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viernes, 21 de septiembre de 2018

Resumen del Libro de John Henry Builes Gn 3,4-7


En el principio de la creación no existían desordenes ni corrupción, y los animales se encontraban en estado de armonía y equilibrio, por lo que al demonio se le hace más difícil mover el desorden de las pasiones en la hembra primigenia que en este libro se conoce como la “Eva pre-humana”, diferente a la Eva humana; en otras palabras, la creación material todavía no ha sido contaminada con el germen de la corrupción.

El demonio en la “Eva pre-humana”, que representa a toda la humanidad, arrojó tres tentaciones contra la humanidad: “no moriréis, conoceréis el bien y el mal y seréis como dioses” , y con estas tres tentaciones el demonio quiere que el hombre se revele contra Dios y siga un camino diferente al que Él le ha propuesto; esto no es más que un engaño, porque Dios quiere conceder la vida eterna a los hombres y en felicidad; quiere darle el discernimiento sobre el bien y el mal y quiere convertir al hombre en “dios”, pero la única condición es seguir el camino que el propone en los evangelios; el demonio con el engaño quiere hacer que el hombre pierda este camino para que no pueda alcanzar lo que Dios le tiene preparado.

El demonio utilizó a la hembra pre-humana para hacer caer al hombre, desordenando sus pasiones para que ésta buscara al hombre con un instinto animal y sexual, y el hombre cayó en la trampa al querer ponerse en el lugar de Dios. El hombre no tenía desordenadas sus pasiones por lo que no era posible que cayera solo por la mera atracción sexual, pero sí fue tentado para ponerse en el lugar de Dios y aun revelarse contra El; con esto, el libro nos quiere decir que el primer pecado que cometió Adán no fue solamente de tipo sexual y material, sino primero espiritual.

El hombre sucumbe ante la tentación y opta por seguir el camino que está proponiendo el demonio y en un pecado de soberbia y desobediencia, se une ilícitamente con la hembra pre-humana dando origen a un ser que no es un auténtico hijo de Dios y se encuentra contaminado con los genes animales, se llama Caín y de quien termina descendiendo toda la humanidad.

El hombre se da cuenta que tras su unión ha trasgredido el mandamiento divino y ha atraído la contaminación del mundo espiritual y la posterior contaminación del mundo material y todo esto se ve expresado de forma más precisa en la muerte; el hombre pensó en alcanzar la sabiduría, pero se encontró con la gula, los desórdenes sexuales, la soberbia y el orgullo entre otras cosas.

Luego de este primer pecado del hombre, el hombre comienza a experimentar la ruina y a perder progresivamente los dones originarios con los que fue creado; el demonio por ser un ser de naturaleza espiritual solamente, no puede contaminar el mundo material, de modo, que al contaminar al hombre puede pasar la contaminación que se había iniciado en el mundo espiritual al hombre, y éste que sí es un ser material y espiritual a la vez, puede contaminar el mundo material, y con esto, el hombre pierde la amistad con Dios y se convierte en su enemigo; la malicia y la perversión del demonio ha entrado en el corazón del hombre y lo ha dañado.


Caín es el producto de la corrupción del hombre, pero conserva parte de los genes divinos y por tanto tiene parte del espíritu divino, pues de lo contrario, hubiera sido una completa bestia sin ningún rastro del espíritu divino; de modo que podemos decir, que el pecado original consistió en una hibridación de los genes  animales con los genes divinos en los seres humanos.

Resumen del libro de John Henry Builes Gen 2,21-25



  • Adán y la primera mejer se conservaron en estado de inocencia y de justicia original antes de cometer el primer pecado dañando la relación con Dios.
  • Adán nació puro e inmaculado y aunque él no se hibridó directamente, por su rebeldía se incubó en su corazón, afectando su espíritu y afectado su cuerpo sin perder sus dones naturales, preternaturales, pero quedando afectados y perdiendo totalmente sus dones preternaturales.
  • La primera mujer nació inmaculada pero se vio comprometida con las consecuencias degradantes y negativas de la culpa original; de modo que con el pecado de Adán se inoculó el germen de la corrupción en el mundo material, que se desprende del mundo espiritual.
  • Este germen fue introducido por los ángeles caídos cuando se alejaron de Dios, mediante su rebeldía corrompiendo su misma naturaleza espiritual; el pecado nació en el mundo espiritual y con la voluntad del hombre, se contaminó el mundo material, corrompiéndose la creación material junto con el mismo hombre, de modo que la primera mujer o la Eva humana, aunque no fue culpable directamente de error y de pecado alguno, debió sufrir las consecuencias del pecado del primer hombre junto con toda la creación.
  • Otra idea importante que se nos narra, especialmente en el versículo Gn 2,20, es la capacidad que tiene el hombre para poner nombre a las cosas; esto es signo y señal de pertenencia y dominio sobre las cosas, animales o personas.
  • Adán es el señor de la Tierra, por lo que a él le corresponde poner nombre a todo lo que existe; es decir, el texto Sagrado nos dice que Dios puso toda la obra de la creación en manos del hombre y se encuentra subordina a él, por lo que el hombre se convierte en legítimo administrador de todo lo que Dios ha creado.


miércoles, 20 de junio de 2018

Resumen del libro de John Henry Builes. Gn 2,10-16.



El libro nos dice que Adán fue creado en la justicia original por lo que tenía a plenitud los dones naturales, preternaturales y sobrenaturales, que hacían que el hombre se encontrara en un estado de alegría natural y fuera del sufrimiento.
Con el pecado de hibridación de Adán su capacidad de ser cocreador con Dios se desfiguró y pierde sustancialmente su ingenio para el engrandecimiento de la obra de Dios y fuera de todo esto, el germen de la corrupción entró en el mundo espiritual con la rebeldía de los seres espirituales y éstos a su vez tentaron al hombre y lo llevaron a la rebeldía y con el hombre entró el germen de la corrupción en el mundo material; de modo que si esto no hubiera sucedido, el hombre hubiera tenido la posibilidad de construir un mundo más hermoso, más armónico y con mayor equilibrio.

El hombre y la mujer se encontrarían en un estado de inocencia original y el mal no existiría en el mundo; el demonio se encontraría encerrado en sus propias cárceles, pues al no haber pecado en el hombre, no tendría ninguna posibilidad de hacer mal ni en el hombre ni en la creación material.
Se hubiera creado una sociedad tan numerosa que ya se hubiera producido el poblamiento de otros planetas, por los adelantos tecnológicos, viviríamos en una sociedad del amor donde la ciencia y la humanidad irían de la mano.
Dios ha permitido el pecado y nos lleva a un mundo mejor y posible del que existe; la población de otros mundos se dará en un futuro lejano, cuando el hombre recupere su estado de inocencia original y de pureza espiritual; podremos ver mundos hermosos y maravillosos, que todavía no nos alcanzamos a imaginar.

Si el hombre quiere llegar a este punto de plenitud siempre debe ser obediente a Dios, manteniéndose y buscando el nivel de armonía  para el que fue creado.