jueves, 18 de enero de 2018

Nuestra humanidad de la Segunda Tierra, el fin último y el término de todo Según John Henry Builes.


Dentro de todo lo que hemos estado analizando en todos estos artículos, con las manipulaciones genéticas de las personas de la Primera Tierra, podemos decir que se presentaron mutaciones, variaciones y aceleraciones y retrasos provocados en los códigos genéticos.

Cada organismo vivo, desde un helecho arborescente, hasta el hombre, dispone de un código genético en el interior de cada célula, una serie de cromosomas que tienen la forma de una pequeña vara, donde se contiene toda la información genética hereditaria de cada organismo en particular; cuando la célula masculina fertiliza la célula femenina, los dos grupos de cromosomas se combinan y luego se dividen, teniendo las mismas características de las células de los progenitores.

En la actualidad es posible la manipulación genética y se puede hacer inseminación artificial aún entre especies diferentes. Es muy posible que los científicos ya dispongan de técnicas para clonar al ser humano, como lo hacían los hombres y mujeres de la Primera Tierra. Hoy los científicos tienen la posibilidad de tomar el material nuclear de cualquier célula humana e introducir, los 23 pares de cromosomas completos en el óvulo femenino, para concebir y dar a luz un ser predeterminado. En la fecundación normal, los cromosomas del padre y de la madre se mezclan y se dividen hasta formar un par de 23 cromosomas cada uno, dando origen a una nueva especie; pero en la clonación, la descendencia es una réplica exacta de un grupo de cromosomas que no se ha dividido. Lo que indica que existe la posibilidad de crear una réplica exacta de cualquier persona.

Otro proceso más sofisticado dentro de la clonación, se conoce como “fusión celular”, es decir, que células de diferentes procedencias se pueden fundir, en una súper-célula, conservando dentro de su núcleo una serie de cromosomas emparejados. Al dividirse la célula, la mezcla de núcleos y cromosomas y dentro del proceso de fusión, las células se pueden dividir en dos células, cada una de ellas genéticamente completa, y a la vez cada una con nuevos códigos genéticos, diferentes a las células de los progenitores.

En palabras más sencillas, esto significa, que los científicos pueden realizar combinaciones que aparentemente parecen irreconciliables; como un perro con un gato, o un león con un águila, creado los famosos mitos del hipogrifo. Al tratar de fusionar las células de un perro con un gato, el ser resultante, no será ni gato ni perro, será una criatura nueva.

De modo, que con esta tecnología genética se pueden hacer cosas muy bellas, como extraer un gen particular de una bacteria y crear un poderoso anticuerpo u otras características añadidas, como también crear monstruos y cosas realmente espantosas, salidas de los laboratorios científicos.
Con lo visto anteriormente, debemos suponer que los habitantes de la Primera Tierra gozaban con técnicas más adelantadas para hacer estas cosas que las que han podido lograr nuestros científicos de la Segunda Tierra y de la superficie del planeta; es de suponer que conocían las diferentes posibilidades de combinar los cromosomas, preseleccionados para obtener un resultado genético querido en los laboratorios; estos procesos, se les puede dar el nombre de clonación, fusión celular, trasplantes genéticos y otra clase de métodos que superan nuestra capacidad actual.

Según el sacerdote babilonio Beroso, un dios antiguo llamado Belo, engendró seres espantosos, pues según él parecían hombres con dos alas o algunos hombres con dos cabezas; se veían figuras humanas con patas de cabra; otros tenían pies de caballo; caballos con cabeza de perro y toda clase de combinaciones posibles, que han quedado muy bien descritas en los mitos antiguos; como los centauros, faunos, sátiros, entre otros. 

De estos ensayos en los laboratorios, conservamos una réplica en la esfinge de Gizeh, donde hay un león con un cuerpo desproporcionado, que tiene la cabeza de un faraón; es posible que algunas de estas criaturas superficiales hayan sobrevivido algún tiempo, pero que con toda seguridad hayan sido incapaces de reproducirse, por lo que terminaron por extinguirse. 

En los textos sumerios se nos habla de seres deformes creados por Enki y Ninhursag. Se dice que Enki produjo en los laboratorios hombres y mujeres con grandes deficiencias, como personas de ojos débiles y manos temblorosas, con deficiencias cardiacas y con otro tipo de características negativas para el ser humano.

