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viernes, 9 de noviembre de 2018

Resumen del libro Historia Primitiva de la HUmanidad. Génesis capítulo 5


El hagiógrafo sagrado quiere destacar la genealogía que viene desde Adán hasta Noé y se centra en la genealogía de Set, desconociendo la genealogía de Caín; los hijos de Set son los verdaderos hijos de Dios que no se encontraban hibridados al principio, aunque recibieron las consecuencias del pecado de Adán; prueba de esto, es que el texto sagrado nos dice que es un descendiente de Set quien primero empieza a invocar el nombre de Dios, y nos hace intuir que los descendientes de Caín son menos perfectos que los hijos de Set.
Según el texto bíblico Abraham no aparece involucrado para nada con la descendencia de Caín y parece que su descendencia se encuentra más directamente involucrada con los descendientes de Set; el texto sagrado insiste que los hijos de Dios son poseedores del espíritu divino de manera más plena, de modo que los hombres también deben descender de Abraham, para garantizar que los hombres también son poseedores del espíritu divino.
El texto sagrado es muy preciso en decir que la raza humana no desciende de varias parejas, es decir la poligénesis, sino que desciende de la monogénesis y presenta desde Adán 10 generaciones acomodas teológicamente, indicando con esto que estas generaciones trataron de guardar los mandamientos de Dios y es posible que existieran más de 10 generaciones desde Adán hasta el diluvio; el numero 10 tiene un valor simbólico que representa la ley, pero existieron muchas más generaciones antes del diluvio.
Los atlantes son un ejemplo de estas generaciones, pero a la par de ellos, existieron otras culturas y civilizaciones con tecnología mucho más adelantada que la que tiene nuestra civilización de hoy en día; estas generaciones representan la primera humanidad que llega hasta el diluvio de Noé y que simbólicamente John Henry Builes le da una cifra de 12 mil años, pero se intuye que pudieron ser miles de años atrás; luego la cifra de 12 mil años del diluvio hasta nuestros días puede corresponder con la realidad y 12 mil años desde nuestra civilización en el futuro que también responden a un tiempo simbólico porque pueden ser millones de años y todo esto para obtener un número 9, que es el numero simbólico de la humanidad en imperfección pero tendiendo a la perfección:
              12000 X 3 = 36000 = 9
Los escritos antiguos nos hacen referencia a que los personajes antediluvianos vivían muchos más años que nosotros y haciendo referencia a los atlantes, porque posiblemente esta civilización dio origen a los sumerios, egipcios, griegos y babilonios entre otros pueblos.
El autor insiste en que los atlantes sabían que nuestra galaxia es gigantesca, que el eje de la Tierra algún día, cambiaría y con todos estos conocimientos el espíritu divino terminó por extinguirse en los atlantes, convirtiéndose en una civilización despreciable.

martes, 5 de septiembre de 2017

Civilizaciones Perdidas y John Henry Builes.


