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sábado, 10 de noviembre de 2018

Resumen del libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. 10,21-32



Sem es el padre de los hijos de Heber o hebreos y la descendencia de Sem es conectada directamente con Abraham, y el término “heber” significa “más allá”, algunos lo identifican porque Abraham venia del más allá, es decir, más allá del Éufrates; este pueblo no se puede confundir con los arameos que era un pueblo diferente.

En las tablas etnográficas, pueblos como: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Jul, Geter, Mes, Peleg, Yoctan, Aram; entre muchos otros que menciona el autor, aparecen relacionados con la misma familia de origen y el nombre que parece ser común para todos estos pueblos es el de Nemrod, que simboliza la fuerza del León.

El autor sagrado menciona un total de 70 pueblos, de una manera simbólica para expresar la perfección y la plenitud y deja de mencionar pueblos más importantes como: los amalecitas, moabitas, amonitas entre otros, porque podrían ser pueblos de formación reciente.

Para los griegos y los egipcios, estos eran pueblos bárbaros, que no tenían ninguna conexión con la raza y la cultura; contrario a lo que hace el autor sagrado al mencionarlos, considerando la unidad de la humanidad y dando a entender que todos los pueblos descienden de un tronco común y de esta multitud de pueblos, Dios elige a los heber o hebreos, que posiblemente fusionados con otros pueblos como los apiru y otras facciones tribales van a conformar un pueblo que se va a conocer como los israelitas.

La tabla etnográfica de la Biblia es prácticamente la única en toda la literatura antigua, de modo que no se tiene otra fuente de comparación similar para hacer estudios comparativos.

Resumen del libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. capítulo 8



En este capítulo el autor nos dice que los mapas de la Primera Tierra fueron modificados por el diluvio y lo mismo sucederá cuando termine la Segunda Tierra y de paso a la Segunda Tierra; de modo que donde antes existe agua después existirá tierra y donde existe tierra existirá agua.


Con el diluvio Dios recompone la obra de la creación en seis días y el arca de Noé es signo de la salvación de Dios para toda la humanidad, pero especialmente para aquellos que la acepten; de modo que del arca sale una humanidad nueva.

El número 4 expresa la creación material, pero luego del diluvio tenemos un nuevo número 4 que expresa la recreación de la creación y que sumados se convierten en un número 8, el cual representa el nombre de Jesús, de modo que en Jesús se da una recreación de la creación, pero la creación debe alcanzar la espiritualización  y la plenitud convirtiéndose en un número 7 que el número que expresa la máxima perfección que puede existir en el mundo creado.


Resumen del Libro Historia Primitiva de la Humanidad, Gn. capítulo 7



Dios hizo todo bueno desde el principio y no ha creado nada impuro, pero los habitantes de la Primera Tierra manipularon genéticamente los animales. En este sentido podemos entender a los animales puros que los que Dios creó en su estado natural y a los animales que fueron modificados genéticamente, conocidos en la Sagrada Escritura como animales impuros o alterados genéticamente.

John Henry Builes admite la posibilidad de que el arca de Noé existió y que tanto Noé como su familia, fueron una familia concreta salvada en la Primera Tierra de las aguas del diluvio; en esta arca entraron los animales naturales y los que posiblemente ya habían sido modificados genéticamente en la Primera Tierra, que la Sagrada Escritura denomina como puros e impuros.


Este pasaje de Noé, tiene su par en la epopeya del poema babilonio del Gilgamesh, donde Enlil, se enoja con la humanidad y enojado, trató de reducir la población mundial con plagas y sequias y reunido con otros dioses planea aniquilar la humanidad por medio de un diluvio; al final hay un dios que se las ingenia para salvar la humanidad y construye una nave en forma de cubo para que se salve él y su familia y las representaciones de las distintas artes de la humanidad; la nave tenía en su interior siete pisos y la tormenta duro siete días y siete noches, recordando  que el número 7 implica perfección y plenitud y al final la embarcación descansa sobre el monte Nisir y lo mismo que con Noé, fueron despachadas aves para saber si había tierra firme después de pasado el diluvio.

No hay duda que el libro del Génesis y el poema babilónico del Gilgamesh se refieren al mismo diluvio; con esto se quiere hacer referencia que el Noé bíblico necesariamente no es la misma persona que el Noé babilónico, sino que se trata de diferentes personas y que los Noé de la Primera Tierra que continuaron la civilización en la superficie de la Tierra fueron muchos; pero es evidente que la Sagrada Escritura nos dice que el Noé bíblico, fue el tronco del cual se desprende todos los habitantes de la Segunda Tierra, especialmente todos resultamos siendo descendentes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet.

miércoles, 22 de marzo de 2017

CAPITULO PRIMERO DEL LIBRO DE JOHN HENRY BUILES: “Historia primitiva de la humanidad”


(Gen 1,1-4)