Dicen estos textos sumerios, que Enki creó al ser humano y lo llamó Adapa, que supuestamente sería un homólogo de Adán. Ya hemos visto, que dentro de los mitos, cosmogonías y relatos de dioses, hay parte de verdad y todo no puede ser fruto de la imaginación de algún exaltado. Es posible que en los laboratorios pudieran crear especies nuevas y que todos estos adelantos de ingeniería, hayan dado origen a muchos mitos sobre la creación de los hombres por parte de los dioses en sus laboratorios. Cuando la humanidad perdió parte de su cultura y los hombres se adentraron en un proceso de retroceso en la civilización (parecido al país de los simios), otros pueblos, años en el futuro, trataron de explicar lo que no entendían a través de los mitos; como las historias sumerias de la creación del hombre por parte de los dioses. Los relatos de la creación del hombre y de la mujer en los escritos asirios no son más que meros mitos que mezclan la imaginación con la realidad.

De lo anterior podemos expresar que de la cantidad de seres que empezaron a salir de los laboratorios de los hombres de la Primera Tierra, no es extraño, que las generaciones posteriores, al tratar de explicar el misterio de la aparición del hombre y la mujer sobre la faz de la Tierra hayan tratado de crear mitos, convencidos de que estos aparentes dioses hicieron nacer el hombre de los laboratorios y de la manipulación genética. Para crear estos mitos pudieron haber echado mano de personajes y de nombres reales, que se hicieron pasar por dioses y que no fueron más que los seres humanos de la Primera Tierra jugando a ser dioses. Pudo haber sido toda una familia real importante de la Primera Tierra que crearon el mito de Anu y de toda su descendencia y prodigios; pues con la tecnología que poseían, no es muy arriesgado pensar que se les haya confundido con seres de otro planeta.

Los textos sumerios nos relatan, que una hembra del homo-erectus, fue fertilizada con los genes de un dios anunnaki, que posteriormente se implantó en el útero de la esposa de Enki; luego de nueve meses, esta mujer toma la criatura nacida de su vientre y exclama: “¡he creado!, ¡mis manos lo han hecho!”; posteriormente de obtenido el modelo llamado “Adapa”, se implantaron duplicados en los úteros de otras mujeres, que se sometieron al proceso de embarazo y parto; según los escritos sumerios siete de estas mujeres engendraron varones y siete engendraron hembras y de este modo el homo-sapiens apareció sobre la Tierra de un momento a otro.

Según los textos sumerios la creación del hombre y la mujer que salió de los laboratorios tuvo lugar en una región que se llamó Apsu, que se encontraba en el mundo inferior o en el lugar de las minas.

Como hemos visto anteriormente, el relato sumerio puede estar haciendo referencia a los experimentos de los laboratorios y a la posible clonación de hombres y mujeres que realizaron los habitantes de la Primera Tierra, para aligerar su trabajo en las minas, pero también en el cultivo de los campos y en otras obras de la industria donde se requería un gran esfuerzo físico. Es sabido que el libro apócrifo de Enoc, nos menciona que fueron creados casi 500 gigantes para las guerras y muchos de ellos salieron de los laboratorios y de la ingeniería genética de los habitantes de la Primera Tierra.

Los textos sumerios nos dicen que en el lugar puro, es decir, el planeta Nebiru, la morada de Anu, antes de este soberano ya habían existido 21 parejas divinas y Anu era uno de los sucesores en el trono de este lugar puro. Con toda seguridad los habitantes de la Primera Tierra al emigrar al planeta Nebiru, establecieron allí una amplia civilización, que duró varios miles de años y que luego regresaron a la Tierra y estuvieron en contacto con los sumerios, haciéndose pasar por dioses y sometiendo a los pueblos de esta región a trabajos forzados de minería, de agricultura, de pastoreo y de otras labores. Anu y todos los soberanos anteriores del planeta Nebiru, no son más que habitantes de la Primera Tierra que en un momento dado con su gran tecnología, descubrieron que el planeta Nebiru, podría ser habitado y colonizado y por lo tanto, emigraron a este lugar y establecieron sus colonias y pasados miles de años, decidieron regresar nuevamente a la Tierra en busca de recursos minerales para su nuevo hogar, el planeta Nebiru.