Las personas siempre han amado el misterio y estamos entrando en una época donde la fascinación por lo desconocido crece a pasos agigantados. Uno de los temas que inquietan mucho a los teóricos de la conspiración, a científicos serios, a sacerdotes y toda clase de gentes, es el tema de las civilizaciones perdidas.
En el año de 1973, en los principales periódicos del mundo y en los de Estados Unidos salió a la luz pública: “Se ha hecho probablemente uno de los descubrimientos más grandes de la historia”. Maxine Asher, el Co_director de una expedición científica, afirmaba que había encontrado la Atlántida en el fondo del océano. Este hombre afirmaba que buzos habían encontrado evidencias de una súper-civilización, que se había hundido en el mar hace miles de años: “Los buzos encontraron evidencia de carreteras y grandes columnas, algunas con motivos concéntricos espirales, en el lugar preciso descrito por el filósofo griego Platón (Mas allá de los pilares de Hércules en España)”. En el grupo se encontraban algunos científicos, aventureros y maestros avalados por la universidad de Pepperdine en los Ángeles California.
Estos personajes afirmaban que habían encontrado más de 30 ruinas, incluyendo pirámides, domos, caminos, carreteras pavimentadas, columnas rectangulares y muchas clases de artefactos encontrados en el fondo del océano desde las Bahamas hasta las costas cercanas de Europa y de África.
Muchos historiadores y respetados escritores han creído en la existencia del continente perdido de la Atlántida y existen testimonios de historiadores que afirman que los mayas y los aztecas dijeron a los conquistadores que provenían de lugares llamados Atlántida y Mu.
La Atlántida es el continente perdido del Océano Atlántico y Mu es el continente perdido del océano Pacifico y los testimonios indican que eran civilizaciones muy avanzadas, con sistemas educativos, gobiernos y tecnología que superan las de la actualidad con creces.
En el océano Pacifico se han encontrado ruinas en el fondo del mar que dan sustento a esta teoría en la Isla de Ponape, en la Isla de Pascua y en la Isla de Karotonga han encontrado una calle en ruinas, entre otras cosas similares. El profesor Menzies, de la Universidad de Duke, fotografió las ruinas de una civilización perdida en el mar entre Perú y Tahití, encontrando una columna con jeroglíficos desconocidos.
Las evidencias de la existencia de estas civilizaciones perdidas también las podemos hallar en mapas antiguos, como el famoso mapa de Piri Reis y del que se ha hecho referencia en televisión y en cantidad de libros, al cual hace referencia el profesor Charles Hapgood, profesor de Geología de la Universidad de New Hampshire, donde reporta que en él aparece una gran isla desconocida en el océano Atlántico; también existe un mapa del Rey Enrique hacia el 1500 después de Cristo, que demuestra la existencia de la Atlántida y en documentos griegos aparece la Atlántida.
Son muchos los documentos antiguos de diferentes culturas que nos hablan de la existencia y destrucción tanto de la Atlántida como de Lemuria, como: Chilam Balam, el Código de Dresden, el Popol Vuh, el Código Cortesianus, el Manuscrito Troano, el libro Oera Linda de Holanda entre otros.
El historiador Diodorus escribió que hace miles de años antes de la existencia de los fenicios había existido una inmensa isla atlántica, que tenía guerras contra el pueblo de los Amazonenses, y lo mismo afirmo el historiador griego Ammianus Marcelinus que habló de la destrucción de la Atlántida. Otros escritores griegos como Proclo, Plutarco y Herodoto afirman haber tenido indicios de su existencia.
El historiador griego Timageno describió una guerra entre Atlántida y Europa, y Theopompos, historiador griego, describió a la Atlántida con enorme tamaño y con ciudades como Machimun y Eusebius, una edad dorada libre de enfermedades y labores manuales.
El escritor James Churchward escribió varios volúmenes de libros, documentado en escrituras antiguas que él afirma haber traducido en el sureste de Asia referente a la existencia de la Atlántida y Mu. Mientras el geólogo William Nivean afirmaba haber encontrado tablillas similares en México.
El Dr. George Hunt Williamson, escribió que los descendientes de los Incas lo guiaron hasta un antiguo manuscrito en un templo en las montañas de los Andes que narraba la destrucción de la Atlántida y de Mu, quienes tenían una tecnología muy avanzada.
De lo anterior podemos decir, que es claro para los escritores antiguos, la existencia de la Atlántida y de Lemuria, lo mismo que en casi todas las civilizaciones antiguas se creía en la existencia de Titanes, que era una raza de gigantes que existía en la Tierra hace mucho tiempo y actualmente se han encontrado huesos como pruebas de la existencia de este tipo de personas de 5 a 7 metros de altura, que han sido analizados positivamente como de humanos.
Los conquistadores españoles dejaron registros de que existían hombres salvajes de gran tamaño con cabellos rubios y ojos azules y dos de ellos fueron capturados, pero murieron en el viaje hacia Europa; los alemanes, los nórdicos y escandinavos hablan de un continente desaparecido en el océano Atlántico Norte que denominan con el nombre de Thule, donde ubican la civilización llamada Hiperbórea, que se encuentra bajo una gruesa capa de hielo nórdica.
Muchos escritores famosos, como Diodurus, Plinio y Virgilio escribieron sobre Thule, una tierra que los griegos sabían que existía desde hace mucho tiempo. Describieron a Thule en el Atlántico Norte como cálida y verde, rodeada de montañas, mujeres impresionantemente bellas; personas rubias con ojos azules; los antiguos concluían que la raza hiperbórea era alta y de excelente condición física y que algunos se veían jóvenes en la vejez; eran vegetarianos y frugíferos y vivían en armonía con la naturaleza.
En otro artículo ya hemos visto que tanto el Polo Sur como el Polo Norte eran zonas tropicales, y lo que se observa en el mapa de Piri Reis, es que fue hecho antes de que la capa de hielo existiera y se mostraran estas zonas como lugares tropicales.
Jurgen Spanuth escribió que en Egipto descifró algunos jeroglíficos, que hablaban de un imperio perdido en el norte, lo mismo que muchos otros investigadores alemanes que hablaban del continente perdido de Thule y de una raza de superhombres, que existieron en una famosa edad dorada de la humanidad, y que convencieron a Hitler y a su círculo interno, que la raza Aria Nazi eran descendientes de los hiperbóreos, que tenían poderes telepáticos y que habían sido destruidos por el hielo, coincidiendo con antiguas tradiciones que afirmaban que la humanidad se había degenerado.
De acuerdo con nuestros artículos anteriores hemos visto que no solo existieron estas tres civilizaciones, sino que existieron muchas otras y que es posible que todavía sigan existiendo al margen de nuestra civilización.
Retomando al pueblo lemuriano (Mu), estas personas creían que el Sol estaba ubicada en el “tercer ojo”, es decir un ojo invisible que existe dentro de los seres humanos y que les permitía tener un profundo conocimiento de sí mismos y según Churchward, esta civilización, tenían casas de tejados trasparentes, estaban libres de enfermedades, tenían capacidades extrasensoriales y eran capaces de tele trasportarse, lo que hacía innecesario los vehículos terrestres. Quienes han escrito de esta sociedad, afirman que eran vegetarianos, agrícolas, que trabajaban al aire libre y en armonía con la naturaleza y tenían poco uso de la tecnología, pues se habían centrado más en el desarrollo de la meditación y poderes extra-sensoriales, y aunque  vivían a la par de la sociedad atlante, que tecnológicamente era muy desarrollada, los lemurianos preferían experimentar con energías físicas para mover objetos, sin uso de la tecnología como lo hacían los atlantes.
En un escrito de un rosacruz llamado Cerve, describe como un hombre y una mujer que querían casarse, debían entregar sus posesiones a un sacerdote y sin ninguna ropa, comida o cobijo u herramienta, eran enviados al bosque durante 28 días desnudos y durante este tiempo debían hacer sus propias ropas, construir abrigo, recolectar comida y construir sus herramientas y ayudarse el uno al otro sin ninguna negatividad y si pasaban la prueba, podían casarse y sus posesiones eran devueltas.
Robert Charroux en su libro nos dice, que los españoles encontraron unas luces que denominaron “luces máximas” que todavía brillaban en lo profundo de la selva amazónica después de 10.000 años de haber desaparecido estos continentes; en las escrituras antiguas de la India llamadas Vaimanika Sastra, descubiertas en 1875, nos refieren máquinas voladoras, que cambiaban su impulsión a la energía solar cuando la fuente de combustible era baja; se nos habla de las vimanas que eran barcos voladores de la edad dorada de la humanidad y de las naves cónicas de oro, los cohetes de plata, las naves aéreas de tres pisos y los barcos llamados sakuna que eran construidos en forma de pájaros y existían más de 113 modelos diferentes de este tipo de cuatro clase de naves diferentes.
En el texto antiguo Vymanika Shaastra, se nos describen pilotos siendo entrenados, partes de las máquinas voladoras, ropas de vuelo y alimento recomendado para un largo vuelo; instrucciones que incluían maniobras de batallas, cómo ver y escuchar a grandes distancias y son mencionados dieciséis tipos de metales resistentes al calor, entre otras cosas.
Es claro que algunos escritos de la literatura de Egipto, de América central, de Asia, Fenicia y Babilonia nos hacen referencia a naves espaciales y viaje a los planetas como se puede ver hoy en “la guerra de las galaxias”.
Son muchos los escritos que se han encontrado sobre Lemuria, Atlántida, Thule y otras civilizaciones que nos refieren la capacidad que tenían para curar enfermedades, retardar el proceso de envejecimiento, controlar el clima, controlar las energías con los cristales, conocían la ingeniería genética, las computadoras, los androides, los robots, máquinas que reparaban a otras máquinas y más.
Esto les permitía tener una vida de confort y de holgazanería y la Sagrada Escritura tácita y expresamente es contundente en afirmar, que el avance tecnológico y las riquezas terminan en un relajamiento moral de las sociedades.
Se dice que los atlantes usaban ropas tremendamente enjoyadas y vivían una vida de ocio y diversión, en fiestas, banquetes, bailes y el uso de drogas exóticas; creían que ya lo habían hecho todo en la Tierra y es posible que usaran más del 90 % del cerebro, pues muchos cráneos encontrados son más grandes que los nuestros, por lo que podían ver y oír más allá del limitado rango de nuestros sentidos y percibir colores y frecuencias mejor que los animales.
Los atalantes no tenían que trabajar o ir a la escuela, un joven de su época sabía mucho más que un científico de nuestra época; pero se convirtió en una sociedad que no supo qué hacer con su conocimiento y cayeron en la tentación de ser dioses, y con la manipulación genética crearon especies, que nos son mencionadas en las mitologías antiguas, como las sirenas, cíclopes, unicornios, minotauros y otras creaturas que los escritores antiguos describían como reales luego de verlas.
Los gobernantes atlantes aprendieron a manipular a su pueblo, controlando sus mentes y los líderes comenzaron a cultivar ciencias secretas y a tener pacto con los demonios para poder controlar las masas de población, de modo que la gente dependía del gobierno para el alimento, vestidos y casa, y sus líderes eran sacerdotes científicos que tenían una súper-ciencia que a algunos les parecería magia.
Los líderes atlantes ya no tenían nada que alcanzar y querían convertir el planeta entero con todas sus civilizaciones en un gobierno mundial, donde ellos fueran los gobernantes de todas las otras civilizaciones; ya no les quedaba nada material que lograr y la hedonística población atlante se convirtió en una sociedad egoísta, que se causaba placer con drogas exóticas y con el ocio y el sexo y se les rendía culto público a los sacerdotes científicos, que perdieron la conciencia de sí mismos y con guerras telepáticas, crearon guerras de mentes y empezaron a exigir sacrificios humanos, llevándolos a un imperio que se derrumbó.
Los líderes atlantes en su afán de dominar a otros pueblos, les ofrecieron tecnología y lujos a otros continentes a cambio de mantener el control de esas sociedades y crear el imperio de la Atlántida Unida; pero el imperio de Rama, en Asia y el imperio de Atenas en Europa se negaron a convertirse en atlantes y estos últimos iniciaron guerras con el fin de dominar. Los líderes mundiales de otras civilizaciones les advirtieron a los atlantes y sus líderes, que se destruirían a sí mismos y destruirían toda la vida en el planeta si no dejaban de dar mal uso a las energías cósmicas nucleares y psíquicas que podrían producir terribles terremotos, maremotos y erupciones volcánicas incontrolables, aún para los habitantes de esa época mucho más adelantados tecnológicamente que nuestras sociedades.
La historia demostró que los atlantes no hicieron caso y millones y millones murieron desapareciendo las civilizaciones anteriores al diluvio y algunos creyeron que sus grandes científicos podrían salvarlos y que muchos simplemente reencarnarían y por esta razón muchos no temieron la muerte.
Los científicos atlantes, aunque sabían que la mayor parte de Lemuria había sido destruida 12.000 años antes que ellos; confiaron en su ciencia, construyeron ciudades subterráneas en América del Sur, debajo del Océano Atlántico, bajo el Polo Sur, y en la Luna, y tenían enormes fuerzas aéreas para escapar de la calamidad mundial y todas estas cosas han sido referidas por Michael Barton.
No es extraño que las dos razas más fuertes y rivales de las sociedades antediluvianas protagonizaran una guerra terrible, con poderosas naves y armas atómicas, que trajo como consecuencia el hundimiento de continentes y el surgimiento de otras tierras, provocando la modificación de costas y continentes y un cambio climático global, y la alteración del eje de la Tierra que no pudieron resistir las sociedades antediluvianas. Esta catástrofe ha sido descrita en el libro “Crónica de Akakor” del autor Karl Brugger.
El autor relata un antiguo escrito que describe las vísperas de la tragedia: “El crepúsculo cubría la superficie de la Tierra. El Sol brillaba todavía, mas una bruma grisácea, grave y poderosa, comenzaba a oscurecer la luz del día. Signos extraños se mostraban en el cielo”.
La teoría de la deriva continental, puede apoyar los hechos anteriormente mencionados y fue propuesta originalmente por Alfred Wegener en su libro publicado en el año de 1912: “El origen de los continentes y océanos”; este hombre formuló su teoría basándose en el hecho en que las siluetas de África y América del Sur pueden encajar, lo mismo que comparó el parecido de la fauna fósil de los continentes septentrionales y las formaciones geológicas, y con los datos recopilados conjeturó que los continentes actuales estuvieron unidos en un pasado remoto en un súper continente que fue denominado Pangea; pero a esta teoría le faltan los continentes perdidos de Atlántida y Lemuria.
Según el geólogo francés Jacques Collina-Gillard perteneciente al centro Nacional de Investigación Científica, dice que un archipiélago emergió en las aguas del estrecho de Gibraltar hace 26.000 años en la era glaciar y quedó sumergido 9.000 años a. C. En un estudio reciente de los corales, la zona indica que las aguas empezaron a subir hace 12.000 años a. C. debido al deshielo y las variaciones de las temperaturas.
El coronel inglés James Churchward en el año de 1868, descubrió en un templo-colegio de la India, unas tablillas con inscripciones antiguas en bajo relieve y con la ayuda del sumo sacerdote del templo, pudo revisar los archivos secretos en las que se ocultaban unas tablillas de arcilla, redactadas por los Naacales en la tierra madre desaparecida de Mu.
Las tablillas contaban el Génesis del mundo y la historia de la sumersión del continente hace 12.000 años. El pueblo de Mu según ellos, se llamaba Uighur, su capital se encontraba situada en Asia, su apogeo habría sido 75.000 años atrás y su origen se remontaría 150.000 años más atrás; el coronel jamás brindó pruebas que corroboraran esta información.
Según los escritores antiguos, y en artículos pasados, vemos cómo han existido civilizaciones antediluvianas más avanzadas tecnológicamente que nuestras actuales sociedades y cómo el decaimiento moral las llevó a su autodestrucción.
Todas las teorías mencionadas anteriormente y la evidencia de los escritores antiguos, corroboran las ideas expresadas por John Henry Builes en su libro “Historia Primitiva de la humanidad”, de que van a existir tres humanidades: la primera es la humanidad antes del diluvio, conocida como la Primera Tierra, la segunda, somos la humanidad después del diluvio o Segunda Tierra y la última será la humanidad que vendrá después de nosotros y conocida como la Tercera Tierra.



