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domingo, 28 de octubre de 2018

Resumen del libro de John Henry Builes “Historia primitiva de la humanidad” Gn 4,13-26a



La descendencia de Caín empieza a multiplicarse y se crea un pueblo que se denominan los quenitas, y a los descendientes de Caín los vamos a conocer como los “hijos del hombre”; los hijos de Dios que son los descendientes de Set, empiezan por extinguir a los hijos de los hombres persiguiéndolos, pues ya hemos visto que los hijos de Dios son de naturaleza superior a los hijos de los hombres.

Caín, hibridado con los genes animales, toma por esposa a una auténtica hija de Dios y mejora la especie, por lo que la descendencia de Caín se recuperó notablemente y de esta descendencia tenemos a Enoc, que era un hombre superior a su padre, por tener descendencia de una hija directa de Dios.

Uno de los hijos descendentes de Caín se llama Lamec, en quien van a prevalecer los genes animales, se puede considerar un hombre inicuo que dio inicio a la poligamia y no tenía contemplación para asesinar a otras personas.

Los descendientes de Caín se dedicaron especialmente a tres artes:
* los descendientes de Yubel practicaban la música especialmente con instrumentos hechos de los carneros;
* otros se dedicaron a ser pastores y
* otros a ser forjadores de hierro con Lamec y su hijo Tubalcaín.

Esta es la descendencia de Caín que se multiplicó a través de muchos descendientes formando grandes pueblos conocidos como los hijos de los hombres por su condición de inferioridad con respecto a los hijos de Dios.

Los hijos de Dios son los descendientes de Set, que rápidamente procuraron el progreso material, industrial, cultural y al principio los hijos de Dios se dedicaban a dar culto a Dios pues no se hibridaban con los hijos de los hombres por lo que no se habían despertado la furia de sus pasiones.

El nieto de Adán, Enos, diferente a Enoc, fue quien primero empezó a invocar el nombre de Dios, pero en la medida que empezó el hibridaje con los hijos de los hombres, los hijos de Dios empezaron a perder progresivamente sus dones sobrenaturales, sus dones preternaturales y sus dones naturales también se vieron afectados.



Los hijos de Dios fundaron ciudades como la Atlántida y parecían súper hombres y súper mujeres, por las capacidades que tenían y por su gran inteligencia que les permitió desarrollar civilizaciones superiores a la nuestra; en la medida que los hijos de Dios se degeneraban, los hijos de los hombres sufrieron una recuperación significativa con el hibridaje con los hijos de Dios; de modo que fue surgiendo una humanidad con el arrebato de las pasiones de Caín, pero con la inteligencia de los hijos de Dios.

El libro nos resalta que Caín hizo frente a sus pasiones y las dominó, por lo que consiguió ser un ser elevado y de admiración, mientras Lamec se dejó arrastrar por el impulso de ellas y se convirtió en un ser bajo que llevó a la humanidad a la declinación del bien, al egoísmo y a obrar por instintos.

martes, 23 de enero de 2018

Origen y decadencia de los habitantes anteriores al diluvio según John Henry Builes.

 Con respecto a todos los artículos que estamos realizando en esta página llamada “La Tercera Tierra”, hemos visto la importancia del pueblo sumerio al convertirse en el heredero de la cultura y civilización de los habitantes de la Primera Tierra, y ser el principio y la primera piedra donde se sustenta nuestra actual civilización, que podemos ser llamados los habitantes de la Segunda Tierra; de todos los hallazgos arqueológicos que prueban la existencia de Sumeria y que rompe con todos los parámetros de lo que cree la historia oficial, surgiría la pregunta: ¿quién instruyó a los sumerios para que desarrollaran toda esta cultura de un momento a otro? Y para dar respuesta, debemos pensar en los habitantes de la Primera Tierra, que vivieron antes del diluvio, y que tenían una cultura supremamente desarrollada y una tecnología de punta que supera con creces a la que actualmente han desarrollado los hombres de nuestro tiempo.

Los habitantes de antes del diluvio o de la Primera Tierra, tuvieron su inicio, cuando Dios decide actuar directamente en su creación y tomando una de las especies de primates, que los hace evolucionar hasta un punto determinado, dando inicio al hombre. El primer hombre aparece en la Tierra hace unos 24.000 años en el pasado (simbólicamente según John Henry), cuando se da la desaparición de los primates Neandertales y todas las familias de homínidos colaterales al hombre, haciendo claridad que corresponde a una fecha simbólica, que debe corresponder con el número 9, número de la humanidad, según los libros de John Henry Builes: Historia primitiva de la humanidad, el Grito de guerra del Arcángel Miguel y sobre el libro santo del Apocalipsis (12.000 años de la Primera Tierra, 12.000 años de la Segunda Tierra y 12.000 años posibles de la Tercera Tierra = 12000+12000+12000= 36000=3+6+0+0+0=9).

Dios toma una especie de primates, muy evolucionada, que podemos llamar “homo sapiens sapiens” y hace evolucionar una hembra que pueda servir de puente entre las especies, que se conocen como primates y que, en algunas pequeñas características, pareciera que precede del hombre, y dentro de esta especie de homo sapiens sapiens, hace evolucionar una hembra, que puede servir de instrumento directo, que permite la creación del hombre.

A esta hembra de la raza de los homo sapiens sapiens, se le puede llamar una hembra pre-humana, que evoluciona hasta llegar a contener una carga genética que le permita albergar al hombre en su vientre; es decir, que esta hembra pre-humana evoluciona hasta llegar a tener 47 cromosomas, un número de cromosomas intermedio entre el mundo de los animales y el mundo de los humanos. Sabemos por genética, que los animales llegan a tener hasta los 48 cromosomas y que los hombres y mujeres tenemos 23 pares de cromosomas y que sumados se producen 46 cromosomas; 23 le corresponden al padre y 23 le corresponden a la madre. 

La hembra pre-humana tiene 47 cromosomas y solo tiene dos posibilidades al ser fecundada. Que la especie que engendre en su propio interior, sea una especie de animal y más parecida a los primates que a los hombres, porque la naturaleza ha optado por dar a la nueva especie que se genera una carga genética de 48 cromosomas o que Dios intervenga para que la hembra al ser fecundada, forme una especie de 46 cromosomas y que la especie generada sea un hombre.

De lo anterior podemos decir, que el eslabón perdido de la cadena, en la “evolución del ser humano”, es la directa actuación de Dios, que utiliza a una bestia y a un completo animal para crear al ser humano.

Debemos tener en cuenta que la hembra pre-humana llega al nivel de evolución, querido por Dios y cuando la hembra se encuentra preparada, Dios crea directamente e instantáneamente y sin pasar por ningún proceso de evolución un óvulo humano y lo deposita en el útero de la hembra pre-humana y luego hace lo mismo con el espermatozoide; en un instante y sin pasar por ningún proceso evolutivo, crea directamente de sus manos un espermatozoide y fecunda el óvulo que antes había creado en el útero de la hembra pre-humana. De la anterior acción directa de Dios, debe producirse un cigoto y un posterior embrión y un feto, hasta que, a los nueve meses, la hembra pre-humana, da a luz una criatura que en el lenguaje bíblico se va a conocer como Adán.