Hasta antes de 1780, se creía que existían siete planetas o miembros de nuestro Sistema Solar: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; la Tierra no se contaba como planeta, pues se pensaba que los otros cuerpos celestes le daban la vuelta a la Tierra; de esta concepción del universo se formaron los siete días de la semana: el Sol, le dio el nombre al domingo; la Luna le dio el nombre al lunes; Marte le dio el nombre al martes; Mercurio le dio el nombre al miércoles, Júpiter le dio el nombre al jueves; Venus le dio el nombre al viernes; Saturno le dio el nombre al sábado.

Solo después de la muerte de Nicolás Copérnico y publicado su libro, describiendo la realidad de que la Tierra gira en torno al Sol, los conceptos astronómicos empezaron a cambiar; pues anteriormente concepciones griegas y romanas creían que el Sol giraba en torno a la Tierra, que la Tierra era plana, que se encontraba abovedada en los distantes cielos y que las estrellas se encontraban fijas en el firmamento, como pegadas en una bóveda azulada, que era compacta. 

Esta concepción de la Tierra provenía de obras como Ptolomedo, un astrónomo de Alejandría del siglo II a. C., pues consideraba que el Sol, la Luna y los demás planetas restantes se movían en círculos alrededor de la Tierra.

Los sumerios tenían una concepción totalmente diferente a esta idea, que seguramente se fue perdiendo con el paso de los años. Tenían un calendario solar-lunar de 365 días; tenían un término astronómico llamado “dub”, que significaba “circunferencia del mundo” de 360 grados; en sus cálculos astronómicos  y matemáticos crearon el “anur”, que significa “una línea imaginaria horizontal celeste”, con respecto a la cual podían hacer otros cálculos; también existía el concepto de una línea imaginaria perpendicular llamada “nubusarda”; y con estas dos líneas trazaron líneas imaginarias, que hoy conocemos como meridianos y paralelos; sabemos que los paralelos tienen como puto de referencia la línea ecuatorial y los meridianos tienen como referencia al meridiano de Greenwich. A los meridianos los llamaban “los yugos graduados” y a las latitudes las llamaban “líneas medias del cielo”.

Los sumerios fueron los primeros en dividir los cielos en septentrional, central y meridional y agrupar las estrellas en 88 constelaciones. Existían tres bandas o caminos; el primero era el camino de Enki, el camino meridional; el camino central era la banda de Anu y el camino septentrional era el camino de Enlil. La banda central que hoy se identifica con las doce constelaciones del Zodiaco, concordaba exactamente con el camino de Anu, al cual los sumerios llamaban “las estrellas en doce casas”.

En algún momento se creyó que el conocimiento de las constelaciones lo habíamos heredado de los griegos; pero ya hemos visto suficientemente que este conocimiento viene de los sumerios, que dieron el nombre a doce constelaciones de la siguiente forma:

1.   Guanna- Toro celeste- Tauro
2.   Mashtabba- gemelos- Géminis
3.   Dub-Pinzas, tenazas- Cangrejo
4.   Urgula- León- Leo
5.   Absin- El padre de esta mujer se llamaba sin- Virgo
6.   Zibaanna-Destino celeste- La balanza o Libra
7.   Girtab-Lo que pinza y corta- Escorpio
8.   Pabil-Defensor, El Arquero- Sagitario
9.   Suhurmash-Pez-cabra- Capricornio
10.                Gu- Señor de las aguas, el aguador-Acuario
11.                Simmah- Peces- Piscis
12.                Kumal- Morador del campo, carnero- Aries

Hasta antes de 1925, los astrónomos solo aceptaban la existencia de 19 constelaciones, que habían sido referidas por Ptolomedo, pero con los progresos científicos se reconocieron 28 constelaciones, que los antiguos sumerios denominaban el camino de Enlil.
En al año de 1900 el investigador T.G Pinches informó en la Royal Asiatic Society, que había logrado reconstruir un astrolabio mesopotámico. Mostró un disco circular, dividido como una torta en doce secciones y tres anillos concéntricos, dando como resultado 36 porciones; cada sección tenía el nombre de un mes escrito en él; y cada una de las porciones de las 36 en las que se dividía el disco, tenía un circulito con un nombre debajo dando a entender que representaba un cuerpo celeste y la conclusión a la que han llegado muchos, es que son los nombres de constelaciones, de estrellas o de planetas.