Jesús en el evangelio hace una comparación entre nuestra generación y las anteriores al diluvio universal y dice que, así como las gentes anteriores al diluvio comían, se casaban y tenían hijos y los agarró desprevenidos el diluvio universal, así será con esta generación. El decaimiento moral de esta generación se puede equiparar con la generación de antes del diluvio y la historia ya nos ha demostrado que para una sociedad en decaimiento moral, su camino es la autodestrucción.
John Henry Builes dice en su libro que ya han existido otras humanidades antediluvianas tecnológicamente avanzadas que se apartaron de Dios, llegaron a su ruina y auto destrucción. Es curioso que este autor que escribió sus libros en una cueva y sin acceso a internet, la luz eléctrica y los medios de comunicación moderna llegue a un grado de coincidencia tan sorprendente con otros relatos que avalan sus teorías.
El famoso escritor de caballo de Troya J. J. Benítez que en la actualidad se ha dedicado a investigar el fenómeno OVNI en su libro “Los visitantes”, nos relata la historia de un científico llamado Daniel W. Fry, quien fue abducido en una nave de los humanos de la Primera Tierra que viven al margen de nuestra sociedad el 4 de julio de 1959.
El científico se puso a memorizar todos los detalles que se encontraban en el interior de la nave y le llamó la atención un emblema grabado en el respaldo de un asiento con una representación de un árbol y una serpiente, y los seres que se comunicaban de forma telepática con él le dijeron lo siguiente: 
“Nuestros ancestros vivían en la Tierra, como se lo habrá imaginado al ver el emblema; estaban muy avanzados y vivían en el sitio que las leyendas terrestres llaman Lemuria o Mu. Por otra parte, el desarrollo científico del continente de la Atlántida también era muy avanzado, al extremo que sus científicos aprendieron a manejar la energía atómica con más habilidad de lo que lo hacen ustedes actualmente. Había cierta rivalidad entre ambas naciones y el desastre fue inevitable”.
La referencia de este científico da sustento al libro “Historia primitiva de la humanidad” de John Henry Builes; quien nos dice que existieron muchas civilizaciones avanzadas tecnológicamente antes del diluvio y que habían alcanzado su gran desarrollo debido a que habían sido herederos de los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales con los que Dios había creado al hombre originalmente, pero estas civilizaciones llegaron a su propia autodestrucción por su decaimiento moral y esa autodestrucción se ve reflejada en la Biblia cristiana con el diluvio universal; algunas personas lograron escapar la conflagración mundial y algunos huyeron a las estrellas u otros planetas y otros construyeron ciudades en el interior del planeta.
El relato de J.J. Benitez refleja perfectamente lo descrito por John Henry Builes, los supuestos extraterrestres que abducen al Dr. Daniel, no son más que humanos de la Primera Tierra que pertenecían a la sociedad perdida y continente perdido de Lemuria y que emigraron con su tecnología a algún lugar en el espacio continuando su sociedad y modo de vivir, es decir, es una prolongación de los Lemurianos en el espacio.
Según John Henry Builes todos tenemos el mismo código genético y todos somos descendientes de Adán, de la Eva pre-humana y de la Eva humana; algunos de estos seres humanos viven en el interior del planeta y se conocen como los intraterrestres y otros viven fuera del planeta y se conocen como los extraterrestres.
John Henry Builes dice que estamos en el principio de la creación que se encuentra realizando Dios y que la Tierra es el centro de todos los universos y mundos por crear. En nuestro planeta se encuentra perfectamente unido el mundo espiritual con el mundo material en los seres humanos; todavía no existen otros seres diferentes a nosotros, pero eso no quiere decir que no vayan a existir; los humanos de la superficie del planeta seremos el punto de encuentro entre los humanos del interior de la Tierra y los humanos que se encuentran fuera de ella.
Otra clase de seres y su tecnología, no son más que engaños de demonios, como ya lo hemos tratado de demostrar en artículos anteriores; la Segunda Tierra, es decir, nuestra generación se acerca a su final, porque ya ha demostrado que es una generación en decaimiento moral y que cada vez se aleja más de Dios y se deja hipnotizar con doctrina de demonios y con proyectos humanos en los que Dios no tiene espacio y no puede caber.
Hay muchas personas que se inventan historias para permanecer en el error y convencerse que no están equivocados; la verdad solo puede aparecer patente a los que son humildes, y sin ella, muchos soberbios permanecen sin convencerse y no aceptan los argumentos que les presenta la verdad.
Están de moda las teorías de la conspiración y con toda seguridad podremos encontrar verdad y mentira en ellas, por lo que se hace necesario aprender a discernir y dejarnos llevar por los argumentos que nos ofrece la verdad, para no caer en el error y la equivocación.
El galardonado periodista de televisión Frank Sesno preguntó a un panel de eruditos sobre la fascinación de la gente por las teorías de la conspiración y el profesor Stanley Kutle de la Universidad de Wisconsin respondió: “Nosotros todos amamos los misterios, pero amamos más las conspiraciones”.
Que estas teorías de la conspiración no nos lleven al error y la equivocación, pero nos pueden abrir la mente para pensar diferente, aceptar lo que no nos han enseñado o lo que parece mentira, pero no es más que la verdad.


