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viernes, 21 de septiembre de 2018

Resumen del libro de John Henry Builes Gn 2, 16-19




La segunda humanidad viene desde el diluvio universal hasta nuestros días y es el producto de la hibridación, es decir, descendemos de un hijo de Dios que es Noé y que tiene sus genes puros y no contaminados con los genes animales y una mujer híbrida que ya había sido contaminada con los genes de los animales.

El pecado de Adán principal fue el de la rebeldía contra Dios; en primer, lugar no esperó a que la primera mujer que fue creada por Dios estuviera suficientemente formada para que fuera su pareja y procrear con ella, por lo que se unió a una hembra con características de animal y que sólo estaba destinada a convertirse en un puente y en un vehículo para la creación del hombre; pero Adán contrariando la voluntad divina, se unió a esta hembra y dio origen a Caín, contaminado con los genes humanos pero con parte de los genes divinos y al final los hijos puros de Dios se perdieron y todos resultamos siendo hijos de Caín y por consiguiente contaminados con los genes de los animales.

Con la creación de las otras especies en la Tierra se presentó un proceso de evolución guiado por Dios; pero para que se diera el origen de estos seres, al principio se dio una directa intervención de Dios.
Jamás se puede afirmar que el hombre haya evolucionado de seres microscópicos y debemos entender que el hombre fue creado en un estado de perfección original y jamás de evolución.

Veamos lo que dice el libro Historia Primitiva de la Humanidad:
“Podemos concluir que el hombre no pudo haber evolucionado de seres microscópicos, porque tiene un principio activo que es masculino y femenino; también concluimos que en la naturaleza los seres (tanto animales como vegetales) que tienen este principio activo, femenino y masculino, no han evolucionado de organismos unicelulares o microscópicos.
Así mismo, es bueno anotar que, en el hombre y la mujer, el principio activo masculino es primero, y que solo en segundo lugar se encuentra el principio activo femenino, lo cual se deriva en la forma en que Dios creó al hombre y a la mujer, pues el hombre fue creado primero por Dios y con su intervención; el mismo hombre dio origen a la mujer, aportando su principio activo masculino, expresado en un espermatozoide gestor de la vida en sus causas naturales y en un óvulo femenino en sus causas sobrenaturales, por lo que el hombre puede ser llamado “padre de la mujer”.Pero en los animales más complejos y superiores sucede lo contrario; el principio activo femenino es primero que el principio activo masculino, pues todas estas especies tuvieron como fuente de origen una hembra primigenia que los lanzó a la existencia con la intervención de Dios, y lo mismo sucedió con algunas plantas” (Historia primitiva de la humanidad, página 105).

martes, 23 de enero de 2018

Origen y decadencia de los habitantes anteriores al diluvio según John Henry Builes.

 Con respecto a todos los artículos que estamos realizando en esta página llamada “La Tercera Tierra”, hemos visto la importancia del pueblo sumerio al convertirse en el heredero de la cultura y civilización de los habitantes de la Primera Tierra, y ser el principio y la primera piedra donde se sustenta nuestra actual civilización, que podemos ser llamados los habitantes de la Segunda Tierra; de todos los hallazgos arqueológicos que prueban la existencia de Sumeria y que rompe con todos los parámetros de lo que cree la historia oficial, surgiría la pregunta: ¿quién instruyó a los sumerios para que desarrollaran toda esta cultura de un momento a otro? Y para dar respuesta, debemos pensar en los habitantes de la Primera Tierra, que vivieron antes del diluvio, y que tenían una cultura supremamente desarrollada y una tecnología de punta que supera con creces a la que actualmente han desarrollado los hombres de nuestro tiempo.

Los habitantes de antes del diluvio o de la Primera Tierra, tuvieron su inicio, cuando Dios decide actuar directamente en su creación y tomando una de las especies de primates, que los hace evolucionar hasta un punto determinado, dando inicio al hombre. El primer hombre aparece en la Tierra hace unos 24.000 años en el pasado (simbólicamente según John Henry), cuando se da la desaparición de los primates Neandertales y todas las familias de homínidos colaterales al hombre, haciendo claridad que corresponde a una fecha simbólica, que debe corresponder con el número 9, número de la humanidad, según los libros de John Henry Builes: Historia primitiva de la humanidad, el Grito de guerra del Arcángel Miguel y sobre el libro santo del Apocalipsis (12.000 años de la Primera Tierra, 12.000 años de la Segunda Tierra y 12.000 años posibles de la Tercera Tierra = 12000+12000+12000= 36000=3+6+0+0+0=9).

Dios toma una especie de primates, muy evolucionada, que podemos llamar “homo sapiens sapiens” y hace evolucionar una hembra que pueda servir de puente entre las especies, que se conocen como primates y que, en algunas pequeñas características, pareciera que precede del hombre, y dentro de esta especie de homo sapiens sapiens, hace evolucionar una hembra, que puede servir de instrumento directo, que permite la creación del hombre.

A esta hembra de la raza de los homo sapiens sapiens, se le puede llamar una hembra pre-humana, que evoluciona hasta llegar a contener una carga genética que le permita albergar al hombre en su vientre; es decir, que esta hembra pre-humana evoluciona hasta llegar a tener 47 cromosomas, un número de cromosomas intermedio entre el mundo de los animales y el mundo de los humanos. Sabemos por genética, que los animales llegan a tener hasta los 48 cromosomas y que los hombres y mujeres tenemos 23 pares de cromosomas y que sumados se producen 46 cromosomas; 23 le corresponden al padre y 23 le corresponden a la madre. 

La hembra pre-humana tiene 47 cromosomas y solo tiene dos posibilidades al ser fecundada. Que la especie que engendre en su propio interior, sea una especie de animal y más parecida a los primates que a los hombres, porque la naturaleza ha optado por dar a la nueva especie que se genera una carga genética de 48 cromosomas o que Dios intervenga para que la hembra al ser fecundada, forme una especie de 46 cromosomas y que la especie generada sea un hombre.

De lo anterior podemos decir, que el eslabón perdido de la cadena, en la “evolución del ser humano”, es la directa actuación de Dios, que utiliza a una bestia y a un completo animal para crear al ser humano.