Adán nace como un niño cualquiera, y en el parto, del primer niño de la humanidad, la hembra pre-humana es ayudada, por otra hembra, menos evolucionada en cuanto a la carga genética que ella, pero tan inteligente como los de la especie de Neandertal o del hombre de Cromañón. Es bueno recordar que estas especies de homínidos, ya tenían instrumentos que hacían de huesos o de la madera, conocían el fuego, se refugiaban en cuevas y pulían herramientas en especies de cueros, que sostenían con sus dientes y sus pies y en estas especies de cueros afilaban maderas y huesos.

Adán fue alimentado y protegido por la hembra pre-humana. Lo alimentó con leche de canguro y con miel silvestre, y con otra clase de plantas silvestres. Es bueno notar que Adán nació con los dones naturales, con los dones preternaturales y los dones sobrenaturales a plenitud, pues como nos lo asegura el Texto Sagrado, Adán fue creado desde el principio en un estado de perfección y jamás en un estado de evolución. Cuando Adán alcanzó la edad de 15 años, podría tener aproximadamente 2,5 metros de altura y su cuerpo era totalmente proporcionado y bello, como el cuerpo de los hombres más bellos que pueda encontrarse en esta Tierra; Adán también poseía una gran capacidad atlética y ningún hombre de la actualidad podría igualarlo; lo mismo podemos decir de su capacidad para realizar trabajos duros y pesados; sus sentidos se encontraban más desarrollados y poseía una inteligencia que superaba con creces al hombre con el coeficiente intelectual más alto de cualquier hombre sobre la Tierra; además, Adán gozaba de los dones preternaturales, como el poder de dominar los animales con la mente, comunicarse telepáticamente, trasportarse de un lugar a otro en un instante, etcétera. También gozaba de la justicia original y de los dones sobrenaturales que hacían que tuviera, a pesar de su materia, un contacto cercano con Dios.

Cuando Adán cumple 15 años, el Texto Sagrado de la Biblia nos dice, que fue sumergido en un sueño y que Dios tomó una costilla para crear a la primera mujer. Podemos decirlo de otro modo: Dios indujo en Adán un sueño y tomó uno de sus espermatozoides que ya se producían naturalmente y de sus manos, en un instante y de forma directa, crea un óvulo y los une en el útero de la hembra pre-humana y se inicia la vida del primer zigoto y el posterior embrión y luego el feto que culminaría en la primera mujer, que también tiene las mismas características del primer hombre: sus dones naturales, los dones preternaturales y dones sobrenaturales a plenitud. Podemos decir que cuando la primera mujer alcanza los 15 años de edad, tendría aproximadamente una estatura de 2.40 metros y era tan hermosa y su cuerpo tan proporcionado y perfecto, como las más bellas mujeres de la Tierra.

Hasta el momento todas las cosas iban muy bien, pero los problemas empezaron cuando Adán decide unirse sexualmente a la hembra pre-humana y no espera a que la primera mujer que ya se había formado en el vientre de la hembra pre-humana, creciera y alcanzara por lo menos la edad de los 15 años. Cuando la primera mujer, que es la mujer natural de Adán, tiene tan solo tres años, Adán se une sexualmente a la hembra pre-humana y de esta unión nace Caín. 

La naturaleza se inclina hacia la generación del hombre impulsada por Dios y de este modo, hemos dicho, que en cuestión de la carga genética la naturaleza podía optar por dos posibilidades: generar una especie de 48 cromosomas, produciendo un primate completamente y en pocas palabras un animal, o inclinarse por 47 cromosomas y producir una especie que sea más hombre que animal.

En el caso de Caín, la naturaleza optó por los 47 cromosomas; pero Caín nació con características de animales en todo el sentido de la palabra, no nació un hombre con las características físicas de su padre. Caín adquirió características físicas y genéticas de su padre, que era un hombre y características físicas y genéticas de su madre que era un animal o una bestia; en otras palabras, Adán aportó los 23 pares de cromosomas necesarios, para crear la carga genética de Caín y la hembra pre-humana también aportó los 23 pares de cromosomas necesarios para dar la carga genética de Caín. En este sentido podemos decir que Caín es un hombre, pero nace con características de animales.

Caín nace con el espíritu de Dios, que le comunica su padre Adán, pero nace con los instintos bestiales de los animales. Caín ya no es hermoso, como su padre Adán; tiene una menor estatura, que solo puede alcanzar la cintura de Adán; su cuerpo es sumamente peludo; no nace con los dones preternaturales y tampoco con los dones de la gracia y en los dones naturales, su padre lo superaba ampliamente; tampoco puede controlar sus pasiones y nace con los impulsos bestiales y de los animales en su propia sangre. Pero Caín tampoco es un animal completamente, como su madre; puede hablar y comunicarse por medio de la palabra con su padre; la carga genética que permitió la formación de la garganta, se asemejó más a su padre Adán y por ello podía hablar mientras que su madre no lo podía hacer. Recordemos que la madre de Caín era una hembra perteneciente a una especie diferente de la del homo sapiens, por eso en estos escritos hemos decido llamar, a la especie de la madre de Caín “homo sapiens sapiens”. En conclusión, podemos decir, que Caín recibe naturalmente parte de la carga genética de su padre y sobrenaturalmente, Dios crea un alma humana en Caín; pero también recibe la carga genética de su madre, que le hace también parecerse a los animales. En pocas palabras podemos decir, que, en Caín, la especie humana se contaminó con los genes animales.

Adán se une con su mujer, que podríamos llamar “la Eva humana”, cuando ya es una joven, y de esta unión nace Abel, que es un hijo directo de Dios, que también nace con los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales a plenitud. Abel muere a los 3 años porque Caín lo asesina. Cuando Adán contempla a su hijo asesinado se rebela contra Dios y destierra a Caín y abandona por varios años a su esposa natural, es decir a la Eva humana; pero pasado el tiempo, pide perdón por su pecado y desobediencia y regresa y busca a su esposa y se une con ella, de cuya unión nace Set.

De estos dos hijos de Adán: de Set y de Caín, desciende toda la humanidad que actualmente conocemos, inclusive aquellos, que muchos llaman “extraterrestres e intraterrestres”. Set naturalmente, nace con los dones naturales, preternaturales y los sobrenaturales afectados por el pecado cometido por su padre Adán. En la Sagrada Escritura se van a conocer como “los hijos de Dios”, a los descendientes de Set y “los hijos de los hombres”, a los descendientes de Caín.

