeño y esto hace inverosímil el relato del arca, por lo que el texto más que un sentido histórico, tiene un sentido teológico.

Noé recibe una misión de Dios y es la de salvar y continuar el género humano y es posible que haya existido el Noé histórico, pero el arca debió haber sido construida con tecnología de la Primera Tierra, pues un pequeño barco de madera en medio de un maremoto, hubiera sido destrozado por las olas en mil pedazos.

Un pequeño grupo de seres humanos fueron salvados y de igual modo un pequeño grupo de animales en representación de toda la creación deben ser salvados, pues si el mudo pereció con el hombre, con el hombre debe volver a resurgir y esto es un símbolo de la redención del hombre y de la creación.

La humanidad de la Segunda Tierra cambió sustancialmente en referencia con la de la Primera Tierra; Platón nos dice que en la Atlántida existían arboles gigantescos y plantas muy bellas y seguramente lo mismo podríamos decir de los animales; de modo que en la Segunda Tierra la flora y la fauna cambió sustancialmente y los hombres perdieron totalmente los dones sobrenaturales, preternaturales y los naturales se vieron grandemente afectados.



Resumen del Libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. 6,7



Con el diluvio, la creación fue renovada y purificada de toda maldad, pues la Primera Tierra antes del diluvio había sido contaminada física y espiritualmente por el hombre, de modo que luego del diluvio se generó una Segunda Tierra y de igual modo sucederá cuando surja una Tercera Tierra.

Cuando desapareció la Primera Tierra y luego surgió la Segunda Tierra, Noé y su familia no fueron los únicos sobrevivientes de la catástrofe, muchas personas de la Primera Tierra se refugiaron en el interior de la Tierra y otros huyeron a otros sistemas estelares gracias a la tecnología avanzada con la que contaban.
Noé que es un hijo de Dios, se queda en la superficie del planeta y se convierte en el personaje insigne de la humanidad; la sagrada Escritura nos dice que Noé tiene tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
Sem es el más importante de los hijos de Noé y es nombrado primero y es de donde desciende la raza semita de la cual surge el pueblo de Israel; Cam es el segundo hijo de Noé, que se encuentra relacionado con el término hebraico Jam, que significa “calentado por el Sol” y alude a las personas de color negro y trigueño; y el tercer hijo de Noé es Jafet, que se encuentra relacionado con el término Yafet, que significa hermoso y hace referencia la belleza de la raza aria.
Noé es el último hijo de Dios que queda en la superficie del planeta y se casa con una mujer híbrida, por lo que los hombres y mujeres posdiluvianos van a ser más frágiles que los de la primera humanidad.

Resumen del libro Historia Primitiv de la Humanidad, Gn Cap 6



Teológicamente no es posible pensar en que los ángeles tienen cuerpo material y puedan tener relaciones sexuales con otro ser corporal, porque los espíritus puros que no pueden interactuar directamente con la materia.
Un ángel no puede ocupar ningún espacio y lugar y no se encuentra sometido al tiempo, ni se puede encontrar en ninguna dimensión, pero esto no excluye que puedan interactuar en el tiempo y la materia.
Los ángeles pueden tomar un cuerpo aparente y pueden interactuar con la materia indirectamente; en este sentido pueden efectuar los fenómenos naturales y las leyes físicas y químicas.
En este sentido podemos entender los mitos de la antigüedad, que fueron creados para tratar de entender lo que el hombre no alcanza a entender; en la historia se perdieron muchas cosas con el tiempo y solo quedaron algunos vestigios, lo que hace muy difícil una reconstrucción exacta de los hechos; se puede decir que luego del diluvio se perdió toda la historia de la Primera Tierra, la tecnología, la ciencia, la cultura y las civilizaciones, y solo nos quedaron vestigios muy remotos y fragmentarios, que hacen muy difícil una reconstrucción histórica.