Debemos tener en cuenta que la hembra pre-humana llega al nivel de evolución, querido por Dios y cuando la hembra se encuentra preparada, Dios crea directamente e instantáneamente y sin pasar por ningún proceso de evolución un óvulo humano y lo deposita en el útero de la hembra pre-humana y luego hace lo mismo con el espermatozoide; en un instante y sin pasar por ningún proceso evolutivo, crea directamente de sus manos un espermatozoide y fecunda el óvulo que antes había creado en el útero de la hembra pre-humana. De la anterior acción directa de Dios, debe producirse un cigoto y un posterior embrión y un feto, hasta que, a los nueve meses, la hembra pre-humana, da a luz una criatura que en el lenguaje bíblico se va a conocer como Adán.

Adán nace como un niño cualquiera, y en el parto, del primer niño de la humanidad, la hembra pre-humana es ayudada, por otra hembra, menos evolucionada en cuanto a la carga genética que ella, pero tan inteligente como los de la especie de Neandertal o del hombre de Cromañón. Es bueno recordar que estas especies de homínidos, ya tenían instrumentos que hacían de huesos o de la madera, conocían el fuego, se refugiaban en cuevas y pulían herramientas en especies de cueros, que sostenían con sus dientes y sus pies y en estas especies de cueros afilaban maderas y huesos.

Adán fue alimentado y protegido por la hembra pre-humana. Lo alimentó con leche de canguro y con miel silvestre, y con otra clase de plantas silvestres. Es bueno notar que Adán nació con los dones naturales, con los dones preternaturales y los dones sobrenaturales a plenitud, pues como nos lo asegura el Texto Sagrado, Adán fue creado desde el principio en un estado de perfección y jamás en un estado de evolución. Cuando Adán alcanzó la edad de 15 años, podría tener aproximadamente 2,5 metros de altura y su cuerpo era totalmente proporcionado y bello, como el cuerpo de los hombres más bellos que pueda encontrarse en esta Tierra; Adán también poseía una gran capacidad atlética y ningún hombre de la actualidad podría igualarlo; lo mismo podemos decir de su capacidad para realizar trabajos duros y pesados; sus sentidos se encontraban más desarrollados y poseía una inteligencia que superaba con creces al hombre con el coeficiente intelectual más alto de cualquier hombre sobre la Tierra; además, Adán gozaba de los dones preternaturales, como el poder de dominar los animales con la mente, comunicarse telepáticamente, trasportarse de un lugar a otro en un instante, etcétera. También gozaba de la justicia original y de los dones sobrenaturales que hacían que tuviera, a pesar de su materia, un contacto cercano con Dios.

Cuando Adán cumple 15 años, el Texto Sagrado de la Biblia nos dice, que fue sumergido en un sueño y que Dios tomó una costilla para crear a la primera mujer. Podemos decirlo de otro modo: Dios indujo en Adán un sueño y tomó uno de sus espermatozoides que ya se producían naturalmente y de sus manos, en un instante y de forma directa, crea un óvulo y los une en el útero de la hembra pre-humana y se inicia la vida del primer zigoto y el posterior embrión y luego el feto que culminaría en la primera mujer, que también tiene las mismas características del primer hombre: sus dones naturales, los dones preternaturales y dones sobrenaturales a plenitud. Podemos decir que cuando la primera mujer alcanza los 15 años de edad, tendría aproximadamente una estatura de 2.40 metros y era tan hermosa y su cuerpo tan proporcionado y perfecto, como las más bellas mujeres de la Tierra.

Hasta el momento todas las cosas iban muy bien, pero los problemas empezaron cuando Adán decide unirse sexualmente a la hembra pre-humana y no espera a que la primera mujer que ya se había formado en el vientre de la hembra pre-humana, creciera y alcanzara por lo menos la edad de los 15 años. Cuando la primera mujer, que es la mujer natural de Adán, tiene tan solo tres años, Adán se une sexualmente a la hembra pre-humana y de esta unión nace Caín. 

La naturaleza se inclina hacia la generación del hombre impulsada por Dios y de este modo, hemos dicho, que en cuestión de la carga genética la naturaleza podía optar por dos posibilidades: generar una especie de 48 cromosomas, produciendo un primate completamente y en pocas palabras un animal, o inclinarse por 47 cromosomas y producir una especie que sea más hombre que animal.

En el caso de Caín, la naturaleza optó por los 47 cromosomas; pero Caín nació con características de animales en todo el sentido de la palabra, no nació un hombre con las características físicas de su padre. Caín adquirió características físicas y genéticas de su padre, que era un hombre y características físicas y genéticas de su madre que era un animal o una bestia; en otras palabras, Adán aportó los 23 pares de cromosomas necesarios, para crear la carga genética de Caín y la hembra pre-humana también aportó los 23 pares de cromosomas necesarios para dar la carga genética de Caín. En este sentido podemos decir que Caín es un hombre, pero nace con características de animales.

Caín nace con el espíritu de Dios, que le comunica su padre Adán, pero nace con los instintos bestiales de los animales. Caín ya no es hermoso, como su padre Adán; tiene una menor estatura, que solo puede alcanzar la cintura de Adán; su cuerpo es sumamente peludo; no nace con los dones preternaturales y tampoco con los dones de la gracia y en los dones naturales, su padre lo superaba ampliamente; tampoco puede controlar sus pasiones y nace con los impulsos bestiales y de los animales en su propia sangre. Pero Caín tampoco es un animal completamente, como su madre; puede hablar y comunicarse por medio de la palabra con su padre; la carga genética que permitió la formación de la garganta, se asemejó más a su padre Adán y por ello podía hablar mientras que su madre no lo podía hacer. Recordemos que la madre de Caín era una hembra perteneciente a una especie diferente de la del homo sapiens, por eso en estos escritos hemos decido llamar, a la especie de la madre de Caín “homo sapiens sapiens”. En conclusión, podemos decir, que Caín recibe naturalmente parte de la carga genética de su padre y sobrenaturalmente, Dios crea un alma humana en Caín; pero también recibe la carga genética de su madre, que le hace también parecerse a los animales. En pocas palabras podemos decir, que, en Caín, la especie humana se contaminó con los genes animales.

Adán se une con su mujer, que podríamos llamar “la Eva humana”, cuando ya es una joven, y de esta unión nace Abel, que es un hijo directo de Dios, que también nace con los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales a plenitud. Abel muere a los 3 años porque Caín lo asesina. Cuando Adán contempla a su hijo asesinado se rebela contra Dios y destierra a Caín y abandona por varios años a su esposa natural, es decir a la Eva humana; pero pasado el tiempo, pide perdón por su pecado y desobediencia y regresa y busca a su esposa y se une con ella, de cuya unión nace Set.