A cada cuerpo celeste también le correspondía un número, en los anillos interiores los números van de 30 a 60; en el anillo central del 60 al 120 y en el anillo exterior del 120 al 240. Cincuenta años más tarde el astrónomo y asiriólogo O. Neugebauer, dijo que este disco representaba un mapa celeste y que cada uno de los segmentos representaba una constelación y otro experto en estos temas, dijo que los números estaban relacionados con la duración de la luz diurna.

Con las nuevas interpretaciones de los escritos sumerios, se ha determinado que el disco representa una circunferencia de 360 grados. Que los números asociados al camino de Enlil, están representados en los cielos septentrionales que se extienden por 60 grados desde el polo Norte, bordeando el camino de Anu en los 30 grados por encima del Ecuador. El camino de Anu era equidistante en ambos lados del Ecuador, llegando a los 30 grados por debajo de este; después al sur y en el polo sur se encontraba el camino de Enki y también la línea imaginaria se encontraba a los 30 grados sur, cerca al polo Sur.

En este disco los números de las secciones del camino de Enki suman 180 grados y se conoce con el nombre de Addaru, que corresponden a los meses de febrero y marzo, y Ululu a los meses de agosto y septiembre. El único punto que está a 180 grados del Polo Norte, tanto si se va al sur por el este, o si vamos por el oeste, es el Polo Sur.

Lo anterior refleja un fenómeno llamado “precesión”, que es el bamboleo del eje de la Tierra norte-sur, y que lleva al Polo Norte a que apunte a la Estrella Polar y que el Polo Sur trace un gran círculo en los cielos. El aparente retardo de la Tierra con referencia a las constelaciones de estrellas, suma 55 segundos de arco por año y un grado cada 72 años. Este círculo representa el tiempo que le lleva al Polo Norte volver a apuntar a la Estrella Polar y emplea un tiempo de 25.920 años que se puede traducir en→ 72X360, y a este fenómeno algunos astrónomos lo llaman “el gran año platónico”, pues parece que Platón sabía del fenómeno.

Cada signo zodiacal se demora aproximadamente 2.160 años para cambiar. Debido a la precisión con la que se bambolea el planeta y gira en torno al Sol, en cada equinoccio de primavera hay un retraso de un año hasta llegar a sumar 2160 años. Nuestros astrónomos han establecido el punto cero alrededor del año 900 a.C., cuando nos encontrábamos en Aries, ahora nos encontramos finalizando la era de Piscis y estamos adentrándonos a la era de Acuario.

Estudiando los textos sumerios, los expertos se han dado cuenta que una de las tablillas se encontraba la representación del cambio de era, de la era de Tauro a la era de Aries; es decir, Tauro se encontraba hace unos 4.000 años a.C., y de la misma manera predijeron el cambio de era en nuestros tiempos de Piscis a Acuario.

El profesor Willy Hartner, estudiando las diferentes evidencias gráficas de los sumerios, establece que cuando el equinoccio de primavera estaba en el signo de Tauro, el solsticio de verano se debía encontrar en el signo de Leo para un observador que se encontraba en los 30 grados norte, situado en la ciudad de Ur el año 4.000 a.C. En muchas representaciones pictográficas se ve constantemente luchar al toro con el león, representado el cambio de era.

Estas representaciones no son más que una evidencia de la antigüedad del zodiaco que actualmente tenemos en nuestros días. Según algunos expertos, los sumerios tenían el punto cero del zodiaco entre la constelación del toro la constelación de los gemelos; por lo que se puede llegar a la conclusión que el zodiaco fue diseñado y trazado en la era de Géminis hace unos 5.000 ó 6.000 años a. C., es decir, en los comienzos de la civilización sumeria. En una de las tablillas sumerias que se encuentra en el museo de Berlín, se comienza la lista de las constelaciones zodiacales con la era de leo, que se remonta a unos 11 mil años a.C.