miércoles, 5 de julio de 2017

John Henry Builes y el Dios del Antiguo Testamento.


David Parcerisa, es un hombre interesado por el misterio y se ha dedicado durante algunos años a desentrañar muchos misterios de la humanidad, especialmente a estudiar a los anunnakis, primero basado en los estudios de Zecharia Sitchin y luego, decepcionado de este asiriólogo, ha intentado buscar mejores tradiciones con otros asiriólogos como puede ser Samuel Noah Kramer, entre otros.
En sus interpretaciones, ha dicho que el dios sumerio Enlil y el dios del Antiguo Testamento eran la misma persona. Este dios es cruel con la humanidad y quiere dirigir la historia desde las sombras y esto se puede leer en un artículo publicado por este autor en: MysteryPlanet.com.ar: operación Yahveh: El dios extraterrestre que manipuló la humanidad.
En 1876, el asiriólogo inglés George Smith, publicó un estudio del relato caldeo del Génesis después de estudiar varias tablillas de escritura cuneiforme asirio-babilónicas, y el autor llegó a afirmar que múltiples pasajes de la Biblia, en especial en el libro del Génesis, son una copia casi literal de la epopeya de la creación babilónica, el Enuma Elish, un texto escrito en babilonio, mil años más antiguo que el texto bíblico.
Es bueno centrarnos en los dioses que se encuentran descritos en los textos de donde fue extractado este relato bíblico; el panteón sumerio tiene un total de 23 dioses que son una raza de creaturas sobre-humanas. Uno de estos dioses es Enlil, conocido como "el dios del viento y las tormentas", considerado comandate supremo de una misión terrestre, y este dios era célebre por su crueldad con el ser humano y su sed de venganza, odio y beligerancia, lo que lo llevó a enfrentarse con su medio hermano Enki “señor de la tierra”, que aparece como un dios más benévolo, e hizo al hombre depositario del conocimiento espiritual.
Estos textos sumerios, nos dicen que Enki fue el padre de la humanidad, pues fue un ingeniero genético que hibridó sus genes anunnakis con los homínidos Neanderthalensis; tomaron el óvulo de una hembra neandertal y lo fertilizaron con esperma anunnaki y luego, lo reimplantaron en una hembra homínida, primero fracasando en el intento, pues nacieron niños sin capacidades humanas y lo más importante, el raciocinio, y por lo tanto, no podían manejar herramientas; luego, reintentaron implantando el óvulo en el útero de una hembra anunnaki, la voluntaria para el experimento fue Ninhursag, hermanastra de Enki y Enlil y con esta hembra, el experimento tuvo éxito, pues engendró el primer prototipo semi-humano, a quien bautizaron “Adamu”, quien es formado de la arcilla, luego crearon a su consorte y la llamaron Tiamat.
De estos dos progenitores, la especie humana empezó a multiplicarse a lo largo de 3.000 años, llegando a robarse el alimento de los dioses, saqueando ciudades y degenerando a un estado primitivo, porque el gen anunnaki, terminó por disminuirse.
Luego del fracaso, Enki, Ninhursag y su hijo Ningishzidda, se dispusieron nuevamente a crear un nuevo ser humano, de nuevo con un proceso de manipulación genética; emplearon otra contenedora de vida, o su útero, de una anunnaki llamada Ninti y luego también se une Ninki, la esposa de Enki, realizando catorce inseminaciones con siete machos anunnakis y otras siete hembras y al cabo de diez meses y por cesárea de Ninhursag, sacan la primera creatura, que lo alza en sus brazos y grita “lo he creado… mis manos lo han hecho” y esto correspondería al pasaje del Génesis 1,26: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza por la tierra”.
Según muchas personas que interpretan mal el Antiguo Testamento, sin entenderlo y sin haberlo estudiado técnicamente, dicen que Yahveh puede ser identificado con Enlil, quien es un Dios vengativo, sanguinario, destructivo y odioso; veamos pues algunos pasajes del Antiguo Testamento, en el que muchos autores se fundamentan para realizar tales afirmaciones.