De estos dos hijos de Adán: de Set y de Caín, desciende toda la humanidad que actualmente conocemos, inclusive aquellos, que muchos llaman “extraterrestres e intraterrestres”. Set naturalmente, nace con los dones naturales, preternaturales y los sobrenaturales afectados por el pecado cometido por su padre Adán. En la Sagrada Escritura se van a conocer como “los hijos de Dios”, a los descendientes de Set y “los hijos de los hombres”, a los descendientes de Caín.

Dios había prohibido a estos primeros habitantes de la Tierra unirse sexualmente para procrear, entre padres e hijos; pero sí permitió en un principio la unión sexual para procrear entre los hermanos. De lo anterior podemos decir, que cundo Adán se arrepiente de su pecado después de haber jurado no engendrar más hijos para Dios; pide perdón de su pecado, luego de varios años, busca nuevamente a su mujer natural, que aquí la llamamos “la Eva humana”, para no confundirla con la Eva bestia, a quien la Sagrada Escritura, llama “la madre de todos los vivientes”. Ya hemos dicho, que la Sagrada Escritura nos relata del nacimiento de Set, que nació por los mismos tiempos en los que Abel era asesinado por Caín; años después y por decir algo, 10 años después, Adán regresa a su esposa y engendra con ella varios hijos e hijas; de los cuales la Sagrada Escritura no nos dice nada.

Set toma por esposa a una de sus hermanas, es decir que han nacido de la unión de Adán y la Eva humana, y también Caín toma a una de sus medias hermanas y la convierte en su esposa.

Es así como podemos concluir, que todos los descendientes de Set y de una de sus hermanas, la Sagrada Escritura los va a llamar: “los hijos de Dios” y los descendientes de Caín y de una de sus medias hermanas, la Sagrada Escritura los va a llamar: “los hijos de los hombres”.

Es de entender, que los hijos de Dios eran más fuertes y poderosos que los hijos de los hombres y que la Sagrada Escritura nos dice que hubo hibridación entre ambas especies de seres humanos. Nos dice el Texto Sagrado: “Los hijos de Dios vieron a las hijas de los hombres y notaron que eran agradables y las tomaron por mujeres” (Gn 6,2). De este modo se formaron tres troncos fundamentales en la raza humana: los primeros y seguramente los más poderosos de todos, eran los hijos de Dios, los segundos y menos poderosos, eran los hijos de los hombres y los terceros, eran los híbridos entre los unos y los otros.

Cabe señalar que la apariencia física de los unos y de los otros, variaba notablemente. Se podían encontrar hombres y mujeres que se asimilaban a los gigantes y también podríamos encontrar hombres y mujeres que eran muy bajos en estatura, que se asimilaban a los enanos. Los más fuertes terminan por esclavizar a los más débiles, de modo, que se fueron conformando sociedades de unos y de otros. Los hijos de Dios conformaron sus propias ciudades y los hijos de los hombres hicieron lo mismo; también surgieron ciudades de mestizos, en otras palabras, ciudades de una raza híbrida que había sido originada por las razas anteriores.

Cabe señalar que las ciudades de los hijos de Dios progresaron notablemente y en poco tiempo, porque los hijos de Dios tenían una inteligencia que aceleradamente les permitió crear una cultura compleja y sistemas políticos elaborados; lo mismo podríamos decir de la economía y la tecnología y en todos los aspectos del desarrollo humano; llegaron a desarrollar la tecnología nuclear, le microchip, el rayo láser; las naves espaciales, la electricidad y muchas otras clases de inventos tecnológicos, que por el momento, nosotros no alcanzamos a imaginar. Pero también se conformaron sociedades cerradas de hijos del hombre y algunas de estas sociedades, parecían de la Edad Media, comparados con nuestra época actual. Mientras que unos en algunas partes del planeta tenían tecnología de punta y una tecnología que el mundo actual todavía no ha logrado igualar; otros tenían vehículos de tracción animal; forjaban las espadas y los instrumentos tanto de guerra como de trabajo en un yunque y con hornos de carbón.

Con el pasar de los años los más fuertes fueron esclavizando a los más débiles, entendemos que son más fuertes aquellos que tenían una sociedad avanzada tecnológicamente; algunas sociedades de hijos de Dios también conformaron sus sociedades cerradas y demostraban sus grados de superioridad sobre los demás. El pasar de los años y cuando el tiempo ha sido demasiado largo hace que algunas huellas del pasado se vayan borrando y en algunos contextos históricos, podríamos decir, casi todas las huellas de la historia.

No se puede olvidar que las generaciones que trascurrieron entre Set y Caín, hasta el diluvio universal; se dieron en un transcurso de 12.000 años; y con el pasar de los años, muchos acontecimientos se borraron de la memoria histórica de los pueblos. El constatar que los hijos de Dios tuvieran un carácter más divino que los hijos de los hombres, era una realidad que ya se había generado en la Primera Tierra, antes del diluvio; indudablemente las razas menos desarrolladas, notaban la superioridad de las otras y de lo anterior surgía el pensamiento colectivo en estos pueblos: “estas razas que nos dominan o son hijos de los dioses o tienen algún carácter divino”.

Es evidente que en la Primera Tierra, los más superiores dominaban y en muchos momentos, podríamos decir, que esclavizaban a los más débiles. Los más fuertes, los hijos de Dios, fueron también perdiendo su carácter divino con las continuas hibridaciones con los hijos de los hombres, y progresivamente ya en muchos de ellos, ya no tenían rastros de dones sobrenaturales, los dones preternaturales, se encontraban tremendamente afectados y los dones naturales también. En pocas palabras los hijos de Dios habían perdido belleza y eficiencia y habían llegado a un alto grado de corrupción; tanto habían perdido el espíritu divino que Dios llegó a decirnos en el libro santo del Génesis: “No son más que pura carne”; y Platón nos relata de los antiguos atlantes, que habían perdido lo más bello entre ellos y el espíritu divino.

Los habitantes de la Primera Tierra comenzaron por sentirse "dioses" y se llenaron de orgullo por todo lo que habían podido lograr, se enorgullecieron de sus progresos, pero querían mucho más: querían más poder y una vida al margen del verdadero Dios; una vida donde no existieran límites morales, una vida de riquezas y abundancia, una vida donde la caridad para con Dios y los demás se había enfriado definitivamente.