Hace 12.000 años, surgieron nuevos pueblos y ciudades, y en tecnología empezaron de cero; no hubo oportunidad para que generaciones pasadas pudieran transmitir los avances tecnológicos a las nuevas y así poder continuar con el avance de la ciencia, la cultura y la civilización.
Las personas que quedaron en la superficie de la Tierra luego del diluvio, no tenían las mismas condiciones de las personas anteriores del diluvio, en cuanto a inteligencia, longevidad y dones preternaturales, debido a la hibridación que experimentó el hombre; los habitantes de la Segunda Tierra son descendientes de Noé y de una mujer híbrida.
Esto no excluye que los gigantes de los que nos hablan los mitos antiguos, siguieran existiendo en la Segunda Tierra; de modo que en los mitos se encuentra escondida una parte de la realidad.
Muchos pueblos de la antigüedad llegaron a creer que estas personas gigantescas eran dioses o semidioses, especialmente haciendo referencia a algunos habitantes de la Primera Tierra que todavía conservaban cualidades sobrenaturales y estos seres fueron los que también posiblemente dieron origen a los gigantes y a quienes se les puede indilgar las grades construcciones de la antigüedad.
Según John Henry Builes estos gigantes no son ni dioses, ni hijos de dioses, son más bien un rezago de la civilización perdida de los atalantes y de otras civilizaciones perdidas que conocían la clonación y la manipulación genética. Fruto de estas manipulaciones genéticas de los habitantes de la Primera Tierra tenemos también seres extraños como los que aparecen en los mitos antiguos: el centauro, el minotauro, las sirenas etc.
El autor sostiene que siguen existiendo seres extraños que son creación de laboratorios y que en varios países han visto seres extraños como el denominado “chupa cabras”, pues aparece ganado muerto y su sangre ha sido extraída por un animal que parece que la ha succionado.
En conclusión, los habitantes de la Primera Tierra fueron tentados por el demonio y perdieron el carácter divino por motivo de la hibridación con los animales agotando el espíritu divino; perdiendo lo más noble, lo más bello y sublime en estos humanos de la Primera Tierra.
Los hijos de Dios fueron llamados en la mitología de los pueblos antiguos con nombres tales que nos son familiares: Atlas, Poseidón, Adonis, Mitra, Júpiter, Zeus, Osiris, Siva, Visnú etc.; se hicieron adorar como dioses y llevaron a los hombres antiguos a dar culto a los demonios, siendo solo hombres y mujeres mortales.
Los habitantes de la Primera Tierra y especialmente los conocidos con el nombre de “hijos de Dios” (diferentes a los “hijos de los hombres”), se dejaron tentar por los demonios y manipularon los genes y el ADN de la vida, corrompiendo lo que es hermoso y dando origen a animales y seres no queridos por Dios; de modo que los habitantes de la Primera Tierra se corrompieron grandemente y se presentó en un abismo y es un peligro latente para los seres de la Segunda Tierra.
Aunque Dios permitió este mal en los habitantes de la Primera Tierra y lo permite en los habitantes de la Segunda Tierra, Dios no se ha quedado dormido, ni se encuentra de vacaciones, pero al contrario de esto, Dios es un ser bueno, que se interesa por el ser humano y quiere lo mejor para el hombre.

lunes, 15 de octubre de 2018

Capítulo 4,1a


La civilización de la Primera Tierra, se inició con nuestros primeros padres hasta antes del diluvio universal y era una humanidad que tenía conocimientos técnicos y científicos que desbordaba el hombre de la actualidad; con el diluvio se extinguieron los hijos de Dios y solo quedo Noé.

Los habitantes de la Primera Tierra conocían la electricidad, el electromagnetismo, los viajes en el espacio, fuentes de energía fundamentada en los cristales, ingeniería genética y el funcionamiento del cuerpo humano entre otras cosas; además muchos de los habitantes de la Primera Tierra seguían conservando en parte los dones preternaturales y sobrenaturales que los hacían seres superiores con respecto a las personas de nuestra época.
El diluvio borró esta civilización de la faz de la Tierra, pues se habían apartado del orden establecido por Dios y habían trasgredido tanto las leyes naturales como las leyes divinas, pues era una sociedad que practicaba la clonación, el homosexualismo, adulterio, aborto, experimentación con seres humanos, sacrificios humanos entre otras muchas otras cosas que rompen la ley natural y divina.
La Primera Tierra desapareció con el agua y nosotros que somos habitantes de la Segunda Tierra y nuestra civilización que viene desde el diluvio hasta nuestros días, estará condenada a desaparecer con el fuego, hasta que resurja una Tercera Tierra que puede durar miles de años y que los adelantos científicos no los podemos imaginar hasta que nuestra civilización termine en el plano físico, porque el tiempo se habrá cumplido y termine la Tercera Tierra para siempre con respecto a los seres humanos.
Pero continuará la creación de otros seres en el universo físico hasta que éste también llegue a su término y sea abrazado por el mundo espiritual llegando todo a una plenitud querida por Dios.
Pero antes de que los habitantes de la Segunda Tierra podamos pasar a la Tercera Tierra, tendremos que afrontar una dominación y engaño muy fuerte de los demonios, pues nos confundirán con la idea de seres de otros planetas; muchos de estos seres, aunque no todos, serán espíritus malignos que interactuarán con la materia y engañarán al hombre ofreciéndole tecnología y el objetivo de todo esto, es poder establecer el reino del anticristo aquí en la Tierra.

lunes, 12 de marzo de 2018

Civilizaciones Perdidas y John Henry Builes.