“Yahvé envió una epidemia a Israel, desde Dan hasta Beerseba” (2Samuel 24,11-15) y en Éxodo 32,26-28, ordena a Moisés que cada cual ponga la espada a su lado y que cada uno mate al otro, aunque sea su hermano, amigo o vecino; en Dt 22, 13-21 se nos dice, que si un hombre descubre en la noche de bodas que su mujer no es virgen, puede apedrearla hasta morir; también leemos en Dt 21,18-21 que si alguien tiene un hijo rebelde, que no hace caso cuando lo corrigen, debe ser sacado fuera de la ciudad y apedreado hasta morir; en Números 15,32-40 se nos habla de un hombre que recogía leña en el día del reposo y fue sorprendido y se lo trajeron a Moisés, a Aaron y a todo el pueblo presente y lo pusieron en la cárcel sin saber qué hacer con él, y luego Yahveh habla por boca de Moisés: “Irremediablemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento”; en Levítico 21,9 se nos dice, que si la hija de un sacerdote se prostituye, debe ser quemada viva; en Exodo 21,15 dice, que el que le pegue a su padre o a su madre, debe morir; en 2Reyes 2,23-24 dice que Eliseo maldijo unos niños, que se burlaron de él y en nombre de Yahveh salieron unos osos, que despedazaron 42 muchachos.
Son abundantes los textos bíblicos que nos hablan de la crueldad y beligerancia de Yahveh y que dejan desconcertados a muchos. El problema de esto, se da cuando se hace una interpretación literal de la Sagrada Escritura y se piensa que el acontecimiento sucedió tal cual es narrado por el autor sagrado.
Muchos escritores sagrados, escribían en nombre de Dios y lo hicieron con textos que son aprobados tanto por el judaísmo, como por el cristianismo; hay que entender que muchos de estos autores hablaban de manera subjetiva, en el sentido, de que dejan traslucir su parte humana, que se mezcla con el mensaje divino que está detrás de la Sagrada Escritura. Todos los textos de la Sagrada Escritura tienen un lenguaje divino, pero escrito con palabras humanas y detrás de estas palabras humanas, es necesario discernir la intencionalidad divina.
Es una gran equivocación, sacar un texto bíblico de su contexto, es decir, descontextualizarlo y tomarlo al pie de la letra, como si hubiera sido un suceso histórico que todos debemos creer. Es bueno saber, que todos estos textos tienen una intencionalidad teológica, que implica un estudio serio y concienzudo para poder descubrir su mensaje.
En nuestro tiempo, pueden aparecer muchos, que se autodenominan o son denominados por otros, como “conocedores del tema o expertos bíblicos”, que hacen una mala interpretación del Antiguo Testamento porque no lo alcanzan a comprender y porque no han intentado leer desde la perspectiva de Jesús.
En este sentido hay un hombre africano llamado David Cangá, que escribió un libro llamado “La conspiración del Ángel Gabriel”, diciendo que existen 4.000 millones de personas, -es decir el 60% de la humanidad-, adorando a un dios bárbaro, celoso y vengativo, que ordenaba quemar mujeres vivas sin compasión y asesinar niños de pecho, por las faltas cometidas por sus padres y afirma que la humanidad tiene un bloqueo intelectual, porque tiene un culto irracional a este ser.
Cangá, describe la columna de fuego que acompañaba al pueblo de Israel como una nave espacial y se pregunta este escritor: ¿Cómo pudo hacer una masacre de 185 mil hombres en una noche, en un campamento asirio? y responde diciendo, que los textos nos hablan de los escuadrones del cielo, que disparaban armas y rayos, que producían la ceguera, deduciendo de esto, que se trataba de modernas armas de plasma. Dice el autor, que la misma crueldad que tenía Yahvé, la tenía el dios sumerio Enlil, porque eran el mismo personaje, es decir, una entidad cruel, sanguinaria y vengativa, que se manifestó en dos culturas diferentes, como la bíblica y la sumeria.
Dice, que ambos personajes, son el mismo dios egoísta y que tiene las mismas pautas de odio y de recelo contra el ser humano y que tiene las mismas estrategias para generar guerras y matanzas entre ellos; los mismos engaños, las mismas promesas, los mismos rituales de sacrificios de animales y adoración, las mismas motivaciones para fundar religiones y dogmas con el fin de controlar la población mundial, para poder dividir y manipular a los pueblos.
En este sentido, también se va a expresar David Parcerisa en su libro “La conspiración anunnaki”, donde nos dice, que el dios sumerio Enlil, que era el máximo soberano de la Tierra y que tenía avanzados ejércitos y avanzada tecnología, para disfrazarse o revestirse con el disfraz de la divinidad y presentarse a los seres humanos; y además, todos los que se hacían pasar por dioses subalternos de Enlil, fundaron culturas y pueblos, para luego hacerlos que se enfrentaran entre sí, como en un tablero de ajedrez y todo esto, para causar dolor, que es como una fuente de alimentación energética de estas creaturas.
Según Parcerisa, estos dioses establecieron una línea monárquica, para imponer sus decretos y leyes, eligiendo a unos pocos humanos con los que se mezclaron sexualmente, prolongando su línea de sangre y según este autor, el ejemplo más claro, lo tenemos en la Biblia, con el rey David, quien no era un humano corriente, pues aun físicamente era diferente: con pelo rubio, ojos azules, piel rosada y quien tenía un gran poder para frenar a sus enemigos; además era un ser con sed de sangre, que se vengaba contra su propio pueblo y mataba a mujeres y niños con sus propias manos.
Cangá también va a afirmar del David bíblico, que mantenía un vínculo muy fuerte con la divinidad o con Yahveh, y que era sospechoso que este personaje fuera humano y que más bien se pareciera a Enoc, Noé y a Abraham que fueron concebidos con intervención directa de la divinidad anunnaki. Esta cercanía de David con Yahvé, implicaba que David tenía una genética anunnaki, que lo distinguía por su frialdad y el recto cumplimiento de las directrices que le daban, según Parcerisa.
Parcerisa dice, que el objetivo de estos dioses anunnakis, que se esconden bajo el velo de Yahvé, era el de crear detrás de la sombra, confusión y división, entre las diferentes razas de la Tierra y generar situaciones que favorezcan el conflicto, lo que producirá gran dolor en el ser humano, que luego servirá de alimento para estos seres de baja densidad y por lo tanto, estos seres, impiden que el ser humano progrese en un conocimiento espiritual y moral, sin detectar quiénes son sus carceleros y los que los aprisionan en su conciencia, para no poder adquirir suficiente poder para liberarse y ser un individuo independiente y escaparse del control, que reduce al ser humano, a un verdadero títere, condicionado su existencia.
Con Parcerisa y con Cangá, hay muchas personas que están pensando que somos alimento de entidades extraterrestres y que estas entidades siempre han estado con nosotros, pues son verdaderos maestros del engaño, que nos inoculan un veneno que nos mantiene tontos, corroyendo nuestra mente y así poder alimentarse de nuestra energía emocional, manteniéndonos en la ignorancia, divididos en fronteras y estados, en culturas y lenguajes opuestos, en tradiciones y culturas irreconciliables, en religiones que solo han causado muerte y desolación; y de otro modo, no se puede explicar la cantidad de sacrificios que exigían los dioses y especialmente, el del Antiguo Testamento.


Yahvé no se contenta solamente con la muerte del ser vivo, sino que hay que descuartizarlo, desollarlo y disponerlo de un modo adecuado, y Yahveh justifica este procedimiento, porque es un suave olor que lo apacigua y solo el rey Salomón, -nos dice la Biblia-, que sacrificó 22.000 bueyes y 120.000 ovejas ¿Cómo se puede entender que un Dios mande a hacer semejante sacrificio en un solo día? Se preguntan muchos, y por lo tanto, muchos consideran que esto solo puede ser obra de seres extraterrestres, que desean que los seres vivos emitan ciertas ondas cerebrales que los alimentan y que incluso pueden afectar la materia, y a estos seres, les interesa que emitamos ondas cerebrales, lentas y largas, casi lineales, es decir, que se encuentran cargadas de miedo, por lo que parece, que no son seres que les interese el amor, la armonía y la paz, porque siempre están manipulando la humanidad, para que se odie así misma y odiándose, produzca sangre y crueldad, sin permitir que seamos autodestruidos.
El autor G. Atienza escribió un libro llamado “La gran manipulación cósmica” y nos dice, que existen seres extraterrestres que nos cultivan como en una granja humana y servimos de alimento, comida, subsistencia y de energía a entidades, que sin saberlo nosotros racionalmente, están ahí y nos manipulan, porque se encuentran en dimensiones más altas que la nuestra y tienen la capacidad de hacerlo y hasta el derecho natural, dice el autor, de manipular y devorar seres de conciencia inferior. Pone el ejemplo, del pastor con sus ovejas o cabras, que empiezan a manifestar su deseo de libertad e independencia y se niegan a obedecer las órdenes; que nuestros guardianes son perros y se hace la pregunta: ¿comprenderían acaso, aquellos seres, el derecho que tenemos, de elegir el momento, la circunstancia y el lugar de nuestra propia evolución, a un estado superior de conciencia?, ¿cómo salirse de la red de bajas vibraciones, a la cual, estas entidades nos han sometido? y dice, que para lograr esto, debemos cambiar nuestra frecuencia vibracional del miedo y la ansiedad que nos convierte en generadores de bajas vibraciones, lo que constituye alimento energético para estos seres. A estos seres, les interesa las ondas gamma, que oscilan más allá de los 20 hertzios y las producimos cuando estamos sometidos a situaciones de pánico y ansiedad y, por lo tanto, afirma este autor, que los dioses de la antigüedad no son mitos, sino entidades extraterrestres, que han manipulado y se han alimentado de la humanidad desde siempre.
Desde aquí me voy a fundamentar en el libro de John Henry Builes “Historia primitiva de la humanidad” y con este autor, considero que no hay razones suficientes para considerar que Enlil o el mismo Enki, son el dios Yahveh del Antiguo Testamento, que se están escondiendo tras una figura divina.
Es posible que según el investigador George Smith, el autor sagrado del Libro del Génesis, pudo tomar como fuente el escrito asirio del Enuma Elish, como lo han hecho otros autores bíblicos, con otras fuentes parecidas, sin llegar a pensar con esto, que el texto del Génesis ya es una falsedad o que no tiene inspiración divina, y en esto me parece que no existe ninguna dificultad. El que exista un texto más antiguo que la Biblia, no pone en peligro la inspiración divina.