Siempre hay un espíritu perverso que tienta al hombre a tomar caminos equivocados con la tentación del paraíso y del Jardín del Edén: “Seréis como dioses”, “No moriréis”, “Conoceréis el bien y el mal” (Gn 3,4-5). Las tentaciones del hombre de la Primera Tierra y las tentaciones del hombre de la Segunda Tierra. El hombre quiere más y siente que no lo puede lograr por sus propias fuerzas y recurre a quien aparentemente ofrece ayudarlo, pero a cambio de un gran precio. El demonio es como aquel negociante mentiroso, que le dice a las personas: “yo te presto y te daré muchos beneficios con este préstamo”, pero con engaños, al final deja a las personas sin nada. Los hombres y mujeres de la Primera Tierra han sido engañados y los de la Segunda Tierra también están siendo engañados y lo más terrible es que cae toda la humanidad por un abismo profundo, y parece que muy pocos se dan cuenta de la tragedia.

Los habitantes de la Segunda Tierra no han sido menos peores que los de la Primera Tierra. Los habitantes de este planeta, que vivieron antes del diluvio, conocían la clonación de los seres humanos y habían logrado crear ejércitos de gigantes de más de cinco metros para la guerra; abortaban los niños, asesinaban las personas, practicaban el homosexualismo, el satanismo y la brujería, (es solo recordar que una de las hijas del rey Atlas, era bruja y se llamaba Calipso); los habitantes de la Primera Tierra oprimían a los débiles y se hacían adorar como dioses, algo parecido sucede en la actualidad; en conclusión podemos decir, que los habitantes de antes del diluvio se encontraban tan corrompidos como se encuentra la humanidad de la actualidad.

Lo más curioso de todo es que los habitantes de la Primera Tierra o antes del diluvio, presentían que podía presentarse un desastre, pero no tomaron las cosas con demasiada seriedad. Un ejemplo de esto nos lo da Noé, quien trató de advertir sobre el diluvio universal y las personas no le creyeron, sino hasta que llegó el diluvio. En la antigüedad, como hoy, había muchas personas tan distraídas en el confort y tan entretenidas con las cosas del mundo, que no hay tiempo para pensar en nada trágico y lo que importa es seguir divirtiéndose y no hacer caso a esos profetas apocalípticos o profetas de tragedias, que no dicen sino tonterías.

Esta fue una tragedia que no se podrá evitar y lo mismo que les pasó a los habitantes de la Primera Tierra, nos pasará a los habitantes de la Segunda Tierra. Los primeros fueron castigados con agua y los segundos serán castigados con fuego; todas las profecías apuntan a lo mismo, empezando por las profecías, de los antiguos sacerdotes de la ciudad de Heliópolis en Egipto. 

Se produjo el diluvio universal y como nos dice Platón, en una sola noche, toda la Atlántida fue borrada del mapa. El diluvio universal, no sólo desapareció a la antigua Atlántida, sino a otras civilizaciones similares y otras civilizaciones que no habían alcanzado su nivel de desarrollo tecnológico y cultural.

La Sagrada Escritura nos relata que Noé, ya había sido advertido del diluvio universal, por lo que Dios le manda construir un arca con dimensiones precisas para refugiarse, tanto él como su familia y algunas especies de animales; en el poema babilónico del Gilgamesh, tenemos otro relato parecido que nos narra lo mismo.

Antes de llegar el diluvio, solo algunas personas diferentes a Noé, pudieron sobrevivir a la gran conflagración mundial. Es de suponer que algunos pudieron escapar con sus naves espaciales a algún lugar en el espacio exterior cercano a nuestro Sistema Solar, y otros, con especies de submarinos o tecnología parecida pudieron escapar y refugiarse en el centro de la Tierra.

De las anteriores civilizaciones anti-diluvinas tenemos a Lemuria y la Atlántida, los hiperbóreos, Agartha, etc. En las costas cercanas a Japón se han encontrado construcciones debajo del agua, que corresponden a la antigua Lemuria y en el océano Atlántico se encuentran los restos de lo que alguna vez fue la civilización de los Atlantes.

Después del diluvio algunas de estas antiguas civilizaciones prevalecieron agrupándose en sociedades en el interior del planeta y otros prevalecieron en otros lugares del Sistema Solar y fuera de él. En conclusión, no se puede decir que existan otras razas de seres inteligentes diferentes a los humanos que se hayan generado en algún planeta de la galaxia. Lo que sí podemos decir, es que existen personas que son tomados por muchos como los intra-terrestres y por extra-terrestres, como seres de otro planeta, que no tienen nada que ver con nuestra historia. Todos los seres inteligentes que existen hasta el momento, todos tenemos un pasado común y un mismo origen y no se puede asegurar bajo ningún punto de vista, que seres de otros planetas hayan tenido que ver con el origen del ser humano tal como lo conocemos en la actualidad.

De todo lo anterior podemos decir, que han surgido tres clases de civilizaciones: la primera tiene que ver con los extraterrestres, que no son más que una especie de seres humanos que luego del diluvio se establecieron en otros planetas; la segunda civilización son otra especie de seres humanos que luego del diluvio o antes se establecieron en el interior del planeta; y la tercera civilización, somos las personas que actualmente habitamos la superficie del planeta y que todos conocemos, porque es la nuestra.

Nuestra civilización, los que habitamos la superficie del planeta, es descendiente de Noé, a través de sus tres hijos: Cam, Jafet y Sem. De los tres hijos de Noé, desciende la humanidad de la superficie del planeta tal como la conocemos. Las tres razas principales de la humanidad, se desprenden cada una de los hijos de Noé. Uno de los hijos de Noé generó la raza aria, otro hijo generó la raza negra y el tercero generó la raza amarilla; el resto de las razas que existen en la humanidad es una combinación de las anteriores. Tenemos que decir también que la humanidad que actualmente habita la superficie del planeta, desciende, de un hijo de Dios y de una mujer híbrida, es decir, Noé era un hijo de Dios sin hibridación y la esposa de Noé es una mujer hibridada entre los hijos de Dios y los hijos de los hombres. En pocas palabras podemos decir, que tanto el linaje de Set y el de Caín siguen subsistiendo en la humanidad actual. 

De los tres grupos de la humanidad que tomaron caminos diferentes, los más prolíferos de todos somos los que vivimos en la superficie de la Tierra y seremos los que más influencia tendremos en el acontecer de la historia. La historia central se desarrolla con los humanos de la superficie, es la Tierra media, entre algunos que viven abajo y otros que viven arriba.