Las personas siempre han amado el misterio y estamos entrando en una época donde la fascinación por lo desconocido crece a pasos agigantados. Uno de los temas que inquietan mucho a los teóricos de la conspiración, a científicos serios, a sacerdotes y toda clase de gentes, es el tema de las civilizaciones perdidas.
En el año de 1973, en los principales periódicos del mundo y en los de Estados Unidos salió a la luz pública: “Se ha hecho probablemente uno de los descubrimientos más grandes de la historia”. Maxine Asher, el Codirector de una expedición científica afirmaba que había encontrado la Atlántida en el fondo del océano. Este hombre afirmaba que buzos habían encontrado evidencias de una súper-civilización, que se había hundido en el mar hace miles de años: “Los buzos encontraron evidencia de carreteras y grandes columnas, algunas con motivos concéntricos espirales, en el lugar preciso descrito por el filósofo griego Platón (Mas allá de los pilares de Hércules en España)”. En el grupo se encontraban algunos científicos, aventureros y maestros avalados por la universidad de Pepperdine en los Ángeles California.
Estos personajes afirmaban que habían encontrado más de 30 ruinas, incluyendo pirámides, domos, caminos, carreteras pavimentadas, columnas rectangulares y muchas clases de artefactos encontrados en el fondo del océano desde las Bahamas hasta las costas cercanas de Europa y de África.
Muchos historiadores y respetados escritores han creído en la existencia del continente perdido de la Atlántida y existen testimonios de historiadores que afirman que los mayas y los aztecas dijeron a los conquistadores que provenían de lugares llamados Atlántida y Mu.
La Atlántida es el continente perdido del océano Atlántico y Mu es el continente perdido del océano Pacífico y los testimonios indican que eran civilizaciones muy avanzadas, con sistemas educativos, gobiernos y tecnología que superan las de la actualidad con creces.
En el océano Pacífico se han encontrado ruinas en el fondo del mar que dan sustento a esta teoría en las islas de Ponape, de Pascua y en la de Karotonga. El profesor Menzies, de la Universidad de Duke, fotografió las ruinas de una civilización perdida en el mar entre Perú y Tahití, encontrando una columna con jeroglíficos desconocidos.
Las evidencias de la existencia de estas civilizaciones perdidas también las podemos hallar en mapas antiguos, como el famoso mapa de Piri Reis y del que se ha hecho referencia en televisión y en cantidad de libros, al cual hace referencia el profesor Charles Hapgood, profesor de Geología de la Universidad de New Hampshire, donde reporta que en él aparece una gran isla desconocida en el océano Atlántico; también existe un mapa del Rey Enrique hacia el 1500 después de Cristo que demuestra la existencia de la Atlántida y también aparece en documentos griegos.
Son muchos los documentos antiguos de diferentes culturas que nos hablan de la existencia y destrucción tanto de la Atlántida como de Lemuria, tales como: Chilam Balam, el Código de Dresden, el Popol Vuh, el Código Cortesianus, el Manuscrito Troano, el libro Oera Linda de Holanda, entre otros.
El historiador Diodorus escribió que hace miles de años antes de la existencia de los fenicios había existido una inmensa isla atlántica, que tenía guerras contra el pueblo de los amazonenses y lo mismo afirmó el historiador griego Ammianus Marcelinus que habló de la destrucción de la Atlántida. Otros escritores griegos como Proclo, Plutarco y Herodoto afirman haber tenido indicios de su existencia.
El historiador griego Timageno describió una guerra entre Atlántida y Europa y Theopompos, historiador griego, describió a la Atlántida con enorme tamaño y con ciudades como Machimun y Eusebius y una edad dorada libre de enfermedades y labores manuales.
El escritor James Churchward esciribió varios volúmenes de libros, documentado en escrituras antiguas, y afirma haber traducido escrituras en el sureste de Asia referente a la existencia de la Atlántida y Mu; mientras el geólogo William Nivean afirmaba haber encontrado tablillas similares en México.
El Dr. George Hunt Williamson, escribió que los descendientes de los incas lo guiaron hasta un antiguo manuscrito en un templo en las montañas de los Andes que narraba la destrucción de la Atlántida y de Mu y los cuales tenían una tecnología muy avanzada.
De lo anterior podemos decir, que es claro para los escritores antiguos, la existencia de la Atlántida y de Lemuria, lo mismo que en casi todas las civilizaciones antiguas se creía en la existencia de Titanes, que era una raza de gigantes que existía en la Tierra hace mucho tiempo y actualmente se han encontrado pruebas de la existencia de este tipo de personas de 5 a 7 metros de altura encontrando sus huesos, que han sido analizados positivamente como de humanos.
Los conquistadores españoles dejaron registros que existían hombres salvajes de gran tamaño con cabellos rubios y ojos azules y dos de ellos fueron capturados, pero murieron en el viaje hacia Europa; los alemanes, nórdicos y escandinavos hablan de un continente desaparecido en el océano Atlántico Norte que denominan con el nombre de Thule, donde ubican la civilización llamada Hiperbórea, que se encuentra bajo una gruesa capa de hielo nórdica.
Muchos escritores famosos, como Diodurus, Plinio y Virgilio escribieron sobre Thule, una tierra que
los griegos sabían que existía desde hace mucho tiempo. Describieron a Thule en el Atlántico Norte como cálida y verde, rodeada de montañas, mujeres impresionantemente bellas, personas rubias con ojos azules; los antiguos concluían que la raza hiperbórea era alta y de excelente condición física y que algunos se veían jóvenes en la vejez; eran vegetarianos, frugíferos y vivían en armonía con la naturaleza.