Llegar a pensar que Enki y Enlil crearon al ser humano a través de ingeniería genética, es algo que no corresponde con las ideas presentadas por John Henry en sus libros, pues el argumento que este autor presenta, me parece mucho más convincente, que el que ya hemos descrito en este artículo.
Según las ideas implícitas de John Henry Builes, tanto Enki como Enlil, no son más que seres de la Primera Tierra, que todavía tenían los dones naturales a plenitud, los preternaturales y aún los sobrenaturales y como lo dice John Henry, les gustaba hacerse pasar por dioses ante seres inferiores, pero como estos, existían muchos y en varias civilizaciones. Es sabido que, con su gran tecnología, sabían mucho de ingeniería genética y hacían constantemente experimentos con animales y seres humanos, haciendo modificaciones genéticas y produciendo seres que la naturaleza no generaba en sus procesos naturales, pero jamás se puede afirmar que estos seres llegaron a crear al ser humano, pues estos seres son humanos y creados directamente por Dios en el proceso que describe John Henry en su libro “Historia primitiva de la humanidad”.
Es innegable que el dios Yahveh del Antiguo Testamento, aparezca como un ser sanguinario y cruel con el ser humano y son muchos los pasajes bíblicos donde podemos constatar esta realidad, pero también es cierto y evidente, que muchas personas han estudiado estos textos exhaustivamente y con un alto grado de profesionalismo, aprendiendo las lenguas en las que fueron escritos estos textos.
Según estos estudiosos bíblicos, lo primero que tenemos que decir, es que son textos que no pueden ser leídos literalmente, como pretenden muchos, tratando de explicar una idea preconcebida en su cabeza.
Todos estos textos fueron escritos por escuelas teológicas del Israel antiguo, que tenían no una intencionalidad histórica, pero sí una intencionalidad teológica; esto implica que en primer lugar hay que hacer una exégesis y un estudio histórico crítico del texto, para luego hacer una buena hermenéutica y extractar el mensaje teológico del texto; en otro sentido, podríamos hacernos la pregunta: ¿qué nos quiere decir Dios, a través de estas palabras humanas que se encuentran en el texto?
Teniendo esto en cuenta, no se puede desconocer la cultura y recordar que el autor sagrado tiene una idiosincrasia propia de la región, donde es oriundo. Estos son textos evidentemente antiguos, los del Antiguo Testamento y el más antiguo parece ser un trozo del libro de Samuel que pudo haber sido escrito mil años antes de Jesucristo, otros textos 500 años, otros 300 años, otros 100 años y así sucesivamente.
Las personas que escribieron estos textos, hablaban de acuerdo con su pensamiento y con lo que vivían. En la antigüedad, la historia nos evidencia, que los seres humanos estaban acostumbrados a vivir en las crueldades, es solo mirar a los asirios, como acostumbraban a despellejar vivas a las personas; es recordar que a uno de los Isaías lo aserraron por la mitad o que para los antiguos era natural arrojar niños pequeños al fuego en sacrificio a los dioses y no solamente al Dios del Antiguo Testamento; las crueldades eran innumerables y hoy se nos hace muy difícil entender esta forma de proceder porque indudablemente la humanidad ha avanzado en el respeto y la dignidad de la persona.
En el mismo evangelio podemos notar esta crueldad, con la muerte de los niños menores de dos años en Israel, y el mismo Jesús en los ejemplos que pone en sus parábolas habla en estos términos cuando les dice a los apóstoles: “¿Que hará el Señor con estos malos administradores?” responden los apóstoles “Los hará morir de mala muerte”. No es extraño pensar, que los escritores sagrados, para transmitir un mensaje teológico puedan llegar a afirmar cosas que son inconcebibles en un Dios bueno y misericordioso… “que se queme viva la hija de un sacerdote que se prostituye”… Pero en los evangelios el lenguaje es diferente: “Mujer quién te condena, nadie Señor, responde Jesús, yo tampoco te condeno, vete en paz y no peques más” (Jn 8,11).
El Jesús misericordioso del Nuevo Testamento, es la prueba de que el Dios del Antiguo Testamento, no es un Dios cruel e inhumano, y si aparece cruel, es porque son formas de hablar de los hagiógrafos sagrados. Jesús continuamente recitaba el Antiguo Testamento, leía los Salmos, leyó un trozo del profeta Isaías y dijo que no había venido a abolir la ley, sino a darle cumplimiento, por lo que podemos decir, que el mismo Jesús es quien da validez al Antiguo Testamento.
Cuando algunos autores quieren utilizar el plural “hagamos” que se encuentra en el Antiguo Testamento y aplicárselo a los dioses anunnakis, es un error, porque Jesucristo vino a revelar un Dios trino, que también se hace presente en el Antiguo Testamento “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Gn 1,26), de modo, que el Padre de Jesucristo se encuentra en el Antiguo Testamento y puede ser identificado con Yahveh, que es un Padre bueno y misericordioso, pues Jesús se refirió a Él con un diminutivo: “Papaito” “papacito” Abba, eso es lo que significa esta palabra.
La Biblia es un libro que recoge culturas y costumbres, tanto sociales como religiosas de los pueblos antiguos y no hay fundamento sustentable que nos pueda llevar a afirmar que los dioses anunnki se estaban escondiendo bajo el velo divino de Yahvé; no hay ningún argumento sólido y sostenible, que nos pueda llevar a afirmar que Enlil o que Enki sean el padre de Jesucristo y basados en la Sagrada Escritura, no se puede afirmar que los extraterrestres tengan a la humanidad como una granja humana, de la cual se alimentan energéticamente con el sufrimiento humano seres de otras dimensiones; este argumento no es del todo falso, pero no se puede inferir exclusivamente de la Sagrada Escritura.
Sí es posible, que a seres de la Primera Tierra -como los describe John Henry Builes y especialmente, los atlantes-, les gustaban los sacrificios humanos, exigían a otros pueblos los sacrificios humanos haciéndose pasar ellos por dioses y tenían una cierta forma de excitación ante la sangre, el dolor y el miedo humano, realidad que sigue estando presente en las personas que disfrutan con la sangre de las peleas reales de gladiadores, en la tortura y violación de seres humanos para luego vender las películas en los mercados negros, y en el salvajismo de tantos otros que con una motosierra o con armas parecidas, despedazan a otro ser humano, haciéndolo sufrir de forma indecible, derramando sangre a borbotones y causando pánico, terror y miedo.
Fuera de los seres humanos que vivimos en la superficie del planeta, es posible que sigan existiendo estos seres malvados que no conocemos y que se parecen más bien a los demonios, o que tienen tratos con ellos, para hacer sufrir a otros individuos de forma inhumana.
Evidencias existen, que en todas las culturas se ha hecho sufrir a los seres humanos, de manera que se les cause terror y pánico, expresiones más altas de miedo, de modo que produzcan vibraciones gamama, para alimentar energéticamente a seres de frecuencias vibracionales bajas. Pensar en esto, es pensar en los demonios, que quieren causar el mayor mal posible a todos los seres humanos, y si no fuera porque Dios no lo permite, ya estos seres, hubieran agarrado a todos los seres humanos, para torturarlos y hacerlos padecer lo indecible.
En conclusión y fundamentado en el libro de John Henry Builes puedo decir, que muchos de los habitantes de la Primera Tierra, pueden ser seres superiores a nosotros por la falta de hibridación y muchos pueden tener el corazón inclinado al bien, como existe la posibilidad que muchos quieran hacer daño a la humanidad y obtener beneficios egoístas.
Es evidente que en casi todas las culturas de la Tierra existían sacrificios humanos o de animales, que implicaban un derramamiento de sangre abundante y profuso, e infligir en la victima terror, miedo y pánico para generar ondas gamma de vibraciones bajas para alimentar seres de otras dimensiones.
Estas prácticas todavía siguen existiendo en rituales satánicos y no cabe duda que los demonios se complacen con este tipo de sacrificios macabros y se alimentan del dolor de las víctimas, y del pecado y la sevicia de los victimarios, y muchos seres identificados con demonios actúan como tales, con su misma maldad.
De modo que Enlil y Enki, no son más que habitantes de la Primera Tierra que se pueden hacer pasar por dioses, entre muchos otros seres de la Primera Tierra. No se puede negar que la Biblia recoge algunas de estas cosas que se vivían en la Primera Tierra, como los gigantes, y algunos textos hablan de los alienígenas, las malas traducciones dicen “extranjeros” y la posibilidad que muchos escritores sagrados se encontraron frente a tecnología que no sabían describir y lo hicieron como mejor pudieron, y el libro de Ezequiel puede ser una prueba de esto; pero aunque esto exista, no significa que la Biblia haya sido manipulada por entidades extraterrestres y por fuerzas oscuras contradiciendo la voluntad divina.
Queda evidenciado en el Nuevo Testamento, que Jesús es un ser bueno, y aún una persona sencilla con un buen corazón y abierto a la verdad puede llegar a intuir que el texto lo revela como Dios; muchos expertos han estudiado los evangelios y han afirmado que son textos que responden a intenciones teológicas, y que han presentado la figura de Jesús con objetividad, aunque cada evangelio con un tiente un rasgo especifico de Jesús. Los cuatro evangelios que fueron escritos en épocas diferentes, en comunidades diferentes y por personas diferentes, dan prueba de que son textos fiables y que tratan de ceñirse a la persona de Jesús, sin incluir aquí los escritos gnósticos, que son mucho más tardíos.
Jesús, que es un ser bueno, nunca desconoció, descalificó ni desautorizó el Antiguo Testamento, al contrario, en muchas ocasiones hizo referencia a él y sus personajes. Él mismo corrigió cosas del Antiguo Testamento cuando dice: “Eso lo hizo Moisés por lo duros de corazón que eran vuestros padres, pero ya no será así”.
El mismo Jesús, es un argumento que contradice la teoría de querer pensar que detrás de la divinidad Yahveh, se escondían seres extraterrestres como Enli y Enlil y aunque es verdad la crueldad con la que aparece representado el Dios Yahvé, esto responde más bien a la idiosincrasia de esos pueblos de la antigüedad que destacaban por ser bastante crueles y los autores sagrados inmersos en esta cosmovisión escriben sus textos en los mismos términos en los que vivían, pero a pesar de esto, se puede encontrar el mensaje teológico del texto que se encuentra detrás y que corresponde a la voluntad divina. Dios escribe a través de instrumentos humanos, en palabras humanas y con costumbres humanas. Esos pueblos no tienen el grado de evolución moral que hoy tenemos los seres humanos, pues hoy se respetan el derecho de las personas y se le reconoce al ser humano una dignidad que debe ser respetada.