Otro investigador llamado H.V. Hilprecht, estudiando gran cantidad de tablillas de los antiguos sumerios, realizó tabulaciones matemáticas que lo llevaron a concluir que todas las operaciones de multiplicación y división encontradas en los templos de Nippur y Sippar, y en la biblioteca del rey Assurbanipal, en la antigua ciudad de Nínive, se basaban en el numero 12.960.000; analizando este número, llegó a la conclusión de que los sumerios conocían la cifra de 25.920 años, que es lo que aproximadamente se demora la Tierra en hacer todo el recorrido de las eras del zodiaco y que los mayas conocían como “el día galáctico” y que consta de 12.500 años, al igual que una noche galáctica.

También llegó a la conclusión que los sumerios habían hecho una clasificación de 26 estrellas importantes que se podía observar dentro del rango del trópico de cáncer y calcularon las distancias a esas estrellas. Una de las medidas que utilizaron para realizar estos cálculos la llamaron mana shukultu “medido y pesado”, que puede estar haciendo referencia a un método que establecía el paso del tiempo, estableciendo una relación con el peso del agua.

También encontró que el arco de los cielos se comprendía como una circunferencia de 360 grados y que un “beru”, equivalía a 30 grados del arco de los cielos; de modo que al pasar el tiempo, las estrellas que se encontraban para un observador en el Trópico de Cáncer debían de cambiar de posición y lo anterior se medía en berus, con lo que podían calcular la distancia de la Tierra a dicha estrella que era observada.

Luego los investigadores concluyeron que existía un tercer método para calcular la distancia de la Tierra a esas 26 estrellas y señalaron que un beru equivalía a 10.692 metros, es decir, 10.5 km.

Si los antiguos sumerios disponían de tres métodos para medir la distancia que existía de la Tierra a las estrellas, significaba que el tema era de gran importancia para ellos. Es evidente que los habitantes de la Primera Tierra que descienden de Adán podían hacer viajes interplanetarios y tenían avanzados conocimientos matemáticos y astronómicos que les permitían realizar este tipo de viajes. Esta astronomía avanzada fue enseñada por la casa dinástica de Anu, habitantes de la Primera Tierra y descendientes de Adán a los escribanos, que la copiaron y la registraron meticulosamente en lo que nos ha quedado de las antiguas tablillas sumerias.

En las tablillas de los sumerios, se ha encontrado que tenía la concepción de Sol como el pastor de los otros planetas; de hecho, se referían a cualquier planeta o estrella con el término de Mul y al Sol se le di o el epíteto de lubad, que quiere decir “oveja errante”, pero que se puede interpretar también como “el que pastorea”. 

Los expertos también encontraron otro término que los mantuvo en conflicto por mucho tiempo, utilizando la repetición de la palabra MulMul, para indicar una totalidad que comprende varios cuerpos celestes. El investigador Ernest Weidner hizo referencia al camino de Anu y sus doce constelaciones zodiacales, también hacía referencia al camino del Sol y doce cuerpos celestes.

Evidentemente se está haciendo referencia al Sistema Solar. Como el Sistema Solar tenía doce miembros, el panteón de dioses también debía tener doce miembros; el día debía tener doce horas y el mes doce meses. Los estudiosos también han tratado de ver como los sumerios relacionaban las doce constelaciones del zodiaco con los doce planetas del Sistema Solar.

Hay una inscripción de piedra tallada por un rey de la ciudad de Susa, que tiene 24 representaciones y donde se pueden relacionar con los doce signos del zodiaco y los doce cuerpos del Sistema Solar. Recordemos que el número 12 aparece en la antigüedad por todas partes: doce dioses sumerios, doce dioses griegos, doce tribus de Israel, doce piedras preciosas en el pectoral del sumo sacerdote en Israel, etcétera.

El pueblo de los Shem o de “las naves espaciales”, eran algunas de las civilizaciones de la Primera Tierra, que permanecieron en ella o que emigraron a otro planeta, también son las descritas en los textos sumerios y especialmente la casa real de la casa de Anu y sus dos hijos Enlil y Enki.

En los textos sumerios se puede leer claramente, cómo Enlil se quejaba de la propagación del género humano sobre la Tierra y buscaba las formas de diezmar la población y pidió que fuera menguada con plagas y enfermedades, pero esta disposición pareció no tener efecto pues la humanidad siguió su ascenso creciente en número.