En estos versículos del Génesis, el autor nos dice, que cuando Dios dijo que se hiciera el cielo y la tierra, estaba haciendo referencia a la creación del mundo espiritual, con el cielo y a la creación del mundo material, con la tierra. Cuando Dios “crea”, la Sagrada Escritura nos muestra un Dios sabio y justo, que hace todas las cosas con hermosura y belleza. Es un Dios que existe antes de todas las cosas y antes de cualquier ser y que se encuentra por encima de ellas.
   Dice, que la idea en la que Dios se diferencia de la criatura y de lo creado, solo se encuentra en la Sagrada Escritura y no se encuentra en otros dioses de la antigüedad, especialmente, la cultura griega. Este es el único ser capaz de sacar de la nada o del caos, belleza, y orden, haciendo todas las cosas con peso armonía y belleza, sin pensar que ha creado nada malo, por lo que podemos concluir, claramente, que es un Dios bueno y bondadoso.
   El autor nos expresa, que en primer lugar Dios creó el mundo espiritual y posteriormente el mundo material y cuando en la Sagrada Escritura dice: “sea hecha la luz”, se debe hacer referencia a la creación de los ángeles y los diferentes seres espirituales; que todos fueron hechos buenos, pero que muchos de ellos se hicieron malos a sí mismos, por su libre y plena voluntad.



   Dice, que el mundo espiritual es más perfecto, que el mundo material y que es sostén o esqueleto, que permite que subsista el mundo material, de modo, que si no existe el mundo espiritual, tampoco puede existir el mundo material.
   Dice, que en la Sagrada Escritura las tinieblas son imagen y signo del mal y que Dios jamás dice, que “sean hechas las tinieblas”, porque Dios no quiere, no puede y no ha creado el mal, y si existen tinieblas, es porque lo que es perfecto, se puede volver imperfecto, en cuanto Dios le ha dado participación a las criaturas de actuar con su propia libertad y esto, es algo que se sale de los límites de Dios, de forma parcial, pero no total, pues Dios hace que con estas imperfecciones generadas por las criaturas, toda la creación tienda a un mundo mejor y posible.
   Dice el autor, que todo aquello que se aparte de la luz, se vuelve tinieblas y pierde la perfección de Dios y los agujeros negros son una imagen de los demonios en el universo y lo mismo que los seres humanos que llegan a convertirse en demonios por su propia libertad y se convierten en seres oscuros, que aunque les llegue la luz, no los alumbra; así son los agujeros negros, que absorben la luz y todo lo que pueda llegar a ellos y lo convierten en caos y oscuridad.
   Los ángeles caídos o los seres humanos que siguen el ejemplo de los demonios se convierten en agujeros negros que se tragan la luz, sin que les reporte ningún beneficio o esta les pueda comunicar las perfecciones de Dios nuevamente, pues todo lo hacen con un acto de su voluntad.

    Esta es la razón por la cual la Sagrada Escritura nos dice que Dios dividió la luz de las tinieblas y es así, como lo propio, busca a su dueño y lo que es impropio de Dios, termina en las tinieblas exteriores.




Padre Dios, gracias por este día de vida que nos das;
nuestras voces unimos al concierto de toda la creación,
dándote gracias por el sol
que hace florecer toda clase de árboles frutales,
y toda planta que sirve para nuestro sustento;
y que bendición son los pajaritos,
dulce melodía para nuestro espíritu.



  

Oh ¿quién está escondido detrás de las nubes?
Haces que cada día tenga su sustento,
sentimos una fuerza vital y entonces 
vemos que florece el sol,
para empezar el concierto de la creación 
todas las mañanas…
Y qué decir: cantan los ruiseñores, saltan los colibríes de flor en flor,
se sacuden los árboles y caen las hojas y las flores,
resuena el agua y acaricia el viento, como el murmullo de Dios, 
que nos hace notar que todo está vivo.


martes, 14 de marzo de 2017

      
John Henry Builes, su libro:


                         Historia Primitiva de la Humanidad 




En su presentación, el autor dice que se va a centrar en los once primeros capítulos del libro del Génesis, pues considera que han sido mal interpretados y que aún muchos teólogos consideran que no es más que un cuentito sin importancia.

El autor dice que escribe el libro por inspiración divina, pero que lo hace a pesar de ser un instrumento frágil y torpe en las manos de Dios; y que cuando escribió, en todo se ajustó a las disposiciones del magisterio de la Iglesia Católica y dice parafraseando las palabras del cardenal Suhard, que los once primeros capítulos del libro del Génesis constituyen un problema oscuro y complejo y no se puede acomodar ningún género literario.

Dice que llegó la hora que el misterio pueda desvelarse un poco más, ya que es muy importante comprender el libro del Génesis, pues es la puerta de entrada de la Sagrada Escritura, así como el libro del Apocalipsis es la puerta de salida.

Comenta, que la Sagrada Escritura, a diferencia de los dioses griegos o los dioses de otro panteón, presenta un Dios único y verdadero, soberano y Señor de todas las cosas, su palabra es creadora y lo hace con bondad, pues es un Dios bueno que crea al hombre por amor y que hace todas sus obras con orden y armonía, y un ser tan grande y hermoso es el que hace toda la creación espiritual y material.









Hoy contemplo el cielo
y me admiro de una estrella que veo en el anochecer y pienso…
cómo quisiera estar en el cielo saltando de estrella en estrella,
y mirando la hermosa diversidad del universo…
y solo veo belleza que contemplo con mis propios ojos y no otros,
y entonces veo colmados mis deseos de libertad.




Padre Dios, gracias por habernos creado y habernos hecho         

para que seamos felices, libres y para que vivamos para siempre;     

  danos la luz y la gracia para que no seamos confundidos             

y desviados de nuestra meta y último fin.                     

Gracias Padre por habernos creado y por procurar nuestro bien.