Dios había prohibido a estos primeros habitantes de la Tierra unirse sexualmente para procrear, entre padres e hijos; pero sí permitió en un principio la unión sexual para procrear entre los hermanos. De lo anterior podemos decir, que cundo Adán se arrepiente de su pecado después de haber jurado no engendrar más hijos para Dios; pide perdón de su pecado, luego de varios años, busca nuevamente a su mujer natural, que aquí la llamamos “la Eva humana”, para no confundirla con la Eva bestia, a quien la Sagrada Escritura, llama “la madre de todos los vivientes”. Ya hemos dicho, que la Sagrada Escritura nos relata del nacimiento de Set, que nació por los mismos tiempos en los que Abel era asesinado por Caín; años después y por decir algo, 10 años después, Adán regresa a su esposa y engendra con ella varios hijos e hijas; de los cuales la Sagrada Escritura no nos dice nada.

Set toma por esposa a una de sus hermanas, es decir que han nacido de la unión de Adán y la Eva humana, y también Caín toma a una de sus medias hermanas y la convierte en su esposa.

Es así como podemos concluir, que todos los descendientes de Set y de una de sus hermanas, la Sagrada Escritura los va a llamar: “los hijos de Dios” y los descendientes de Caín y de una de sus medias hermanas, la Sagrada Escritura los va a llamar: “los hijos de los hombres”.

Es de entender, que los hijos de Dios eran más fuertes y poderosos que los hijos de los hombres y que la Sagrada Escritura nos dice que hubo hibridación entre ambas especies de seres humanos. Nos dice el Texto Sagrado: “Los hijos de Dios vieron a las hijas de los hombres y notaron que eran agradables y las tomaron por mujeres” (Gn 6,2). De este modo se formaron tres troncos fundamentales en la raza humana: los primeros y seguramente los más poderosos de todos, eran los hijos de Dios, los segundos y menos poderosos, eran los hijos de los hombres y los terceros, eran los híbridos entre los unos y los otros.

Cabe señalar que la apariencia física de los unos y de los otros, variaba notablemente. Se podían encontrar hombres y mujeres que se asimilaban a los gigantes y también podríamos encontrar hombres y mujeres que eran muy bajos en estatura, que se asimilaban a los enanos. Los más fuertes terminan por esclavizar a los más débiles, de modo, que se fueron conformando sociedades de unos y de otros. Los hijos de Dios conformaron sus propias ciudades y los hijos de los hombres hicieron lo mismo; también surgieron ciudades de mestizos, en otras palabras, ciudades de una raza híbrida que había sido originada por las razas anteriores.

Cabe señalar que las ciudades de los hijos de Dios progresaron notablemente y en poco tiempo, porque los hijos de Dios tenían una inteligencia que aceleradamente les permitió crear una cultura compleja y sistemas políticos elaborados; lo mismo podríamos decir de la economía y la tecnología y en todos los aspectos del desarrollo humano; llegaron a desarrollar la tecnología nuclear, le microchip, el rayo láser; las naves espaciales, la electricidad y muchas otras clases de inventos tecnológicos, que por el momento, nosotros no alcanzamos a imaginar. Pero también se conformaron sociedades cerradas de hijos del hombre y algunas de estas sociedades, parecían de la Edad Media, comparados con nuestra época actual. Mientras que unos en algunas partes del planeta tenían tecnología de punta y una tecnología que el mundo actual todavía no ha logrado igualar; otros tenían vehículos de tracción animal; forjaban las espadas y los instrumentos tanto de guerra como de trabajo en un yunque y con hornos de carbón.

Con el pasar de los años los más fuertes fueron esclavizando a los más débiles, entendemos que son más fuertes aquellos que tenían una sociedad avanzada tecnológicamente; algunas sociedades de hijos de Dios también conformaron sus sociedades cerradas y demostraban sus grados de superioridad sobre los demás. El pasar de los años y cuando el tiempo ha sido demasiado largo hace que algunas huellas del pasado se vayan borrando y en algunos contextos históricos, podríamos decir, casi todas las huellas de la historia.

No se puede olvidar que las generaciones que trascurrieron entre Set y Caín, hasta el diluvio universal; se dieron en un transcurso de 12.000 años; y con el pasar de los años, muchos acontecimientos se borraron de la memoria histórica de los pueblos. El constatar que los hijos de Dios tuvieran un carácter más divino que los hijos de los hombres, era una realidad que ya se había generado en la Primera Tierra, antes del diluvio; indudablemente las razas menos desarrolladas, notaban la superioridad de las otras y de lo anterior surgía el pensamiento colectivo en estos pueblos: “estas razas que nos dominan o son hijos de los dioses o tienen algún carácter divino”.

Es evidente que en la Primera Tierra, los más superiores dominaban y en muchos momentos, podríamos decir, que esclavizaban a los más débiles. Los más fuertes, los hijos de Dios, fueron también perdiendo su carácter divino con las continuas hibridaciones con los hijos de los hombres, y progresivamente ya en muchos de ellos, ya no tenían rastros de dones sobrenaturales, los dones preternaturales, se encontraban tremendamente afectados y los dones naturales también. En pocas palabras los hijos de Dios habían perdido belleza y eficiencia y habían llegado a un alto grado de corrupción; tanto habían perdido el espíritu divino que Dios llegó a decirnos en el libro santo del Génesis: “No son más que pura carne”; y Platón nos relata de los antiguos atlantes, que habían perdido lo más bello entre ellos y el espíritu divino.

Los habitantes de la Primera Tierra comenzaron por sentirse "dioses" y se llenaron de orgullo por todo lo que habían podido lograr, se enorgullecieron de sus progresos, pero querían mucho más: querían más poder y una vida al margen del verdadero Dios; una vida donde no existieran límites morales, una vida de riquezas y abundancia, una vida donde la caridad para con Dios y los demás se había enfriado definitivamente.

Siempre hay un espíritu perverso que tienta al hombre a tomar caminos equivocados con la tentación del paraíso y del Jardín del Edén: “Seréis como dioses”, “No moriréis”, “Conoceréis el bien y el mal” (Gn 3,4-5). Las tentaciones del hombre de la Primera Tierra y las tentaciones del hombre de la Segunda Tierra. El hombre quiere más y siente que no lo puede lograr por sus propias fuerzas y recurre a quien aparentemente ofrece ayudarlo, pero a cambio de un gran precio. El demonio es como aquel negociante mentiroso, que le dice a las personas: “yo te presto y te daré muchos beneficios con este préstamo”, pero con engaños, al final deja a las personas sin nada. Los hombres y mujeres de la Primera Tierra han sido engañados y los de la Segunda Tierra también están siendo engañados y lo más terrible es que cae toda la humanidad por un abismo profundo, y parece que muy pocos se dan cuenta de la tragedia.