En otro artículo ya hemos comentado que tanto el polo Sur como el Norte, eran zonas tropicales y lo que se observa en el mapa de Piri Reis, es que fue hecho antes de que la capa de hielo existiera y se mostrara estas zonas como lugares tropicales.
Jurgen Spanuth, escribió que en Egipto descifró algunos jeroglíficos, que hablaban de un imperio perdido en el norte, lo mismo que muchos otros investigadores alemanes que hablaban del continente perdido de Thule y de una raza de superhombres, que existieron en una famosa edad dorada de la humanidad y que convencieron a Hitler y a su círculo interno, que la raza Aria Nazi era descendiente de los hiperbóreos y que tenían poderes telepáticos y que habían sido destruidos por el hielo, coincidiendo con antiguas tradiciones que afirmaban que la humanidad se había degenerado.
De acuerdo con nuestros artículos anteriores hemos visto que posiblemente no solo existieron estas tres civilizaciones, sino que existieron muchas otras y que es posible que todavía sigan existiendo al margen de nuestra civilización.
Retomando al pueblo Lemuriano (Mu), estas personas creían que el Sol estaba ubicada en el “tercer ojo”, es decir un ojo invisible que existe dentro de los seres humanos y que les permitía tener un profundo conocimiento de sí mismos y según Churchward, esta civilización, tenían casas de tejados trasparentes, estaban libres de enfermedades, tenían capacidades extrasensoriales y eran capaces de tele trasportarse, lo que hacía innecesario los vehículos terrestres. Los que han escrito de esta sociedad, afirman que eran vegetarianos, agrícolas, que trabajaban al aire libre y en armonía con la naturaleza y tenían un poco uso de la tecnología, pues se habían centrado más en el desarrollo de la meditación y poderes extra-sensoriales y aunque  vivían a la par de la sociedad atlante, que tecnológicamente era muy desarrollada, los Lemurianos preferían experimentar con energías físicas para mover objetos, sin uso de la tecnología como lo hacían los Atlantes.
En un escrito de un rosacruz llamado Cerve, describe como un hombre y una mujer que querían casarse, debían entregar sus posesiones a un sacerdote y sin ninguna ropa, comida o cobijo u herramienta eran enviados al bosque durante 28 días desnudos y durante este tiempo debían hacer sus propias ropas, construir abrigo, recolectar comida y construir sus herramientas y ayudarse el uno al otro sin ninguna negatividad y si pasaban la prueba, podían casarse y sus posesiones eran devueltas.
Robert Charroux en su libro, nos habla que los españoles encontraron unas luces que denominaron “Luces máximas” que todavía brillaban en lo profundo de la selva amazónica después de 10.000 años de haber desaparecido estos continentes; en las escrituras antiguas de la India llamadas Vaimanika
Sastra, descubiertas en 1875, y nos refieren máquinas voladoras que cambiaban su impulsión a la energía solar cuando la fuente de combustible era baja; nos habla de las “vimanas” que eran barcos voladores de la edad dorada de la humanidad y se nos habla de las naves cónicas de oro, los cohetes de plata, las naves aéreas de tres pisos y los barcos llamados Sakuna que eran construidos en forma de pájaros y existían más de 113 modelos diferentes de este tipo de cuatro clases de naves diferentes.
En el texto antiguo Vymanika Shaastra, se describen pilotos siendo entrenados, partes de las maquinas voladoras, ropas de vuelo y alimento recomendado para un largo vuelo; instrucciones que incluían maniobras de batallas, como ver y escuchar a grandes distancias y son mencionados 16 tipos de metales resistentes al calor entre otras cosas.
Es claro que algunos escritos de la literatura de Egipto, de América central, de Asia, Fenicia y Babilonia nos hacen referencia a naves espaciales y viajes a los planetas, como se puede ver hoy en la película “La guerra de las galaxias”.
Son muchos los escritos que se han encontrado sobre Lemuria, Atlántida, Thule y otras civilizaciones que nos refieren la capacidad que tenían estas civilizaciones para curar enfermedades, retardar el proceso de envejecimiento, controlar el clima, controlar las energías con los cristales, conocían la ingeniería genética, las computadoras, los androides, los robots, máquinas que reparaban a otras máquinas, entre otras cosas.
Esto les permitía tener una vida de confort y de holgazanería y la Sagrada Escritura tácita y expresamente es contundente en afirmar, que el avance tecnológico y las riquezas terminan en un relajamiento moral de las sociedades.
Se dice que los atlantes usaban ropas tremendamente enjoyadas y vivían una vida de ocio y diversión, en fiestas, banquetes, bailes, uso de drogas exóticas y creían ellos que ya lo habían hecho todo en la Tierra, y es posible que usaran más del 90% del cerebro, pues muchos cráneos encontrados son más grandes que los nuestros, por lo que podían ver y oír más allá del limitado rango de nuestros sentidos y percibir colores y frecuencias mejor que los animales.
Los atalantes no tenían que trabajar o ir a la escuela y un joven de su época sabía mucho más que un científico de nuestra época; pero se convirtió en una sociedad que no supo qué hacer con su conocimiento, cayeron en la tentación de ser “dioses” y con la manipulación genética, crearon especies que son mencionadas en las mitologías antiguas, como: las sirenas, cíclopes, unicornios, minotauros y otras creaturas que los escritores antiguos describían como reales luego de verlas.