En conclusión, el Dios del Antiguo Testamento es el mismo Dios de Jesucristo, que es un Dios bueno y misericordioso y ni Enki ni Enlil son los padres de Jesús, a quien Él tantas veces hizo referencia.

martes, 28 de marzo de 2017

John Henry Builes y los Anunnaki


Es evidente que la red, está inundada de videos y de escritos mencionando el tema de los Anunnaki y podemos encontrar autores que nos dicen que esto es una mentira y otros que afirman  categóricamente que fueron nuestros padres creadores a través de la manipulación genética, y existen otros autores que toman un punto intermedio entre los dos.
   Entre los que afirman que fuimos creados por los Anunnaki, se encuentra en primer lugar Zecharia Sitchin, que fue un hombre que se dedicó a traducir a interpretar las tablillas de arcilla de la gran biblioteca del rey asirio Asurbanipal y dio a conocer al mundo sobre todo en la década de los 80, la existencia de unos seres que vivían en el planeta Nibiru y que debido a la necesidad que tenían de oro para proteger su atmósfera, llegaron a la Tierra y la colonizaron, para poder extraer el precioso metal.


Los tres seres principales de los Anunnaki, en primer lugar, se encuentra Anu, que es el padre y rey supremo y sus dos hijos Enki y Enlil. Debido a que los Anunnaki se encontraban exhaustos con la extracción del oro, se produjo una rebelión Anunnaki, y Enki después de muchas pruebas genéticas, logró crear al hombre, hibridando una especie de primates antiguos, con el semen de un macho Anunnaki e incubándolo en una hembra Anunnaki llamada Nirgunsal; luego de muchos intentos lograron crear al ser humano para que trabajara y sirviera a los dioses Anunnaki.
    Otro autor, que nos presenta una versión parecida es Bob Frissell, que nos dice que el ser humano es el producto del cruce genético de dos razas extraterrestres: la raza de Nibiru y la raza de Sirio, es decir, los Anunnaki de Nibiru, con los habitantes de un planeta que se encuentra cerca de la estrella Sirio.
     Esta idea de que fuimos creados por los Anunnaki se ha visto reflejada en el cine, especialmente a través de dos películas, una es de Jon Gress: “Anunnakis”, que el poder oculto detrás de las sombras nunca la dejó salir a la luz pública y esta película es muy posible que esté basada en las ideas de Sitchin. Este director de cine dio una entrevista en el año 2006, diciendo que la película mostraría objetivamente como fueron influenciados los sumerios por una civilización avanzada, convirtiendo a los sumerios en la civilización más avanzada del mundo, que dominaba la escritura cuneiforme, conocimiento sobre las estrellas, agricultura, ganadería y estructuras sociales avanzadas y dice que la película obligaría a que se rescribiera la historia, como realmente fue; en este mismo sentido Erich von Daniken que tiene un libro que se llama “carros de los dioses” y que sirvió de inspiración para la película de Gress, afirma que la humanidad fue creada por extraterrestres.
     Otra película que tiene relación con este tema y que se estrenó en el 2012, se llamó: “Prometheus” de Ridley Scott, y nos muestra como una raza extraterrestre sembró la vida en la Tierra a través de componentes genéticos y luego abandonaron el planeta; después en el año 2093, un grupo de arqueólogos humanos, basados en algunas representaciones artísticas de esculturas antiguas logran descifrar a qué constelación y sistema planetario pertenecían los seres que habían sembrado la vida en la Tierra y deciden ir a buscarlos.
     Fuera de estas teorías, que nos dicen que fuimos creados por extraterrestres, también se presentan teorías científicas del origen de la vida en la tierra y en este sentido se habla de un meteorito que fue encontrado en Australia y que lo llamaron Murchison, cayó el 28 de septiembre de 1969 y luego de analizarlo, encontraron en él 74 aminoácidos distintos, 250 tipos de hidrocarburos y cinco bases que forman el ADN y el ARN (adenina, guanina, citosina ,timina y uracilo) y con los anteriores datos algunas personas han llegado a la conclusión que la vida procede del espacio exterior.
     Todas estas cosas han llevado a muchas personas, y algunas muy importantes como Francis Crick (uno de los descubridores del ADN), que los seres humanos hemos sido creados por extraterrestres; y lo mismo va a afirmar Sir Frederick, astrónomo y matemático, quien dice que la célula no puede existir por medio de las coincidencias y del azar y que tiene que haber sido creada por alguien.
     Retomando a Zecharia Sitchin, ya varias personas se atreven a decir que hizo una manipulación de las tablillas sumerias, pues aparecen diálogos muy largos que no existen en las tablillas sumerias y sin desmeritar a Sitchin que dio a conocer al mundo el tema anunnaki, algunos se inclinan por un autor más fiable y respetuoso sobre las tablillas, y es el sumeriólogo Samuel Noah Kramer con su libro “La historia empieza en Sumer”, y este libro nos habla de la primera cultura que fue la de los sumerios y nos muestra los aportes culturales, históricos, científicos, geográficos y religiosos de la cultura sumeria a través de un trabajo exhaustivo de la traducción de miles de tablillas.
     De lo anterior, podemos decir que se está gestando una idea generalizada de que fuimos creados por extraterrestres y especialmente por los anunnakis y aunque el argumento parece muy sólido para muchos, me aparto de esta teoría y presento otra distinta que extracté del libro de John Henry Builes “Historia primitiva de la humanidad”.