Los habitantes de la Segunda Tierra no han sido menos peores que los de la Primera Tierra. Los habitantes de este planeta, que vivieron antes del diluvio, conocían la clonación de los seres humanos y habían logrado crear ejércitos de gigantes de más de cinco metros para la guerra; abortaban los niños, asesinaban las personas, practicaban el homosexualismo, el satanismo y la brujería, (es solo recordar que una de las hijas del rey Atlas, era bruja y se llamaba Calipso); los habitantes de la Primera Tierra oprimían a los débiles y se hacían adorar como dioses, algo parecido sucede en la actualidad; en conclusión podemos decir, que los habitantes de antes del diluvio se encontraban tan corrompidos como se encuentra la humanidad de la actualidad.

Lo más curioso de todo es que los habitantes de la Primera Tierra o antes del diluvio, presentían que podía presentarse un desastre, pero no tomaron las cosas con demasiada seriedad. Un ejemplo de esto nos lo da Noé, quien trató de advertir sobre el diluvio universal y las personas no le creyeron, sino hasta que llegó el diluvio. En la antigüedad, como hoy, había muchas personas tan distraídas en el confort y tan entretenidas con las cosas del mundo, que no hay tiempo para pensar en nada trágico y lo que importa es seguir divirtiéndose y no hacer caso a esos profetas apocalípticos o profetas de tragedias, que no dicen sino tonterías.

Esta fue una tragedia que no se podrá evitar y lo mismo que les pasó a los habitantes de la Primera Tierra, nos pasará a los habitantes de la Segunda Tierra. Los primeros fueron castigados con agua y los segundos serán castigados con fuego; todas las profecías apuntan a lo mismo, empezando por las profecías, de los antiguos sacerdotes de la ciudad de Heliópolis en Egipto. 

Se produjo el diluvio universal y como nos dice Platón, en una sola noche, toda la Atlántida fue borrada del mapa. El diluvio universal, no sólo desapareció a la antigua Atlántida, sino a otras civilizaciones similares y otras civilizaciones que no habían alcanzado su nivel de desarrollo tecnológico y cultural.

La Sagrada Escritura nos relata que Noé, ya había sido advertido del diluvio universal, por lo que Dios le manda construir un arca con dimensiones precisas para refugiarse, tanto él como su familia y algunas especies de animales; en el poema babilónico del Gilgamesh, tenemos otro relato parecido que nos narra lo mismo.

Antes de llegar el diluvio, solo algunas personas diferentes a Noé, pudieron sobrevivir a la gran conflagración mundial. Es de suponer que algunos pudieron escapar con sus naves espaciales a algún lugar en el espacio exterior cercano a nuestro Sistema Solar, y otros, con especies de submarinos o tecnología parecida pudieron escapar y refugiarse en el centro de la Tierra.

De las anteriores civilizaciones anti-diluvinas tenemos a Lemuria y la Atlántida, los hiperbóreos, Agartha, etc. En las costas cercanas a Japón se han encontrado construcciones debajo del agua, que corresponden a la antigua Lemuria y en el océano Atlántico se encuentran los restos de lo que alguna vez fue la civilización de los Atlantes.

Después del diluvio algunas de estas antiguas civilizaciones prevalecieron agrupándose en sociedades en el interior del planeta y otros prevalecieron en otros lugares del Sistema Solar y fuera de él. En conclusión, no se puede decir que existan otras razas de seres inteligentes diferentes a los humanos que se hayan generado en algún planeta de la galaxia. Lo que sí podemos decir, es que existen personas que son tomados por muchos como los intra-terrestres y por extra-terrestres, como seres de otro planeta, que no tienen nada que ver con nuestra historia. Todos los seres inteligentes que existen hasta el momento, todos tenemos un pasado común y un mismo origen y no se puede asegurar bajo ningún punto de vista, que seres de otros planetas hayan tenido que ver con el origen del ser humano tal como lo conocemos en la actualidad.

De todo lo anterior podemos decir, que han surgido tres clases de civilizaciones: la primera tiene que ver con los extraterrestres, que no son más que una especie de seres humanos que luego del diluvio se establecieron en otros planetas; la segunda civilización son otra especie de seres humanos que luego del diluvio o antes se establecieron en el interior del planeta; y la tercera civilización, somos las personas que actualmente habitamos la superficie del planeta y que todos conocemos, porque es la nuestra.

Nuestra civilización, los que habitamos la superficie del planeta, es descendiente de Noé, a través de sus tres hijos: Cam, Jafet y Sem. De los tres hijos de Noé, desciende la humanidad de la superficie del planeta tal como la conocemos. Las tres razas principales de la humanidad, se desprenden cada una de los hijos de Noé. Uno de los hijos de Noé generó la raza aria, otro hijo generó la raza negra y el tercero generó la raza amarilla; el resto de las razas que existen en la humanidad es una combinación de las anteriores. Tenemos que decir también que la humanidad que actualmente habita la superficie del planeta, desciende, de un hijo de Dios y de una mujer híbrida, es decir, Noé era un hijo de Dios sin hibridación y la esposa de Noé es una mujer hibridada entre los hijos de Dios y los hijos de los hombres. En pocas palabras podemos decir, que tanto el linaje de Set y el de Caín siguen subsistiendo en la humanidad actual. 

De los tres grupos de la humanidad que tomaron caminos diferentes, los más prolíferos de todos somos los que vivimos en la superficie de la Tierra y seremos los que más influencia tendremos en el acontecer de la historia. La historia central se desarrolla con los humanos de la superficie, es la Tierra media, entre algunos que viven abajo y otros que viven arriba.

Las anteriores son ideas tomadas del libro de John Henry Builes: “Historia primitiva de la humanidad”, donde el autor presenta el origen del hombre de una manera nueva y explica claramente quienes son los “hijos de Dios” y los “hijos de los hombres”, que aparecen en la Biblia cristiana y que fueron dos clases de razas de hombres, que dieron origen a la humanidad antediluviana, de la cual nuestra humanidad también es heredera.


sábado, 1 de julio de 2017

John Henry Builes y la teoría del diseño inteligente.