Los gobernantes atlantes aprendieron a manipular a su pueblo, controlando sus mentes y los líderes comenzaron a cultivar ciencias secretas y a tener pacto con los demonios para poder controlar las masas de población, de modo que la población dependía del gobierno para el alimento, vestidos y casa y sus líderes eran sacerdotes científicos que tenían una súper-ciencia que a algunos les parecería magia.
Los líderes atlantes ya no tenían nada que alcanzar y querían convertir el planeta entero con todas sus civilizaciones en un gobierno mundial, donde ellos fueran los gobernantes de todas las otras civilizaciones; ya no les quedaba nada material que lograr y la hedonística población atlante se convirtió en una sociedad egoísta, que se causaba placer con drogas exóticas y con el ocio y el sexo y se les rendía culto público a los sacerdotes científicos, que perdieron la conciencia de sí mismos y con guerras telepáticas, crearon guerras de mentes y empezaron a exigir sacrificios humanos, llevándolos a un imperio que se derrumbó.
Los líderes atlantes en su afán de dominar a otros pueblos, les ofrecieron tecnología y lujos a otros
continentes a cambio de mantener el control de esas sociedades y crear el imperio de la Atlántida Unida; pero el imperio de Rama, en Asia y el imperio de Atenas en Europa se negaron a convertirse en Atlantes y estos últimos iniciaron guerras con el fin de dominar. Los líderes mundiales de otras civilizaciones les advirtieron a los atlantes y a sus líderes, que se destruirían a sí mismos y destruirían toda la vida en el planeta si no dejaban de dar mal uso a las energías cósmicas nucleares y psíquicas que podrían producir terribles terremotos, maremotos y erupciones volcánicas incontrolables, aún para los habitantes de esa época mucho más adelantados tecnológicamente que nuestras sociedades.
La historia demostró que los atlantes no hicieron caso y millones murieron desapareciendo las civilizaciones anteriores al diluvio y algunos creyeron que sus grandes científicos podrían salvarlos y que muchos simplemente reencarnarían y por esta razón muchos no temieron la muerte.
Los científicos atlantes se confiaron, aunque sabían que la mayor parte de Lemuria había sido destruida 12.000 años antes que ellos; pero confiados en su ciencia construyeron ciudades subterráneas en América del Sur, debajo del océano atlántico, bajo el polo sur, en la Luna y tenían enormes fuerzas aéreas para escapar de la calamidad mundial y todas estas cosas han sido referidas por Michael Barton.
No es extraño que las dos razas más fuertes y rivales de las sociedades antediluvianas protagonizaran una guerra terrible, con poderosas naves y armas atómicas, que trajo como consecuencia el hundimiento de continentes y el emergimiento de otras tierras, provocando la modificación de costas y continentes y un cambio climático global y la alteración del eje de la Tierra que no pudieron resistir las sociedades antediluvianas, esta catástrofe ha sido descrita en el libro “Crónica de Akakor” del autor Karl Brugger.
El autor relata un antiguo escrito que describe las vísperas de la tragedia: “El crepúsculo cubría la superficie de la tierra. El sol brillaba todavía, mas una bruma grisácea, grave y poderosa, comenzaba a oscurecer la luz del día. Signos extraños se mostraban en el cielo”.
La teoría de la deriva continental es una teoría que puede apoyar los hechos anteriormente mencionados y fue propuesta originalmente por Alfred Wegener en su libro publicado en el año de 1912: “El origen de los continentes y océanos”; este hombre formuló su teoría basándose en el hecho de que las siluetas de África y América del Sur pueden encajar, lo mismo que comparó el parecido de la fauna fósil de los continentes septentrionales y las formaciones geológicas, y con los datos recopilados conjeturó que los continentes actuales estuvieron unidos en un pasado remoto en un súper continente que fue denominado Pangea; pero a esta teoría le faltan los continentes perdidos de Atlántida y Lemuria.
Según el geólogo francés Jacques Collina-Gillard, perteneciente al centro Nacional de Investigación Científica, dice que un archipiélago emergió en las aguas del estrecho de Gibraltar hace 26.000 años en la era glaciar y quedó sumergido 9.000 años antes de Cristo. En un estudio reciente de los corales, la zona indica que las aguas empezaron a subir hace 12.000 años antes de Cristo debido al deshielo y las variaciones de las temperaturas.
El coronel inglés James Churchward, en el año de 1868, descubrió en un templo colegio en la India, unas tablillas con inscripciones antiguas en bajo relieve y con la ayuda del sumo sacerdote del templo pudo revisar los archivos secretos en las que se ocultaban unas tablillas de arcilla, redactadas por los naacales en la tierra madre desaparecida de Mu.
Las tablillas contaban el “génesis” del mundo y la historia de la sumersión del continente 12 mil años atrás. El pueblo de Mu según ellos, se llamaba Uighur, su capital se encontraba situada en Asia y su apogeo habría sido 75 mil años atrás y su origen se remontaría 150 mil años más atrás; el coronel jamás brindó pruebas que corroboraran esta información.
Según los escritores antiguos y en artículos anteriores, vemos, como han existido civilizaciones antediluvianas más avanzadas tecnológicamente que nuestras actuales sociedades y cómo el decaimiento moral las llevó a su autodestrucción.
Todas las teorías mencionadas anteriormente y la evidencia de los escritores antiguos, corroboran las ideas expresadas por John Henry Builes en su Libro “Historia Primitiva de la humanidad”, de que van a existir tres humanidades. La primera es la humanidad antes del diluvio, conocida como la Primera Tierra, la segunda, somos la humanidad después del diluvio o Segunda Tierra y la última humanidad, será la humanidad que vendrá después de nosotros y conocida como la Tercera Tierra.