De lo anterior podemos intuir, que siempre los más fuertes quieren dominar y destruir a los más débiles; que algunas sociedades de los habitantes de la Primera Tierra, sometieron a otras sociedades más débiles y se hicieron pasar por dioses y con este argumento sometieron a los pueblos más débiles que seguramente eran descendientes de Caín e hijos de los hombres, más débiles que los hijos de los dioses, con los cuales se puede identificar a los famosos anunnaki.

Pero como sus primeras medidas no produjeron el efecto tan deseado en Enlil, se tomaron acciones mucho más angustiosas y cerraron todas las fuentes para adquirir alimentos hasta llevar a las personas a la opción desesperada del canibalismo. Una humanidad hambrienta y desesperada que se comía sus propios hijos, produjo un enfrentamiento entre Enlil y Enki. Enki el protector de la humanidad, promovió la revolución haciendo que la gente no venerase a sus dioses y que hubiera una desobediencia total.

Enki promovió una reunión secreta de ancianos que representaban a la humanidad y dijo que no había podido oponerse a la asamblea de los dioses que habían determinado destruir la humanidad y luego sugirió un plan para poder sobrevivir a lo inevitable.

El plan parecía consistir, en que los trabajadores del mundo inferior, es decir, aquellos que trabajaban en las minas, permitieran alguna forma de alimentar a la población de la superficie y a esto le dieron el nombre de “romper los cerrojos del mar”.

Podemos intuir lo que sucedió por la reacción de Enlil, que mandó un funcionario para arrestar a su hermano Enki y conducirlo a la asamblea de los dioses  y acusarlo de romper los planes de vigilancia y contención de alimentos para matar a la humanidad de hambre. Enlil acusó a su hermano de haber roto los cerrojos del mar, pero Enki se defendió diciendo que esto había sido producto de una insubordinación y que ya había castigado a los culpables, pero Enlil no se dio por satisfecho con la respuesta de su hermano y pidió a la asamblea de los dioses que Enki dejara de alimentar a la gente. Enki estalló en risas en medio de la asamblea de los dioses y se produjo el desorden. Se presentaron acalorados gritos entre Enki y Enlil, quien también acusó a su hermano que no dejaba de calumniarlo.

Cuando la asamblea recuperó el orden y Enlil tomó nuevamente la palabra, les recordó a todos sus colegas que ya se había tomado una decisión unánime para exterminar al hombre haciéndoles un repaso desde la creación del trabajador primitivo y las muchas veces en que Enki había roto las normas, y dijo que existía una nueva forma de condenar a la humanidad y se debía a que una catástrofe se avecinaba sobre la Tierra, que toda la asamblea debía guardar el secreto y que el príncipe Enki se comprometiera a hacer lo mismo bajo juramento.

Al principio Enki se negó, excusándose ante su hermano y no quería comprometerse en juramento, pero al final fue obligado por todos a realizar el juramento y la suerte quedaba echada para la humanidad. Pero Enlil a través de una jugada de astucia y sin romper el juramento, alertó a uno de sus sirvientes, supuestamente hablándole “a una pared”, pues no se le había prohibido hablar a las paredes.

Mandó a su sirviente que construyera un barco y le dio las instrucciones para hacerlo, incluyendo materiales y medidas precisas, que le permitieran construir una especie de submarino; el texto nos dice que Enki se refería a un barco techado por encima y por debajo y herméticamente sellado con brea dura. No debía tener cubiertas ni aberturas de modo que el Sol no pudiera penetrar en su interior, tenía que ser un barco de Apsu o un Sulili, que debe ser identificado con un submarino.

Cuando las aguas empezaron a engullir la Tierra, los anunnaki ya habían abandonado la Tierra previamente y se pusieron en órbita alrededor de ella. Desde sus naves espaciales contemplaron aterrados el desarrollo del diluvio universal y se vieron tan afectados, que los textos del Gilgamesh nos relatan que cuando la tormenta creció en intensidad, las personas no se podían reconocer y tampoco se podían distinguir desde el cielo. Los anunnaki se encontraban apiñados en las órbitas terrestres, contemplando el espectáculo devastador.

Los anunnaki aglomerados y apretujados en las naves espaciales también sintieron la necesidad de alimentos y empezaron a lamentarse por la gran pérdida que les acababa de acontecer.