Las anteriores son ideas tomadas del libro de John Henry Builes: “Historia primitiva de la humanidad”, donde el autor presenta el origen del hombre de una manera nueva y explica claramente quienes son los “hijos de Dios” y los “hijos de los hombres”, que aparecen en la Biblia cristiana y que fueron dos clases de razas de hombres, que dieron origen a la humanidad antediluviana, de la cual nuestra humanidad también es heredera.


sábado, 9 de septiembre de 2017

El misterioso origen de la humanidad (Parte I)


Algunos científicos y teorías sitúan el origen del hombre con una distancia de 25 millones de años con respecto a nuestra época. Investigaciones en el África oriental han revelado homínidos con características humanas más notables de aproximadamente hace 14 millones de años y que hace 11 millones de años aparece el primer simio-hombre.

El Australopithecus avanzado, según los investigadores y teóricos del origen de la humanidad, vivió hace dos millones de años en África oriental y es al que más características humanas se le pueden asignar, luego aparece el “homo-erectus” hace un millón de años y 900 mil años atrás aparece el primer hombre avanzado que puede ser denominado el “Hombre Neanderthal”.

Según estos mismos investigadores y teóricos del origen del hombre, hace 35.000 años, aparece una nueva raza de homínidos en la Tierra que podemos denominar el “Homo sapiens” u hombre pensante, y al mismo tiempo se da la desaparición del hombre Neanderthal. Este hombre pensante también es conocido como el “Hombre de Cromañón” que ha sido identificado como un hombre de las cavernas y se le atribuye a este el arte rupestre dejado en las mismas; son concebidos como seres que vagan libremente por la tierra, con refugios de piedra, que habían alcanzado la elaboración de herramientas primitivas y que se vestían con pieles.

Muchas personas dan por ciertas estas teorías y formas de concebir la historia primitiva y los orígenes de la humanidad. Desde este escrito no podemos apartarnos de la idea, de que estos postulados no son más que teorías que no han alcanzado un satisfactorio nivel probatorio y por lo tanto no son más que teorías.

La aparición del “Homo sapiens”, sigue siendo un enigma, porque estos antecesores del hombre no tienen características de las razas de homínidos antes mencionadas, sino que tiene características propias y originales; esta clase de ser no tiene progenitores, ni parientes colaterales fósiles, ni huellas o vestigios arqueológicos que nos puedan hablar de su origen.

Las teorías de Darwin no tienen ningún sustento y fundamentados en sus ideas, el hombre no podría haber alcanzado el proceso evolutivo en el cual nos encontramos y no hubiéramos todavía llegado al nivel evolutivo que necesitaríamos para desarrollar la civilización que hoy tenemos y es posible que todavía nos encontráramos como los hombres de las cavernas, de modo que toda aquella teoría que se sustenta en Darwin, desfigura y desorienta el conocimiento del verdadero origen de la humanidad; no hay ninguna razón para pensar que debiéramos estar más evolucionados que algunas tribus primitivas del Ecuador en la selva amazónica o de Nueva Guinea.

Las teorías de la evolución son teorías que no pueden ser probadas científicamente y muchas veces se basan en concepciones y cálculos herrados que les falta un verdadero apoyo arqueológico y científico sustentable.

Si nos detenemos a mirar la Biblia cristiana, el origen del hombre lo podemos situar en las cordilleras del monte Zagros, donde se encuentra la actual frontera entre Irán e Irak, siguiendo el Monte Ararat, hasta llegar a Siria, el Líbano e Israel, territorios que conservan múltiples evidencias del hombre prehistórico.

En estos lugares que los científicos han encontrado vestigios del hombre de las cavernas, de un momento a otro aparecen vestigios de una sociedad avanzada, sin poder explicar de dónde nace y cuáles son sus orígenes remotos; no se puede corroborar con exactitud que existan fundamentos científicos, históricos o arqueológicos que prueben directamente que el hombre desciende directamente de los primates, más bien, hay pruebas que demuestran lo contrario.

No se puede dudar de la evidencia cierta, de que algún tipo o algunos tipos de homínidos, como hijos directos de la naturaleza, sobrevivieron recolectando alimentos y crecían de forma salvaje y podían llegar a cazar animales a través de la elaboración de instrumentos rudimentarios fabricados de hueso y piedra.

Los investigadores Braidwood y B. Howe realizaron un estudio sobre genética de Irak y Kurdistán, y llegaron a la conclusión con sus hallazgos genéticos y arqueológicos, que la agricultura comenzó en Oriente Próximo, es decir, en los territorios donde surgió la biblia cristiana.

Muchos investigadores han llegado a la conclusión que, en los lugares bíblicos, se dio la domesticación de las plantas por el hombre, haciendo referencia al trigo y la cebada y otras plantas tal como las conocemos. Es evidente que del oriente medio son originarios productos, tales como: el mijo, centeno, lino, las fibras, aceite y otra gran variedad de pantas del campo que según los científicos debieron ser domesticadas por el hombre.

Según algunos investigadores de prestigio, muchas de estas plantas fueron domesticadas por el hombre en Oriente Próximo, es decir, en los lugares de la Biblia y desde allí, llegaron a Europa.

Algunos se han atrevido a pensar, que es como si en Oriente Medio existiera una especie de laboratorio botánico y genético, que de vez en cuando produjera una nueva especie de planta domesticada, por una mano invisible.

Muchos eruditos, también han llegado a la conclusión, que el cultivo de la vid, empezó en las montañas del norte de Mesopotamia, Siria y Palestina y en el Antiguo Testamento se nos dice que Noé plantó una viña, se embriagó con el vino, y que el Arca se asentó sobre el monte Ararat. Podemos decir, que las manzanas, las peras, las aceitunas, los higos, las almendras, las nueces y otras variedades de plantas tuvieron su origen en Oriente Medio y luego pasaron a Europa.

La ciencia nos dice que este proceso de domesticación empezó por las hierbas y los cereales silvestres, hasta llegar a los cereales cultivados, para luego obtener arbustos y árboles frutales; y este es el proceso que nos describe el libro Santo del Génesis: “Produzca la tierra hierba verde, cereales que por semillas produzcan semillas; árboles frutales que den fruto según su especie, que contengan semilla en su interior” (Gn 1,11).

Después de la domesticación de las plantas, el hombre antiguo debió pasar a la domesticación de los animales. En este aspecto tenemos a F.E. Zeuner, quien tiene una obra sobre la domesticación de animales en el mundo primitivo y nos dice que el hombre no pudo pasar de la agricultura, al pastoreo o domesticación de animales, si antes no se hubiera conformado en sociedades organizadas y más o menos estructuradas.