Jesús en el Evangelio, hace una comparación entre nuestra generación y las gentes anteriores al diluvio universal y dice que, así como las gentes anteriores al diluvio comían y se casaban y tenían hijos y los encontró desprevenidos el diluvio, así será con esta generación. El actual decaimiento moral se puede equiparar con la generación de antes del diluvio y la historia ya nos ha demostrado que ese camino lleva a la autodestrucción.
John Henry Builes dice en su libro, que ya han existido otras humanidades antediluvianas tecnológicamente avanzadas que se apartaron de Dios y llegaron a su ruina y auto destrucción. Es curioso que este autor, que escribió sus libros en una cueva y sin acceso a internet, luz eléctrica y los medios de comunicación moderna, llegue a un grado de coincidencia tan sorprendente con otros relatos que avalan sus teorías.
El famoso escritor de caballo de Troya J.J. Benitez que en la actualidad se ha dedicado a investigar el fenómeno OVNI en su libro “Los visitantes” nos relata la historia de un científico llamado Daniel W. Fry, quien fue abducido en una nave de los humanos de la Primera Tierra que viven al margen de nuestra sociedad el 4 de julio de 1959. El científico se puso a memorizar todos los detalles que se encontraban en el interior de la nave y le llamó la atención un emblema grabado en el respaldo de un asiento con una representación de un árbol y una serpiente y los seres que se comunicaban de forma telepática con él le dijeron lo siguiente: “Nuestros ancestros vivían en la Tierra, como se lo habrá imaginado al ver el emblema; estaban muy avanzados y vivían en el sitio que las leyendas terrestres llaman Lemuria o Mu. Por otra parte, el desarrollo científico del continente de la Atlántida también era muy avanzado, al extremo que sus científicos aprendieron a manejar la energía atómica con más habilidad de lo que lo hacen ustedes actualmente. Había cierta rivalidad entre ambas naciones y el desastre fue inevitable”.
La referencia de este científico da sustento al libro de John Henry Builes de “Historia primitiva de la humanidad”; este autor nos dice que existieron muchas civilizaciones avanzadas tecnológicamente antes del diluvio y que habían alcanzado su gran desarrollo debido a que habían sido herederos de los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales con los que Dios había creado al hombre originalmente, pero estas civilizaciones llegaron a su propia autodestrucción por su decaimiento moral y esa autodestrucción se ve reflejada en la Biblia cristiana con el diluvio universal; algunas personas lograron escapar la conflagración mundial y algunos huyeron a las estrellas u otros planetas y otros construyeron ciudades en el interior del planeta.
El relato de J.J. Benitez refleja perfectamente lo descrito por John Henry Builes, los supuestos extraterrestres que abducen al Dr. Daniel, no son más que humanos de la Primera Tierra que pertenecían a la sociedad perdida y continente perdido de Lemuria y que emigraron con su tecnología a algún lugar en el espacio continuando su sociedad y modo de vivir, es decir, es una prolongación de los lemurianos en el espacio.
Según John Henry Builes todos tenemos el mismo código genético y todos somos descendientes de Adán, y de la Eva pre-humana y de la Eva humana; algunos de estos seres humanos viven en el interior del planeta y se conocen como los intra-terrestres y otros viven fuera del planeta y se conocen como los extraterrestres.
Según John Henry Builes dice que estamos en el principio de la creación que se encuentra realizando Dios, y que la Tierra es el centro de todos los universos y mundos por crear. En nuestro planeta se encuentra perfectamente unido el mundo espiritual con el mundo material en los seres humanos; todavía no existen otros seres semejantes a nosotros, pero eso no quiere decir que no vayan a existir; los humanos de la superficie del planeta seremos el punto de encuentro entre los humanos del interior de la tierra y los humanos que se encuentran fuera de ella.
Otra clase de seres y su tecnología, no son más que engaños de demonios, como ya lo hemos tratado de demostrar en artículos anteriores; la Segunda Tierra, es decir, nuestra generación se acerca a su final, porque ya ha demostrado que es una generación en decaimiento moral y que cada vez se aleja más de Dios y se deja hipnotizar con doctrina de demonios y con proyectos humanos en los que Dios no tiene espacio y no puede caber.
Hay muchas personas que se inventan historias para permanecer en el error y convencerse que no están equivocados; la verdad solo puede aparecer patente a los que son humildes y sin ésta, muchos soberbios permanecen sin convencerse y no aceptan los argumentos que les presenta la verdad.
Están de moda las teorías de la conspiración y con toda seguridad podremos encontrar verdad y mentira en ellas, por lo que se hace necesario aprender a discernir y dejarnos llevar por los argumentos que nos ofrece la verdad para no caer en el error y la equivocación.
El galardonado periodista de televisión Frank Sesno preguntó a un panel de eruditos sobre la fascinación de la gente por las teorías de la conspiración y el profesor Stanley Kutle de la Universidad de Wisconsin respondió: “Nosotros todos amamos los misterios, pero amamos más las conspiraciones”.
Que estas teorías de la conspiración, no nos lleven al error y la equivocación, pero nos pueden abrir la mente para pensar diferente y aceptar aun lo que no nos han enseñado o lo que parece mentira, pero no es más que la verdad.