La teoría del diseño inteligente se originó en la década de los años 80 con los críticos de la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin; uno de los primeros impulsores fue Michael Denton, bioquímico australiano e investigador de la universidad de Otago en Nueva Zelanda. Su obra principal, “Evolution: a theory in crisis y naturae destiny”, explicaba que la complejidad del mundo natural no podía ser explicada mediante la acumulación de cambios aleatorios y sostenía que nuestro entorno natural parecía estar diseñado para albergar la vida.
Denton nos hace pensar en la teoría del diseño inteligente que nos dice, que una inteligencia superior, ha creado el universo con un diseño inteligente implícito, con leyes particulares y precisas, puntuales, exactas y minuciosas en todos los niveles, que sin tal diseño, sería imposible que las estrellas se hubieran formado; que la Tierra se encuentre a una distancia adecuada del Sol para posibilitar la vida; que los cinturones Van Allen, compuestos de cargas eléctricas rodeen tan equilibradamente nuestro planeta, haciendo de escudos protectores contra las partículas de radiación trasportadas por el viento solar; que la Luna se encuentre en la posición adecuada que permita la vida en la Tierra o como también, lo llegan a afirmar muchos científicos, que la creación de la célula y el ADN incluye ingeniería genética, y que es imposible que esto haya sido producto del azar, entre otras muchas cosas; es decir, todo el diseño del universo y las leyes cósmicas y micro cósmicas son tan perfectas, exactas, puntuales que resulta imposible que todo lo que existe se hubiera formado por simple casualidad o azar.
¿Tanta precisión para algo sin propósito y finalidad? Suena como una pregunta absurda; y en consecuencia con la razón y el sentido lógico y común de las cosas, cada vez hay más científicos que con los datos actuales de la astrofísica, la biología, las matemáticas y otras ciencias, argumentan que lo más lógico es decir que “alguien o algo” está detrás de todo; una inteligencia o alguien, a quien se le puede llamar Dios, un diseñador del universo, un diseñador que planeó de manera inteligente su gran obra y que creó vida inteligente que es capaz de preguntarse: ¿por qué existe?… ¿con qué fin? y… ¿quién es el diseñador?

En consecuencia de esto, las ciencias están aportando tantos datos para sostener la tesis que detrás de la creación universal existe una inteligencia superior que diseñó y proyectó el universo con la capacidad de albergar vida inteligente. En este sentido Paul Davies, físico y matemático australiano y profesor del centro australiano de astrobiología de la universidad de Macquarie afirma lo siguiente: “según el principio antrópico, las condiciones físicas que hacen posible nuestra existencia se encuentran tan enormemente ajustadas que es difícil pensar que nuestra existencia es un simple resultado del azar o de fuerzas ciegas” (…) “pertenezco al grupo de científicos que no suscriben ninguna religión convencional y, sin embargo niegan que el universo sea un accidente sin significado”, es decir, son de los científicos que creen que hay una inteligencia detrás de la creación de las cosas y que todo tiende hacia un fin de acuerdo con esa inteligencia creadora.
Otro científico, que se hace igual pregunta, es el matemático británico Roger Penrose quien tomando en cuenta las variables físicas ha intentado responder preguntas como las siguientes: ¿Cuál es la posibilidad de que en un universo que empezó a existir por casualidad produzca organismos vivientes? Y responde él: una en billones, una en trillones y habría que pensar en cifras mucho mayores… es decir, según él, la posibilidad está de un uno seguido de 23 ceros, es decir, al final concluye el matemático, que es probabilidad cero, no existen probabilidades de que se produzca vida en un universo que ha sido creado al azar o por accidente.
Algunos defensores del ateísmo han tratado de presentar la teoría del multiuniverso, como una tesis, contrapuesta a las constantes evidencias y que cada vez más, hay muchos científicos que apoyan la teoría que existe una inteligencia creadora detrás de todo. La teoría del multiuniverso fue propuesta por el físico matemático estadunidense Hugh Everett, quien en estos últimos años formuló la teoría de multitud de universos y de mundos posibles; y muchos defensores del ateísmo científico, apuestan por esta teoría, porque según ellos se encuentran más posibilidades de que todo haya sido creado y generado al azar y sin causa ninguna, pero es una teoría tan imposible de probar, como los que sostienen el diseño inteligente del universo y aunque se pudiera llegar a probar la teoría que existen multitud de universos, sigue existiendo la misma probabilidad de que exista un diseño inteligente detrás de toda la obra de la creación.
Otro de los defensores de la teoría del diseño inteligente fue el abogado Philip E. Johnson, quien fue considerado uno de los padres de la teoría del diseño inteligente cuando en la década de los 90 publicó su obra “Darwin on trial” (Juicio a Darwin, Universidad de Berkeley, California) se dedicó a refutar el naturalismo filosófico y según él, la teoría de la evolución de las especies no era más que una reformulación y en este sentido, el profesor de bioquímica de la universidad de Lehigh Pennsylvania Michael J. Behe en su obra “Darwin black box”, la caja negra de Darwin, afirmaba que en la naturaleza existen sistemas tan complejos que no pueden explicarse por la acumulación gradual de pequeñas mutaciones aleatorias. Algunos de ellos requieren una estructura mínima para ser funcionales y menciona que hay sistemas irreductiblemente complejos.
Dice que la célula es un sistema irreductiblemente complejo, pues es un sistema biológico de base bioquímica, que contiene a su vez múltiples sistemas irreductiblemente complejos según él y es algo que charles Darwin por las limitaciones técnicas de su época no pudo observar en detalle, por lo que sí se puede hacer hoy y por esto, dice, Behe, que la célula es la caja negra de Darwin porque da pruebas de un diseño inteligente y es imposible que sea un producto del azar o de una evolución natural sin causa alguna o sin un diseño inteligente detrás.
Apoyando la teoría de Behe, en 1998 el matemático de la universidad de Baylor, Wiliam A. Dembski públicó un trabajo llamado: “The dising interference”, La interferencia del diseño, respondiendo a una pregunta: ¿Cómo podemos identificar un suceso producido por una causa inteligente o distinguirlo de uno ocasionado por causas naturales no dirigidas? En otras palabras, la pregunta responde a la pregunta: ¿si carecemos de una teoría causal?, cómo responder a la pregunta: ¿cómo saber si actuó o no una causa inteligente?
Dembski, dice que un suceso específico de baja probabilidad no sucede al azar y afirma que este concepto resulta útil en múltiples campos y ciencias; según él, en el diseño no existe la posibilidad del azar y si encontramos algo en la naturaleza que no puede ser explicado por una ley natural y tampoco tiene sentido explicarlo como un mero producto del azar, entonces lo que hemos encontrado obedece a un diseñador.
Decir que algo está diseñado, es considerar que exhibe un cierto tipo de patrón y, en consecuencia, Dembski propone algunos pasos para ir del diseño al diseñador inteligente y él lo explica en uno de sus artículos de ciencia y diseño de 1998: 
“¿Qué significa que un patrón es adecuado para inferir un diseño? Esto no ocurre con cualquier otro patrón. Algunos patrones pueden emplearse con justicia para inferir diseño, mientras otros no lo hacen. Es fácil aquí ver la idea básica. Supongamos que un arquero se encuentra a 50 metros de una gran pared, con el arco y las flechas en su mano. La pared digamos que es lo suficientemente grande como para que el arquero irremediablemente acierte. Supongamos ahora, que cada vez que el arquero dispara una flecha, pinta un circulo en torno a la flecha, de manera, que esta queda en el centro. ¿Qué puede concluirse de esta situación? Respecto a la puntería del arquero, absolutamente nada, si apareciera un patrón, pero este patrón surge después de que la flecha haya sido lanzada. El patrón es puramente circunstancial.Pero supongamos que el arquero pinta un blanco fijo en la pared y entonces dispara. Supongamos que el arquero lanza cien flechas y cada vez hace un blanco perfecto ¿Qué puede concluirse de esta situación? Frente a esta situación nos encontramos obligados a inferir que se trata de un arquero de nivel mundial, uno de cuyos tiros no puede explicarse con justicia como producto del azar, sino más bien la habilidad del arquero y su destreza. La habilidad y la destreza son lógicamente ejemplos de diseño”.
En consecuencia con esto, tanto en el microcosmos como en el macrocosmos se han encontrado pruebas evidentes de habilidad y destreza, que no pueden ser explicadas como un mero producto del azar o de una simple causa sin causa.
Es bueno resaltar que los autores anteriormente mencionados son defensores de la teoría del diseño inteligente, que nada tiene que ver con el creacionismo que es extractado del libro del Génesis en la Biblia y los autores de esta teoría se presentan agnósticos, sobre quién es la fuente de este diseño, lo cierto es que multitud de científicos están optando por esta teoría, especialmente los norteamericanos y la gran red tejida por “Discovery Institute” a través de sus oficinas centrales en Seattle y en Washington, Estados Unidos.
La teoría del diseño inteligente, estudia patrones en la naturaleza que solo se pueden entender a través de una inteligencia y es bueno mencionar algunos datos científicos que dicen que hay cosas que no pueden ser producto del azar.
Fred Hoyle, explicando la síntesis del carbono en el interior de las estrellas, dice que debería darse una resonancia nuclear muy especial, como si las leyes de la naturaleza lo hubieren pensado a propósito, para conseguir sintetizar el carbono, que es el elemento clave en la estructura orgánica de los seres vivos y sin el cual no podrían existir.
El astrónomo John Barrow dice que el eje terrestre de la Tierra oscilaría caóticamente en breves periodos de tiempo si no fuera por la presencia de la Luna, que actúa como una pesa estabilizadora en el sistema Tierra-Luna; y lo mismo sucede con Júpiter que en el Sistema Solar no permite que muchos meteoritos bombardeen la Tierra, porque es una barrera protectora de asteroides erráticos, es como si alguien quisiera favorecer la vida en la Tierra.
El bioquímico Michael Behe, dice que el desarrollo del flagelo bacteriano tiene una complejidad tal, que es imposible que sea una secuencia casual, que haya permitido su desarrollo, y lo mismo dice del ojo humano, que tiene una complejidad tal, que es imposible que se haya desarrollado a base de mutaciones aleatorias.
Darwin Behe, dice que la molécula de ADN, contenedora del mensaje genético bajo el cual se desarrollan los seres vivos con su doble hélice enrollada, es imposible que sea un mero producto del azar y retoma el argumento de Payley un teólogo inglés del siglo XIX quien decía que si en un paseo campestre nos encontrábamos un reloj, sería absurdo pensar que es producto del azar o de fuerzas ciegas de la naturaleza y esto no tiene sentido pues la complejidad de la máquina haría que supusiéramos por fuerza, que existía un diseñador, y dice que el diseño de la molécula de ADN no es menos compleja que el reloj, por lo que se hace imposible que este ajuste tan perfecto sea producido a ciegas o por simples fuerzas del azar, sin un patrón establecido.
Mirando todo lo anterior, puedo adentrarme con el pensamiento de John Henry Builes en su libro “Historia primitiva de la humanidad”, evidentemente el autor cree en Dios y cree que Dios es el ingeniero y el diseñador de toda la creación.