Según este autor, el primer animal que debió ser domesticado fue el perro, que en el principio fue utilizado como comida; se han encontrados restos de perros que corroboran esta afirmación y que corresponden a una edad de unos 9.500 años a.C., en las regiones de Irán, Irak e Israel, y otra vez, los hallazgos nos apuntan a las regiones bíblicas. Por estas épocas también fueron domesticados las ovejas, las cabras, los cerdos, y posteriormente otras especies de ganado con cuernos para obtener de ellas la lana, leche, pieles, carne, etcétera.

Llegar a pensar que sociedades primitivas, que parecían más simios que hombres, fueran capaces de domesticar plantas y animales, es una idea poco probable, que no concuerda con la razón y el sentido común. Labores de tal envergadura presuponían un elevado conocimiento cultural y sociedades desarrolladas; se necesita personas inteligentes y hábiles para ser capaces de domesticar plantas y animales; aun para el hombre de hoy con los conocimientos que posee, esta puede ser una empresa muy difícil.

Estas tareas solo pudieron realizarlas las sociedades anteriores al diluvio universal, que podemos denominar como habitantes de la Primera Tierra. Antes del diluvio existían sociedades muy adelantadas tecnológica y culturalmente, más adelantadas que las sociedades de nuestro mundo actual. Estas sociedades se originaron desde Adán y la Eva humana y la Eva pre-humana, en un proceso de miles de años hasta convertirse en sociedades con una tecnología donde se conocían las energías de los cristales, la electricidad, las naves espaciales, la clonación, las grandes ciudades, la medicina y toda clase de tecnología que aun nosotros no podemos imaginar.

Las sociedades de la Primera Tierra habían aprendido a domesticar los animales y las plantas y tenían productos como el vino y muchos productos de terciopelo y otras clases de telas. Existían sociedades adelantadas tecnológica y culturalmente en esta Primera Tierra y dos pruebas de ello son los continentes perdidos de la Atlántida que se encuentra en lo que hoy es el océano Atlántico y la antigua Lemuria, terreno comprendido en lo que ahora es el actual Océano Pacífico; pero así como estas dos civilizaciones, habían otras de tecnología parecida, lo que ya hemos analizado suficientemente en otros artículos; así como hoy existe la ciudad de Londres y también hay tribus primitivas en la selva amazónica, lo mismo sucedía con las sociedades de la Primera Tierra. Existían metrópolis con alta tecnología, así como comunidades de paja y piedra.

Todas estas sociedades desaparecieron con el diluvio universal que es narrado por la Biblia Cristiana y por el poema babilónico o al final sumerio del Gilgamesh. Las personas de la Primera Tierra pudieron desarrollar toda esta tecnología, porque eran personas mucho más inteligentes que los habitantes del mundo actual, pues poseían, desde que el hombre fue creado por Dios, los dones naturales a plenitud, los dones preternaturales y algunos en parte los dones sobrenaturales. Sólo con el pecado original, que consistió en una hibridación del hombre con genes animales, contrariando la voluntad divina, estos dones se vieron afectados ostensiblemente y el hombre paulatinamente fue perdiendo la bondad y la belleza original con las que fue creado. El libro del Génesis es enfático en decirnos que Dios todo lo hizo bueno (Gn 1,31); de lo anterior podemos deducir que el hombre no fue creado con enfermedades y limitaciones físicas, mucho menos suponer que fue creado en un estado bestial, asimilándonos con los primeros primates.

La teoría de Darwin, es verdaderamente ofensiva para Dios y para el mismo hombre. El hombre no procede de los simios, ni de los monos, ni de ninguna clase de primates. El hombre fue hecho en un cierto estado de perfección desde el principio y los habitantes de la Primera Tierra conservaban un estado de perfección mucho mayor al que tenemos los actuales habitantes de la Tierra.

Estos hombres y mujeres de la Primera Tierra entraron en una etapa profunda de decaimiento moral y produjeron una degradación social en todas las estructuras fundamentales del ser humano, como la política, la cultura, la economía y sobre todo la religión, tal como acontece con el mundo actual. El texto bíblico nos dice que Dios decidió castigar a esta generación, porque ya solo eran pura carne (Gn 6) y Platón al respecto nos va a decir, que el espíritu divino había disminuido en estas personas, por lo que habían caído en grandes desórdenes.

Esta es la causa del diluvio universal y es la razón por la que toda una sociedad de hombres y mujeres de altísima cultura y tecnología desapareció casi por completo. El relato bíblico nos dice que de esta conflagración universal se salvó Noé, su familia y algunas especies de animales y lo mismo nos dice el poema babilónico del Gilgamesh, donde también existe un continuador de la humanidad.

Pero es lógico pensar que sociedades con una avanzada tecnología, pudieran escapar por las profundidades de los mares, con aparatos tecnológicos como los submarinos o con naves espaciales huyendo a otras partes del Sistema Solar o fuera de él. Esto nos hace pensar en tres posibilidades: la primera es la mencionada en los textos bíblicos y de la que todos tenemos conocimiento del posterior desarrollo de los hechos. En la superficie de la Tierra se extendió y multiplicó la sociedad que actualmente conocemos y que desciende de los tres hijos de Noé: Cam, Jafet y Sem. La segunda posibilidad es que algunas personas hayan huido de la conflagración universal y hayan establecido sus refugios en el centro de la Tierra y a estas personas se les pueda llamar los intra-terrestres y la tercera posibilidad, es que algunas de estas personas hayan huido fuera del planeta Tierra y hayan construido sus refugios en el Sistema Solar o fuera de él.

Hoy existen evidencias probadas que dan sustento a las tres teorías. Si le creemos a la Sagrada Escritura, no es muy problemático creer que los habitantes de la superficie del planeta, seamos descendientes de Noé. Hay muchos testimonios creíbles que nos indican que existen seres en el interior del planeta y otros testimonios con la misma fuerza también nos indican que existen seres en el Sistema Solar o fuera de él.