lunes, 29 de enero de 2018

Vestigios de los Atlantes y otras culturas en la historia de la humanidad.

En escritos mayas y aztecas, como el Chilam Balam, el código Dresden o el Popol Vuh, podemos encontrar referencias directas o indirectas a las antiguas civilizaciones perdidas de la Atlántida y de Lemuria.
En Europa en un libro de holandeses llamado el “Oera Linda”, se menciona la destrucción de la Atlántida por maremotos y terremotos, y otros historiadores griegos, como Diodorus, escribieron que hace miles de años, antes del pueblo de los fenicios, existió una isla llamada Atlántida y que tenía guerras con otro pueblo que se llamaban “amazonenses”.
Entre los griegos hay muchos autores que nos hacen referencia a la existencia de la Atlántida; por ejemplo: el kantor griego, escribió que en su viaje a Egipto encontró una columna tallada que hacía referencia a la Atlántida; el historiador Ammianus Marcelinus mencionó su destrucción; el historiador Timageno escribió que existió una guerra entre la Atlántida y Europa; otro historiador también griego llamado Theopompos, menciona en sus escritos el gran tamaño de la Atlántida.
Los incas del Perú también nos hacen referencia a la Atlántida, cuando el investigador Dr. George Hunt Williamson, autor de varios libros sobre la Atlántida y Lemuria, relata que fue llevado por los incas a un manuscrito en un templo de las montañas de los Andes, que narraban la destrucción de la Atlántida y de Lemuira y quienes tenían una tecnología avanzada.
Pero antiguos escritos de diferentes culturas de la Tierra, no solo nos hablan de la Atlántida y de Lemuria; también nos hablan de Thule, otro lugar del mundo que los griegos sabían que existía antes que ellos; Diodurus, Plinio y Virgilio, nos describieron la tierra de Thule situada en el Atlántico Norte, donde hoy está el Polo Norte, como una tierra cálida y verde, que se encontraba rodeada de montañas y de mujeres impresionantemente hermosas; es descrita como una raza rubia de ojos azules y la podemos identificar también con la llamada raza “hiperbóreas”, que eran altos y de excelente condición física, tenían retardado el proceso de envejecimiento porque eran vegetarianos y frugíferos, y vivían en armonía con la naturaleza.
Esta tercera raza de la tierra antigua, era la más poderosa y la más perfecta que también pereció como las razas anteriores en los cataclismos de la Tierra, especialmente cuando deja de tener los polos en lo que hoy es el Ecuador y lo que hoy son los polos, en la antigüedad era la zona tropical del Ecuador.
De las más adelantadas y perfectas de estas razas de la antigüedad eran los hiperbóreos, pero esto no quiere decir que los atlantes y los lemurianos no lo fueran también.
Los lemurianos vivían en casas de tejados trasparentes, se mantenían libres de tensiones y enfermedades y tenían también capacidades extrasensoriales como los hiperbóreos, pero estos últimos se habían dedicado más a la meditación y el cultivo de la espiritualidad por lo que  necesitaban menos de los adelantos tecnológicos.
Estos pueblos de la antigüedad eran esencialmente vegetarianos, agrícolas orgánicos y se encontraban en mucha armonía con la naturaleza, sin querer decir con esto, que no tenían acceso a la tecnología.
Los atalantes eran quienes más se dedicaban al desarrollo de tecnologías, eran más materialistas e incursionaron en las artes ocultas y en el trato con demonios; occidente es heredero de la cultura atlante, como oriente es heredero de la cultura lemuriana.
En conclusión, podemos decir que en la historia existen muchas leyendas de continentes perdidos, y últimamente, se han encontrado muchas cosas que pertenecían a estos continentes desaparecidos por un cataclismo mundial.
En Lemuria se vivía una vida parecida a la nuestra, había mucha vegetación, volcanes y su cultura muy avanzada, seres con un alto grado espiritual y las más altas montañas son lo que hoy es Hawai y Japón; adoraban al “dios desconocido” y se contraponían a los atlantes que eran más tecnológicos. Los atlantes se enorgullecieron de ser la raza más adelantada de la Tierra; en la Atlántida había competencia por el poder y el pueblo común, era gobernado por una elite corrupta como sucede en nuestra sociedad; los reyes de la Atlántida eran ostentosos y les gustaba el poder y exigían sacrificios humanos a sus súbditos, opacando el espíritu divino que habían heredado de sus primeros padres.
Los atlantes dañaron el ecosistema de la Tierra con sus tecnologías que tanto cuidaban los lemurianos. Luego de la catástrofe mundial que produjo el diluvio, los atlantes perecieron en el Océano Pacifico entre Europa y América y las islas Azores, solo son picos de las montañas que existían en esta tierra, de modo que hubo influencia de la cultura de la Atlántida tanto en Europa como en América y la cultura occidental es heredera de esta antigua raza. Lemuria era el continente más grande que existía, se encontraba ubicado en el actual Océano Pacífico y su influencia se da en toda la cultura oriental; muchos de  los lemurianos que sobrevivieron al cataclismo, se fueron al interior de la Tierra y otros se mezclaron con algunos pueblos de la Tierra, como indígenas de América, Hawai, etc.
En el año de 2002 algunos investigadores buscaban en la isla de Pompei en un lugar llamado Nanmadol, vestigios de la antigua Lemuria. Nanmadol se encuentra en un conjunto de islas del Pacífico que han pasado por manos de varias naciones europeas. En primer momento se encontró bajo el dominio español y luego pasó al dominio de los alemanes, después de la Primera Guerra Mundial pasó a manos de los japoneses y luego de la Segunda Guerra Mundial los japoneses deben entregarla.
No hay forma de saber porqué existe Nanmadol en medio de un clima hostil y de difícil acceso, un lugar lleno de piedras trabajadas por el hombre y de tamaño gigantesco para ser transportadas a la isla.  La leyenda dice que esta ciudad la construyeron dos gemelos brujos, sobre las supuestas ruinas de otra ciudad desaparecida llamada la “ciudad de nadie”, haciendo posible referencia a una de las antiguas ciudades de Lemuria.
El relato antiguo de la construcción de la ciudad, es parecido al relato bíblico de Abel y Caín, donde uno de los hermanos mata al más espiritual, un mito que podemos encontrar prácticamente en todos los pueblos y culturas de la Tierra, lo que nos indica que hay un sustrato de verdad en este mito, y que hacen referencia a una leyenda verdadera.
La tradición nos dice que en esta isla se estableció una dinastía de reyes, que se dedicó a oprimir al pueblo y luego surge un liberador, que era un supuesto dios que se casó con una esposa humana. Esta isla hoy se encuentra en lo que hoy se conoce como la Micronesia.
La otra cultura que también es mencionada en muchos relatos antiguos es la de hiperbórea, donde nos dicen las tradiciones que existían 12 dioses primordiales quienes eran el soporte de esta cultura, que también fue destruida por el diluvio universal. Con el diluvio la Tierra sufrió un cambio en los polos y en su eje de rotación y de inclinación; de modo que lo que era el occidente se transformó en el actual oriente y lo que era el Polo Sur se trasformó en el Polo Norte; de este modo podemos ubicar a los hiperbóreos en el Polo Norte, y lo que hoy es hielo espeso y grueso, antes era una tierra tropical y el Ecuador de la Tierra.
Los nazis invirtieron muchos recursos para encontrar los orígenes de esta raza, por lo que viajaron a los montes Himalaya buscando el origen de la raza brillante en los libros budistas y con los conocedores del tema, abrieron el camino para que otros investigadores siguieran indagando sobre este pueblo.