John Henry Builes, se aleja diametralmente de aquellos científicos perplejos por la contundencia de las evidencias, que se han atrevido a decir, que los seres humanos somos el producto de ingeniería genética extraterrestre, es decir, que fuimos creados por seres de otros planetas o de otros sistemas estelares.
John Henry Builes, dice que todos los seres humanos se han originado en este planeta y que Dios, hace miles de años, ha actuado milagrosamente para poder crear al ser humano; permitió el desarrollo de una especie primigenia de homínidos y dentro de esa especie, hizo evolucionar una hembra que se convirtió en un puente entre los animales y los hombres; los animales con 48 cromosomas y los hombres con 46 cromosomas, pero esta hembra primigenia que actuó de puente contaba con 47 cromosomas; la naturaleza se podía inclinar hacia los 48 y producir animales o podría inclinarse hacia los 47 y producir seres humanos; de hecho John Henry Builes, describe que en algún momento, un macho de la especie, se unió a la hembra y el ser que surgió de esta unión, fue un homínido con características de animales; la hembra solo tenía la función de ser puente y fue creada por Dios para este único fin y también la naturaleza la inclinó a este fin.
Según John Henry la hembra primigenia, se puede llamar la Eva bestia, quien es la madre de Adán y esto estaba dentro de la voluntad divina, pero debido a la rebeldía de Adán, este se unió a ella y nació Caín en contra de la voluntad divina. Dios también creo a la Eva humana, que debería ser la madre de todos los seres humanos, pero por la rebeldía de Adán, se produjo una hibridación con los animales y los genes divinos de Adán quedaron contaminados con los genes de los animales y esta es la razón, por la que los seres humanos tienen esas inclinaciones bestiales en su propio interior. Todos los seres humanos deberíamos haber sido descendientes de Adán y la Eva humana, para contener los genes de Dios y conservarnos en el estado de gracia original, es decir, los dones naturales a plenitud, los dones preternaturales y los dones sobrenaturales, o para decirlo de otro modo, es lo que en la Sagrada Escritura se describe como “los hijos de Dios y los hijos de los hombres”, entendiendo a estos últimos como los descendientes de Caín, es decir, Caín es hijo legítimo de Adán, pero no es hijo de la Eva humana, sino hijo de la Eva pre-humana y por lo tanto, quedó contaminado con los genes animales y con las inclinaciones bestiales de los animales, a estos en la Biblia se les conoce como los hijos de los hombres, que ya no tiene los dones naturales a plenitud, ni los dones preternaturales y los dones sobre naturales.
En conclusión, tenemos dos especies, una superior y otra inferior; los hijos de Dios son la especie superior, que desarrollaron las civilizaciones avanzadas pre diluvianas y que por su gran inteligencia lograron un mayor grado de tecnología y civilización que la tenemos hoy y luego, se encuentra la especie débil de Caín, que son los hijos de los hombres y sin las capacidades y cualidades de los hijos de Dios y estos también crearon sociedades, que ya no existen y lo único que podemos encontrar son vestigios arqueológicos.
Según John Henry, los hijos de Dios se mezclaron con los hijos de los hombres y produjeron una tercera especie de híbridos, de modo, que tenemos una primera especie, pura, una segunda especie hibridada con animales y con un cierto grado de degenero y una tercera especie más elevada que los descendientes de Caín, pero inferior a los hijos de Dios.
Según John Henry, la humanidad de la superficie desciende de Noé, que era un auténtico hijo de Dios y de su esposa que era una híbrida, quienes tuvieron tres hijos: Cam, Jafet y Sem, de los cuales, descendemos los seres humanos de la superficie y heredando tres razas, que originaron el resto: los blancos o arios, los negros y los amarillos.
Muchos de los humanos que se fueron a las estrellas y los que se fueron al interior del planeta, se encontraban menos hibridados con los genes animales, de modo, que tiene más parte de los genes primordiales o los genes divinos, y esta es la razón, por las que muchos de ellos tienden a ser del tipo nórdico y nos llevan un adelanto tecnológico de muchísimos años.
En conclusión, podemos decir, con John Henry Builes:

*Que el ingeniero y el diseñador que está detrás de las cosas que existen en la creación y que los científicos dicen que no pueden ser producto del azar, es Dios.