Lo importante es creer que todos descendemos de unos padres comunes y que tenemos una misma raíz lingüística y genética, y que si tuviéramos la oportunidad de comparar en un laboratorio un famoso extraterrestre o un intra-terrestre, nos daríamos cuenta de que nuestros códigos genéticos serían similares, por no decir iguales. Podríamos ver que los organismos biológicos que componen nuestros cuerpos, solo se han adaptado a los medios y a las condiciones donde se vive. Podríamos ver que algunos habitantes del interior de la Tierra, tendrían algunas variaciones en el color de la piel, como de color verdoso o azulado. Podría ser, que algunos de los habitantes del interior de la Tierra tuvieran un solo pulmón, aunque más grande, pudieran no tener páncreas y los intestinos encontrarse desarrollados de forma diferente. Podríamos ver seres humanos con orejas de elfo, adaptadas de acuerdo a las frecuencias sonoras o podríamos ver rasgos particulares en los ojos. En fin, solo tendríamos pequeñas mutaciones o variaciones morfológicas y sabríamos que todos somos hombres y mujeres de carne y hueso, más parecidos entre nosotros genéticamente, que los pretendidos simios o changos de Carlos Darwin.

En conclusión, todo lo que esta expresado en este artículo, son las ideas que se encuentran expresadas en el Libro “Historia primitiva de la humanidad” de John Henry Builes, de modo tácito o expreso. Según John Henry, no es posible creer en otra clase de seres que tengan tan perfectamente unidos el cuerpo y el espíritu, o el mundo material y espiritual, como en los seres humanos; pensar en otra clase de seres, es considerar la posibilidad de que son creaciones y engaños de demonios, como ya se ha tratado de demostrar en otros artículos.  

miércoles, 17 de mayo de 2017

John Henry y los objetos fuera del tiempo


En 1993, la NBC, en los Estados Unidos, presentó evidencias geológicas que demostraban que la esfinge en Egipto tenía por lo menos el doble de edad de lo que afirmaban los egiptólogos, es decir, más de 10.000 años.

El egiptólogo, John Anthony West propuso el tema de la erosión por agua en la pirámide y el Dr Robert Schoch, geólogo, luego de hacer un estudio, llegó a esta misma conclusión.

El Dr Zahi Hawass, jefe de los monumentos de Giza, y el experto más grande de Giza Dr Mark Lehner, lanzaron un ataque a quienes propusieron la teoría del deslave de las pirámides, pues estas personas jamás quieren que se modifique la fecha de la construcción de las pirámides, pues aunque existan pruebas contundentes de que las pirámides son mucho más antiguas de lo que dicen los egiptólogos ortodoxos, no les cae en gracia llegar a pensar  que no fueron construidas por los egipcios, sino que vienen de las sociedades antediluvianos y esto no le interesa a Egipto. Es bueno saber, que cuando apareció el pueblo de Egipto, las pirámides ya se encontraban ahí, hacia miles de años.

No es posible pensar, con la teoría del deslave, que las pirámides tengan tan solo 2500 años, pues esta teoría nos hace pensar que las pirámides pueden tener entre 9000 y 12000 años de antigüedad, en la época en que Egipto era una zona tropical donde llovía profusamente, de modo, que las pirámides y la esfinge están erosionadas por el deslave producido en por el agua en una zona tropical.

En este sentido, en Ica, Perú en el año de 1966, el Dr. Javier Cabrera, recibió una piedra de regalo de un granjero local, muy pobre; en la piedra se encontraba tallado un pez y reconoció que pertenecía a una especie extinta, por lo que le compró más piedras al granjero, que le dijo, que las había recolectado en un río, luego de una inundación.

Cabrera, acumuló muchas piedras en las que estaban grabados, hombres luchando con dinosaurios, o animales extraños, hombres con telescopios, hombres haciendo operaciones quirúrgicas, etc.; fueron más de once mil piedras, pero el hecho fue tomado por una broma y olvidado, lógicamente por los organismos de presión detrás de este hecho.

En el año de 1996 la NBC trasmitió un programa que se llamó “los misteriosos orígenes del mundo” que no corresponden con los paradigmas actuales de los científicos y las teorías del origen del hombre, por lo que muchos científicos llamaron al programa “un fraude” y el programa fue considerado como si hubiera sido una broma y muchos exigieron al gobierno federal de Estados Unidos y especialmente a la comisión federal de comunicaciones, que interviniera para que la NBC no volviera a poner este tipo de programas al aire y la doctora Allison Plamer, presidenta del Instituto para los Estudios Cámbricos, mandó una carta que es una verdadera reprimenda contra la NBC.

Otro caso sucedió con la doctora Virginia Steen-Mclntyre, geóloga, que estaba trabajando para la inspección geológica estadounidense (USGS) a quien le encomendaron un trabajo en México, para fechar una serie de artefactos. Mclntyre, con equipo altamente avanzado, fechó los artefactos por más de 250.000 años y los científicos solo esperaban 25,000 años y por no retractarse, perdió su empleo y las cátedras en las universidades de Estados Unidos.

La ciencia oficial se resiste al cambio, y todos los días hay nuevos descubrimientos que nos van a obligar en algún punto, a rescribir la historia de la humanidad, pues las pruebas todos los días son más contundentes. Cada vez se encuentran más objetos arqueológicos y evidencias históricas que nos demuestran que la historia no sucedió como nos la han contado y es importante hacer referencia a algunos de estos objetos.

En primer lugar, mencionaremos unos tubos metálicos que se encontraron en Francia en Saint-Jean de Livet y algunos se han atrevido a calcular su antigüedad en 65 millones de años, aunque no hay pruebas para darles una edad tan desproporcionada en el pasado.

En Heluan Egipto, dicen que se ha encontrado una lupa de cristal en la tumba del faraón Semempses con una antigüedad de 4800 años y se encuentra expuesta en el museo británico; tiene una gran perfección y es sabido, que según la ciencia tradicional, este tipo de lupa solo se podría haber sido elaborada a partir de 1803.

En el año de 1912 en una mina de Wilburton Oklahoma, el Señor Frank J Kennard, dentro de un bloque de carbón descubrió una copa y en declaración juramentada el 27 de noviembre de 1948 Kennard dijo: “Mientras estaba trabajando en la planta eléctrica municipal Thomas, Oklahoma en 1912, salió a la luz un trozo de carbón muy grande que costaba fragmentarse. Al partir el trozo de carbón con martillo, de su interior cayó una especie de taza de metal, dejando el molde perfecto en el carbón que lo albergaba”; Jim Stull estaba presente y corroboró el descubrimiento y supuestamente lo han datado con 300 millones de años y el objeto no se sabe dónde se encuentra, quién lo tiene o si es una invención.