Los anunnaki debían abandonar la Tierra cuando el planeta Nebiru se adentrará en el Sistema Solar, produciendo la catástrofe en la Tierra; hemos visto que días anteriores, Anu se había reunido en la Tierra en la asamblea de los dioses y esto también se debió a que el planeta Nebiru se encontraba cerca.

Enlil y Ninurta, acompañados por una elite de anunnakis planeaban reunirse con la nave principal para tratar de regresar a su planeta; pero otros anunnaki no se encontraban dispuestos a hacer esto y apegados a la Tierra y a sus habitantes, estaban dispuestos a desobedecer las órdenes que les había dado Anu. En la nave donde se encontraba Ninhursag y su grupo de anunnakis, se rebatían las ordenes que hubiera dado Anu y donde se encontraba Ishtar, se gritaba que los días de antaño se habían convertido en barro y muchos de los anunnaki lloraban desesperadamente.

Enki se encontraba en otra nave y según sus pronósticos cuando las aguas del diluvio descendieran, el primer pico que debía despuntar de las aguas debía ser el monte Ararat, por lo que le había dado instrucciones a su sirviente que en el submarino se dirigiera hacia ese monte.

Por fin todos los anunnaki se dieron cuenta que era muy difícil emprender un viaje interplanetario hasta alcanzar al planeta Nebiru y deciden regresar a la Tierra encabezados nuevamente por Enlil, y cuando este descubre el submarino en la cumbre del monte Ararat, monta en cólera, pero al final, lo complicado de la situación y la persuasión de Enlil prevalecieron y desde este momento Enlil hizo las paces con el resto de la humanidad.

La orden de Anu de evacuar la Tierra para siempre, respondió a la suposición de los anunnaki, de que después del diluvio, la Tierra quedaría inhabitada para siempre, pero los hechos demostraron que estas suposiciones no fueron ciertas y que al poco tiempo del diluvio se volvió a encontrar hierba verde por todas partes.

Según los científicos y después de hacer perforaciones en el Ártico y en el Antártico, han llegado a la conclusión que el último periodo glacial comenzó hace unos 75.000 años y que luego se produjo un ligero calentamiento hacia el año 40.000, y que después del 38.000 se produjo un periodo glacial más frio y seco que terminó abruptamente hace 13.000 años, dando inicio a un clima más cálido en la Tierra.

Según algunas teorías que explican el diluvio, los vientos que lo produjeron llegaron del sur, pues posiblemente en el hemisferio sur, se produjo la fractura de capas de hilo de más de 2 km. de espesor, que se empezaron a desplazar por el océano, produciendo olas y tormentas, elevando el nivel de los océanos por más de 180 metros de altura.

Según los textos sumerios, el diluvio se produjo cuando la Tierra se encontraba en la era de la constelación del León, que se puede ubicar hace unos 12.000 años atrás. Según los científicos la última glaciación terminó de forma abrupta en el hemisferio sur hace 12.000 ó 13.000 años y en el hemisferio norte hace unos 10.000 años.

Según las tablillas sumerias podemos hacer la siguiente relación de edades que nos llevan hasta la era de Leo.

2.100 después de Cristo a 60 antes de Cristo
2.220 antes de Cristo a 60 antes de Cristo
4.380 antes de Cristo a 2.220 antes de Cristo
6.540 antes de Cristo a 4.380 antes de Cristo
8.700 antes de Cristo a 6.540 antes de Cristo
10.860 antes de Cristo a 8.700 antes de Cristo

De acuerdo a las interpretaciones que hacen algunos de los textos sumerios y que también pueden ser cifras simbólicas o aún mal interpretadas, podemos sacar las siguientes conclusiones sobre los anunnaki.