     El libro me parece bien argumentado y dice que se basa en revelaciones divinas y en reflexiones teológicas.
El libro presenta la creación del cosmos y el origen de la humanidad por manos de Dios. También dice que Dios actuó en sus causas primeras para crear el universo y a la humanidad. Deteniéndonos en el aspecto de la creación del  hombre, nos dice este autor, que luego que el escenario estaba listo, Dios tomó una especie primigenia y creó un espermatozoide y un óvulo y los depositó en el vientre de una hembra pre humana, creando el primer embrión, que posteriormente dio origen a un hombre que conocemos como Adán, con los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales a plenitud, es decir, Dios creo un hombre perfecto y con muchas más cualidades, perfecciones y potencialidades que tienen los hombres actuales.
     Luego de que existiera el primer hombre, Dios figuradamente como nos lo narra el texto bíblico, sometió al primer hombre a un sueño y le extrajo un espermatozoide y lo depositó en el vientre de la hembra primigenia y creo directamente un óvulo femenino, dando origen al segundo embrión de donde surgió la primera mujer, que debería ser y fue la primera esposa de Adán y de esta pareja tendrían que nacer todos los seres humanos, también con dones naturales, preternaturales y sobrenaturales a plenitud, pues Dios todo lo que hace lo hace bien.
     El problema empezó cuando Adán desobedeció a Dios y se unió a la hembra primigenia y dio origen a Caín, quien se convirtió en el padre de muchos, dando origen a la hibridación de los genes humanos con los genes de animales, algo no querido por Dios, pero que lo permitió.
     Luego de la hibridación se crearon tres razas en la Tierra, que fueron los hijos de Set o llamados “hijos de Dios”, con dones naturales a plenitud, dones preternaturales y dones sobrenaturales afectados y se crearon los “hijos de los hombres” descendientes de Caín, que más parecían animales, pero que conservaban parte del espíritu divino.
     Los hijos de Dios surgieron de la unión de Set con una hermana suya, hija de Adán y la Eva humana; los hijos de los hombres surgieron de Caín con una media hermana suya, proveniente de la unión de Adán también con la Eva humana y luego surgió otra clase de híbridos. Los hijos de Dios se mezclaron con los hijos de los hombres, es decir, los hijos de set, se mezclaron con los hijos de Caín.
     Los hijos de Dios fueron los que más progresaron debido a su gran inteligencia y en lo que podemos denominar “la Primera Tierra”, que comprende desde la creación del hombre hasta el diluvio universal. Los hijos de Dios desarrollaron sociedades más avanzadas que la sociedad actual, tecnológica y culturalmente, pero también existían sociedades muy atrasadas tecnológica, social y culturalmente que descendían de la hibridación anteriormente mencionada.
     Estas sociedades se pueden explicar en los antiguos lemurianos, que eran más espirituales, aunque tremendamente más adelantados tecnológicamente, y los atlantes, que también eran adelantados tecnológicamente, pero más inclinados a la brujería: y fuera de éstas, también existían muchas otras civilizaciones, pues la configuración de los continentes hace 12 mil años era muy diferente a la actual.
     La teoría que presenta este libro, explica todos los hallazgos que han hecho muchas personas y que no corresponden con la historia actual, que nos han contado a todos.
     Según este autor, la vida fue originada por Dios en este planeta, que es el centro de todos los universos y planetas y desde aquí se preparan las personas y los seres que van a poblar otros mundos. Los extraterrestres y los intraterrestres no son más que seres humanos de la Primera Tierra o antes del diluvio, pues cuando se dio la inundación universal tenían la tecnología para huir a otros planetas o para adentrarse en el interior del nuestro.
      Hay que tener en cuenta, que las gentes de la Primera Tierra, conocían la clonación y la ingeniería genética y muchos de los seres de la mitología griega, mitad hombres y mitad animales fueron creados por ellos. Lo mismo que crearon especies de seres, que eran como sus servidores o esclavos, que podían tener tamaños gigantescos, para las guerras o apariencia de reptiles u de otra clase de seres que les servían en sus laboratorios o servicios domésticos o en la creación de infraestructura.
     Como llegan a intuir Francis Crick, James Watson descubridores del ADN y como llega a afirmar Sir Frederick: la célula no puede existir producto del azar, sino que tiene que haber sido creada por alguien.


Ya vimos que hay personas importantes que consideran que somos el producto de los extraterrestres, pero también surgiría la pregunta: ¿quién creo a los extraterrestres? Y llegaríamos al último término: DIOS.
      Si muchos piensan que fuimos creados fuera de la Tierra por seres de otros planetas o en la Tierra por una inteligencia alienígena; me surge la pregunta: ¿qué dificultad puede existir al considerar, que algo tan perfecto como el ADN y que hace parte de la célula, fue creado por Dios y acaso sería imposible pensar que Dios hubiera creado el ser humano en la Tierra hace miles o millones de años y que de este planeta se hubieran ido a poblar otros mundos?
      No es tan descabellado pensar en el argumento de John Henry Builes, como pensar en el argumento de los que dicen que somos producto de los extraterrestres. Algo tan perfecto como el ADN, solo pudo crearlo Dios, por lo que me inclino más por el argumento que este autor presenta en sus libros.
     Fuimos creados por Dios en el planeta Tierra hace muchos miles de años y los extraterrestres son seres humanos que comparten nuestro mismo código genético pero con mayor tecnología que los que nos encontramos poblando la superficie del planeta; estas fueron las gentes de la Primera Tierra, más diversos morfológicamente a nosotros; y nosotros, los habitantes de la Segunda Tierra, somos sus herederos; que en el tiempo oportuno daremos origen a los habitantes de la Tercera Tierra, pues así como los seres humanos fueron trasformados drásticamente después del diluvio, también nosotros seremos trasformados drásticamente por otro cataclismo que dará origen a los seres humanos de la Tercera Tierra.