En Rusia en los años 1991 y 1993, mientras se buscaba oro en los Urales junto a los ríos Narada, Kozhim y Balbanyu, se encontraron objetos de escasos centímetros, que fueron datados entre 20.000 y 318.000 años, analizado por la academia de ciencias rusas Syktyvka, que determinó que la composición de estos objetos era variada. Los objetos más grandes estaban compuestos de cobre y los más pequeños contenían tungsteno y molibdeno. Tanto el tungsteno como el molibdeno tienen un alto peso atómico y un alto punto de fusión, 3,410 grados para el tungsteno y 2650 para el molibdeno. Para fabricar estos artefactos se requiere una gran tecnología.

En Bagdad Irak, en el año de 1936 durante unas excavaciones en la colina de Kujut Rabua, construyendo un ferrocarril unos trabajadores descubrieron una vieja tumba cubierta con una losa de piedra y de ahí extrajeron muchos objetos, entre los que encontraron unos recipientes de arcilla en forma de jarrón de color amarillo claro y en su interior había un cilindro de cobre, fijado con asfalto en la embocadura del cuello y dentro del cilindro una vara de hierro. El recipiente medía 13 cm de alto por 4 cm de diámetro, mientras el cilindro de cobre medía 9 cm de alto por 2,6 cm de diámetro; la vara de hierro sobresalía 1 centímetro y daba la impresión de haber estado revestida de una fina capa de plomo. Una batería para producir electricidad según el veredicto del arqueólogo alemán Wilhelm Koning. El primer análisis consistió en introducir en su interior electrolito y conectarle una lámpara que encendió debidamente.

Algunos ponen en duda que sea una batería, por no haberse encontrado residuos de electrolito y cables eléctricos; es un verdadero Oopart, es decir objeto fuera de lugar out of place artifact; artefacto fuera de lugar; desafortunadamente con la guerra de Irak se perdió.

Otro objeto fuera del tiempo lo elaboró un almirante otomano llamado Piri Reis, que consistió en una carta de navegación publicada 1523 en su libro “materias marinas” y dibujó mapas posteriores al descubrimiento de América, pero es posible que se haya basado en mapas con más de 1500 años de antigüedad, que posiblemente correspondían a la época de Alejandro, donde aparecen tierras desconocidas, incluyendo la Atlántida. El original se encuentra el museo de Topkapi Saravi de Estambul y no está expuesto al público.

En Mystery Park, es decir un parque temático de Erich Von Daniken en Interlaken, Suiza, y han logrado reunir casi 400 piezas provenientes de todo el mundo, que contienen objetos fuera de su tiempo, los austriacos Klaus Dona y Reinhard Habeck.

En este lugar aparece la calavera de cristal, que no se sabe cómo ha sido construida; grabados donde aparecen bombillas eléctricas y jeroglíficos haciendo referencias a explicaciones técnicas sobre la electricidad. Una colección de piezas de una antigua colección del padre Crespi proveniente de Cuenca Ecuador, donde se muestran elefantes, seres de diversas razas, monstruos y posibles objetos de tecnología desconocida.

En Acámbaro México también se encontraron unas piedras con representaciones de seres humanos monstruosos y otras creaturas desconocidas.

Un texano llamado Carl Baugh, encontró un dedo humano petrificado dentro de una capa geológica de casi 100 millones de años y también expone un martillo de hierro incrustado en un pedazo de roca supuestamente de 140 millones de años, que fue descubierto en 1832; el análisis que le realizaron al martillo reveló que estaba compuesto de 96,6 % de hierro; 2,6 % de cloro y 0,74 % de azufre.

Trilobite
También se halló en un fósil de un “trilobite”, una especie que se extinguió hace 230 millones de años, aplastado por una bota o pie humano, que fue encontrado en 1968 en el estado de Utah, EU; también fragmentos de cráneos humanos dentro de la roca de 280 millones de años y el periodista Ed Conrad, halló otros objetos anómalos fosilizados de millones de años, como una mandíbula y una tapa de cráneo, que por sus dimensiones pertenece a un gigante.

Lo anterior nos hace intuir que la lista continúa y es profusa; es evidente que cada vez tenemos pruebas más fuertes e irrefutables que nos demuestran que la historia oficial no corresponde con los hallazgos arqueológicos y que en algún momento se tendrá que rescribir la historia.
De acuerdo con los artículos que hemos hecho con John Henry Builes hasta el momento y con las evidencias encontradas, me encuentro muy seguro que la versión que da la ciencia oficial ya no se sustenta y debe ser revaluada.

La teoría de Darwin no tiene ningún fundamento científico y para ver que esta teoría no tiene validez, solo hay que pensar en los primates actuales; ¿porqué, esta clase de simios, chimpancés, orangutanes, micos, changos, no evolucionan y siguen existiendo desde hace miles de años sin transformarse en seres humanos? o por lo menos, ya deberían estar extintos.

Todos estos objetos encontrados fuera de su tiempo prueban que existieron civilizaciones muy avanzadas antes del diluvio que sucedió hace unos 13500 años y según John Henry Builes, estas civilizaciones alcanzaron un mayor desarrollo tecnológico que el que nosotros tenemos; parece que todos estos objetos nos hacen pensar en civilizaciones de millones de años en el pasado.

A este respecto John Henry Builes no da fechas cronológicas, sino fechas simbólicas, pues tiene una intención teológica en sus escritos; él nos dice que anterior al diluvio habían pasado 12000 años, que del diluvio hasta nuestros días han pasado 12000 años y que cuando empiece la Tercera Tierra, pasarán otros 12000 años, para obtener lo siguiente: 12000+12000+12000=36000 y si sumamos 3+6+0+0+0 tendremos 9 y nueve es un número simbólico que representa a toda la humanidad; de modo que desde este autor no se puede intuir cuantos años pasaron en la humanidad, desde el diluvio universal al origen del hombre.

Personalmente pienso que las dataciones que dan de 300 millones de años de antigüedad de algunos objetos encontrados se me hacen demasiado exageradas, aunque es muy factible considerar que las diferentes civilizaciones que existieron antes de diluvio en la Primera Pierra, según John Henry Builes tienen miles de años e inclusive millones hasta llegar al punto inicial de Adán y la Eva humana y la Eva pre humana, como lo explica en sus libros el autor.
En conclusión podemos decir, que tanto los objetos fuera del tiempo que hemos encontrado y el libro de John Henry Builes, nos dicen claramente, que la historia hay que reescribirla, porque lo que nos dice la historia oficial, no corresponde con la realidad; que los objetos fuera del tiempo nos dan pruebas de civilizaciones antediluvianas muy antiguas con una gran tecnología, como lo confirma también el libro “Historia primitiva de la humanidad” de John Henry Builes.