*Que no existen los extraterrestres creados y originados fuera del planeta Tierra; *que existen los seres humanos de la superficie, *que somos descendientes de Noé, un hijo de Dios y una mujer híbrida y que por lo tanto, podemos estar más hibridados que algunos seres humanos que emigraron a las estrellas o que se encuentran en el interior del planeta y esto explica la razón por la que nos superan en tecnología.

*Que según el plan divino, el planeta Tierra, es el centro de los universos creados y por crear y *que todos los seres que hoy llaman “extraterrestres”, descienden de Adán, de la Eva pre-humana y de la Eva humana, lo mismo, que los seres humanos de la superficie y que los seres humanos, tanto los que viven en el interior del planeta, los de la superficie y los de las estrellas, están siendo preparados para convertirse en los gobernadores de los mundos creados y por crear.

*Que todavía, Dios no permite la creación de seres inteligentes y espirituales con un código genético diferente al de los seres humanos, pero llegará el tiempo en que lo va a permitir y existirían muchas clases de seres corporales y espirituales en todos los universos materiales, y en los universos espirituales seguirán existiendo los seres espirituales, hasta que, en años inimaginables, haya una espiritualización de toda la materia, en todos los mundos posibles.

*Que los demonios están asumiendo cuerpos materiales y se están haciendo pasar por extraterrestres, pero que solo son abominaciones y que el hombre tendrá que llegar a un grado de compresión, que tendrá que dedicarse a aniquilar, matar y destruir estos seres, que son un cáncer para la creación y no puede permitir que más demonios se encarnen en cuerpos materiales.

*Que en la voluntad divina, todos los universos creados, llegarán a su máxima belleza, tanto en los seres animados, como en los seres inanimados y en ese momento todo habrá alcanzado el punto culminante del alfa y la omega, cuando Dios sea 
Todo, en Todo.





martes, 28 de marzo de 2017

John Henry Builes y los Anunnaki


Es evidente que la red, está inundada de videos y de escritos mencionando el tema de los Anunnaki y podemos encontrar autores que nos dicen que esto es una mentira y otros que afirman  categóricamente que fueron nuestros padres creadores a través de la manipulación genética, y existen otros autores que toman un punto intermedio entre los dos.
   Entre los que afirman que fuimos creados por los Anunnaki, se encuentra en primer lugar Zecharia Sitchin, que fue un hombre que se dedicó a traducir a interpretar las tablillas de arcilla de la gran biblioteca del rey asirio Asurbanipal y dio a conocer al mundo sobre todo en la década de los 80, la existencia de unos seres que vivían en el planeta Nibiru y que debido a la necesidad que tenían de oro para proteger su atmósfera, llegaron a la Tierra y la colonizaron, para poder extraer el precioso metal.


Los tres seres principales de los Anunnaki, en primer lugar, se encuentra Anu, que es el padre y rey supremo y sus dos hijos Enki y Enlil. Debido a que los Anunnaki se encontraban exhaustos con la extracción del oro, se produjo una rebelión Anunnaki, y Enki después de muchas pruebas genéticas, logró crear al hombre, hibridando una especie de primates antiguos, con el semen de un macho Anunnaki e incubándolo en una hembra Anunnaki llamada Nirgunsal; luego de muchos intentos lograron crear al ser humano para que trabajara y sirviera a los dioses Anunnaki.
    Otro autor, que nos presenta una versión parecida es Bob Frissell, que nos dice que el ser humano es el producto del cruce genético de dos razas extraterrestres: la raza de Nibiru y la raza de Sirio, es decir, los Anunnaki de Nibiru, con los habitantes de un planeta que se encuentra cerca de la estrella Sirio.
     Esta idea de que fuimos creados por los Anunnaki se ha visto reflejada en el cine, especialmente a través de dos películas, una es de Jon Gress: “Anunnakis”, que el poder oculto detrás de las sombras nunca la dejó salir a la luz pública y esta película es muy posible que esté basada en las ideas de Sitchin. Este director de cine dio una entrevista en el año 2006, diciendo que la película mostraría objetivamente como fueron influenciados los sumerios por una civilización avanzada, convirtiendo a los sumerios en la civilización más avanzada del mundo, que dominaba la escritura cuneiforme, conocimiento sobre las estrellas, agricultura, ganadería y estructuras sociales avanzadas y dice que la película obligaría a que se rescribiera la historia, como realmente fue; en este mismo sentido Erich von Daniken que tiene un libro que se llama “carros de los dioses” y que sirvió de inspiración para la película de Gress, afirma que la humanidad fue creada por extraterrestres.
     Otra película que tiene relación con este tema y que se estrenó en el 2012, se llamó: “Prometheus” de Ridley Scott, y nos muestra como una raza extraterrestre sembró la vida en la Tierra a través de componentes genéticos y luego abandonaron el planeta; después en el año 2093, un grupo de arqueólogos humanos, basados en algunas representaciones artísticas de esculturas antiguas logran descifrar a qué constelación y sistema planetario pertenecían los seres que habían sembrado la vida en la Tierra y deciden ir a buscarlos.
     Fuera de estas teorías, que nos dicen que fuimos creados por extraterrestres, también se presentan teorías científicas del origen de la vida en la tierra y en este sentido se habla de un meteorito que fue encontrado en Australia y que lo llamaron Murchison, cayó el 28 de septiembre de 1969 y luego de analizarlo, encontraron en él 74 aminoácidos distintos, 250 tipos de hidrocarburos y cinco bases que forman el ADN y el ARN (adenina, guanina, citosina ,timina y uracilo) y con los anteriores datos algunas personas han llegado a la conclusión que la vida procede del espacio exterior.
     Todas estas cosas han llevado a muchas personas, y algunas muy importantes como Francis Crick (uno de los descubridores del ADN), que los seres humanos hemos sido creados por extraterrestres; y lo mismo va a afirmar Sir Frederick, astrónomo y matemático, quien dice que la célula no puede existir por medio de las coincidencias y del azar y que tiene que haber sido creada por alguien.
     Retomando a Zecharia Sitchin, ya varias personas se atreven a decir que hizo una manipulación de las tablillas sumerias, pues aparecen diálogos muy largos que no existen en las tablillas sumerias y sin desmeritar a Sitchin que dio a conocer al mundo el tema anunnaki, algunos se inclinan por un autor más fiable y respetuoso sobre las tablillas, y es el sumeriólogo Samuel Noah Kramer con su libro “La historia empieza en Sumer”, y este libro nos habla de la primera cultura que fue la de los sumerios y nos muestra los aportes culturales, históricos, científicos, geográficos y religiosos de la cultura sumeria a través de un trabajo exhaustivo de la traducción de miles de tablillas.
     De lo anterior, podemos decir que se está gestando una idea generalizada de que fuimos creados por extraterrestres y especialmente por los anunnakis y aunque el argumento parece muy sólido para muchos, me aparto de esta teoría y presento otra distinta que extracté del libro de John Henry Builes “Historia primitiva de la humanidad”.