Luego del diluvio universal muchos de los pueblos de las antiguas culturas de la humanidad se refugiaron en lo que conocemos como “el reino de Agartha” y su capital Shambal, de donde los nazis tomaron la esvástica como su insignia suprema que representa el giro del planeta y muchos consideran que la lengua original de este pueblo es el sánscrito, lengua muy antigua y supuestamente estos territorios se encuentran en el Polo Sur que han sido declarados territorios herméticos, la bandera de las Naciones Unidas no ondea allí y las personas que viven en esta ciudad hablan inglés con acento alemán.
Como hemos visto de todo lo anterior y remitiéndonos al libro de John Henry Builes, Historia Primitiva de la Humanidad, vemos que estas culturas eran pueblos de la Primera Tierra, descendientes directos de los hijos de Dios, que a su vez descienden de modo directo de la primera pareja, es decir de Adán y de la Eva humana como ya lo hemos visto en otros artículos.
Estos seres son nuestros primeros ancestros y padres, y fueron creados por Dios directamente y no existió ninguna manipulación de los extraterrestres en el código genético de estos seres como algunos nos han querido hacer pensar.
Los descendientes de Set podían ser considerados como dioses y la hibridación animal era menor en ellos, los descendientes de Caín podían ser considerados como humanos y la hibridación animal era mucho mayor en ellos; ambas razas se hibridaron y los seres humanos de la superficie del planeta somos el producto de esta hibridación.
De modo que todos los seres humanos nos encontramos hibridados con genes animales, que nos pone un toco de imperfección en nuestro ser físico que a la vez tiene consecuencias espirituales.
La humanidad debe otra vez buscar la pureza original con la que fue creada por Dios y regresar al estado de perfección que Dios tiene preparada para ella.