     El libro me parece bien argumentado y dice que se basa en revelaciones divinas y en reflexiones teológicas.
El libro presenta la creación del cosmos y el origen de la humanidad por manos de Dios. También dice que Dios actuó en sus causas primeras para crear el universo y a la humanidad. Deteniéndonos en el aspecto de la creación del  hombre, nos dice este autor, que luego que el escenario estaba listo, Dios tomó una especie primigenia y creó un espermatozoide y un óvulo y los depositó en el vientre de una hembra pre humana, creando el primer embrión, que posteriormente dio origen a un hombre que conocemos como Adán, con los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales a plenitud, es decir, Dios creo un hombre perfecto y con muchas más cualidades, perfecciones y potencialidades que tienen los hombres actuales.
     Luego de que existiera el primer hombre, Dios figuradamente como nos lo narra el texto bíblico, sometió al primer hombre a un sueño y le extrajo un espermatozoide y lo depositó en el vientre de la hembra primigenia y creo directamente un óvulo femenino, dando origen al segundo embrión de donde surgió la primera mujer, que debería ser y fue la primera esposa de Adán y de esta pareja tendrían que nacer todos los seres humanos, también con dones naturales, preternaturales y sobrenaturales a plenitud, pues Dios todo lo que hace lo hace bien.
     El problema empezó cuando Adán desobedeció a Dios y se unió a la hembra primigenia y dio origen a Caín, quien se convirtió en el padre de muchos, dando origen a la hibridación de los genes humanos con los genes de animales, algo no querido por Dios, pero que lo permitió.
     Luego de la hibridación se crearon tres razas en la Tierra, que fueron los hijos de Set o llamados “hijos de Dios”, con dones naturales a plenitud, dones preternaturales y dones sobrenaturales afectados y se crearon los “hijos de los hombres” descendientes de Caín, que más parecían animales, pero que conservaban parte del espíritu divino.
     Los hijos de Dios surgieron de la unión de Set con una hermana suya, hija de Adán y la Eva humana; los hijos de los hombres surgieron de Caín con una media hermana suya, proveniente de la unión de Adán también con la Eva humana y luego surgió otra clase de híbridos. Los hijos de Dios se mezclaron con los hijos de los hombres, es decir, los hijos de set, se mezclaron con los hijos de Caín.
     Los hijos de Dios fueron los que más progresaron debido a su gran inteligencia y en lo que podemos denominar “la Primera Tierra”, que comprende desde la creación del hombre hasta el diluvio universal. Los hijos de Dios desarrollaron sociedades más avanzadas que la sociedad actual, tecnológica y culturalmente, pero también existían sociedades muy atrasadas tecnológica, social y culturalmente que descendían de la hibridación anteriormente mencionada.
     Estas sociedades se pueden explicar en los antiguos lemurianos, que eran más espirituales, aunque tremendamente más adelantados tecnológicamente, y los atlantes, que también eran adelantados tecnológicamente, pero más inclinados a la brujería: y fuera de éstas, también existían muchas otras civilizaciones, pues la configuración de los continentes hace 12 mil años era muy diferente a la actual.
     La teoría que presenta este libro, explica todos los hallazgos que han hecho muchas personas y que no corresponden con la historia actual, que nos han contado a todos.
     Según este autor, la vida fue originada por Dios en este planeta, que es el centro de todos los universos y planetas y desde aquí se preparan las personas y los seres que van a poblar otros mundos. Los extraterrestres y los intraterrestres no son más que seres humanos de la Primera Tierra o antes del diluvio, pues cuando se dio la inundación universal tenían la tecnología para huir a otros planetas o para adentrarse en el interior del nuestro.
      Hay que tener en cuenta, que las gentes de la Primera Tierra, conocían la clonación y la ingeniería genética y muchos de los seres de la mitología griega, mitad hombres y mitad animales fueron creados por ellos. Lo mismo que crearon especies de seres, que eran como sus servidores o esclavos, que podían tener tamaños gigantescos, para las guerras o apariencia de reptiles u de otra clase de seres que les servían en sus laboratorios o servicios domésticos o en la creación de infraestructura.
     Como llegan a intuir Francis Crick, James Watson descubridores del ADN y como llega a afirmar Sir Frederick: la célula no puede existir producto del azar, sino que tiene que haber sido creada por alguien.


Ya vimos que hay personas importantes que consideran que somos el producto de los extraterrestres, pero también surgiría la pregunta: ¿quién creo a los extraterrestres? Y llegaríamos al último término: DIOS.
      Si muchos piensan que fuimos creados fuera de la Tierra por seres de otros planetas o en la Tierra por una inteligencia alienígena; me surge la pregunta: ¿qué dificultad puede existir al considerar, que algo tan perfecto como el ADN y que hace parte de la célula, fue creado por Dios y acaso sería imposible pensar que Dios hubiera creado el ser humano en la Tierra hace miles o millones de años y que de este planeta se hubieran ido a poblar otros mundos?
      No es tan descabellado pensar en el argumento de John Henry Builes, como pensar en el argumento de los que dicen que somos producto de los extraterrestres. Algo tan perfecto como el ADN, solo pudo crearlo Dios, por lo que me inclino más por el argumento que este autor presenta en sus libros.
     Fuimos creados por Dios en el planeta Tierra hace muchos miles de años y los extraterrestres son seres humanos que comparten nuestro mismo código genético pero con mayor tecnología que los que nos encontramos poblando la superficie del planeta; estas fueron las gentes de la Primera Tierra, más diversos morfológicamente a nosotros; y nosotros, los habitantes de la Segunda Tierra, somos sus herederos; que en el tiempo oportuno daremos origen a los habitantes de la Tercera Tierra, pues así como los seres humanos fueron trasformados drásticamente después del diluvio, también nosotros seremos trasformados drásticamente por otro cataclismo que dará origen a los seres humanos de la Tercera Tierra.