1.   En el año 445.000 a. C. los anunnaki liderados por Enki, llegaron desde el planeta Nebiru a la Tierra y fundaron la ciudad de Eridú en Mesopotamia.
2.   En el año 430.000 las grandes placas de tierra comenzaron por retroceder y el clima se hizo cálido en el oriente próximo.
3.   En el año 415.000 Enki en el interior de la Tierra funda la ciudad de Larsa.
4.   En el año 400.000 una de las mayores glaciaciones se produce en la Tierra y se funda la ciudad de Nippur, como centro de la misión en la Tierra y establece rutas marítimas hacia el sur de África y se organizan operaciones mineras para la extracción del oro.
5.   En el año 360.000 en la ciudad de Bad-Tibiria se funda un centro metalúrgico de fundición y refinado del oro, y se construye la ciudad de Sippar que sirve de centro aeroespacial y también se fundan otras ciudades.
6.   En el año 300.000 a.C. se presenta el motín de los anunnaki y entre Enki y Ninhursag crean los primeros hombres trabajadores primitivos.
7.   En el año 250.000 el hombre se expande y se multiplica en todos los continentes.
8.   En el año 200.000 la vida en la Tierra sufre una tremenda disminución por un nuevo periodo glacial.
9.   En el año 100.000 la vida en la Tierra se expande nuevamente y los anunnaki se hibridan con los hombres naturalmente.
10.                En el año 77.000 a.C. el primer humano llamado Ubartutu/Lamek, de parentesco de los anunnaki asume la corona de la ciudad de Shuruppak, con la ayuda de Ninhursag.
11.                En el año 75.000 comienza una nueva glaciación en la Tierra y especies regresivas colaterales al homo-sapiens vagan por la Tierra.
12.                En el año 49.000 comienza el reinado del rey Ziusudra, un fiel servidor de Enki.
13.                En el año 38.000 se endurecen nuevamente las condiciones climáticas, que empiezan a diezmar la humanidad, haciendo desaparecer al Neanderthal en Europa y solo puede sobrevivir el hombre de Cromagnon que se establece en oriente próximo; Enlil y los demás anunnaki quieren exterminar la humanidad.
14.                En el año 13.000 antes de Cristo los anunnaki, prevenidos de la inundación abandonan la humanidad a su suerte y el diluvio universal de la Tierra pone fin súbitamente a la última glaciación.
         
De lo anterior y según los textos sumerios, con el diluvio, el esfuerzo de 120 Shar’s (120 X 3600), en una sola noche como lo narra Platón en sus diálogos había desaparecido toda una civilización en la Tierra construida a través de muchísimos años. Según nos dan a entender los textos sumerios, las minas del sur de África, las antiguas ciudades; el centro aeroespacial de Nippur y Sippar habían quedado enterrados bajo lodo y agua.

Al ver todo destruido, los anunnaki comprendieron que debían instruir nuevamente lo que quedaba de los seres humanos y  preservar los animales y las plantas, para volver a comenzar desde cero. Empezaron a promover que la humanidad se multiplicara rápidamente, para que pudiera desarrollar la agricultura y la domesticación de animales, para que hubiera prontamente alimento disponible para ellos. Según algunos científicos, la agricultura se desarrolló con mayor fuerza cuando la última glaciación llegó a su fin hace unos 13.000 mil años.

Siguiendo el rastro de la aparición de la agricultura los científicos han llegado a la conclusión que se originó en el oriente próximo. Los textos sumerios nos dicen que Enlil fue el primero en hacer sembrar cereales, en los terrenos de las colinas montañosas, porque los terrenos de las llanuras se encontraban anegados de agua todavía; de hecho el nombre de la ciudad de Elam en Mesopotamia significa “la casa donde la vegetación germinó”; también los textos nos dicen que dos de los ayudantes de Enlil, Ninazu y Ninmada, ampliaron los cultivos, para que el país de Sumeria también conociera el grano.

Los sumerios decían en sus escritos de piedra cuneiforme, que las semillas fueron un regalo de Anu desde el planeta Nebiru y que la domesticación de animales y la agricultura se le deben a Enlil y a Enki.

Ya hemos dicho que grupos de seres humanos emigraron al planeta Nebiru y que este se acerca a la Tierra cada 3.600 años, con lo que se hace posible que los habitantes de este planeta puedan influenciar más profundamente la Tierra cada cierto periodo de tiempo. Debemos también suponer que los habitantes de este doceavo planeta del Sistema Solar, progresen de manera proporcionada como lo hacemos nosotros, por lo que debemos suponer que su tecnología se encuentra mucho más adelantada que hace 3.600 años.

Según los textos sumerios el planeta Nebiru se acerca nuevamente a la Tierra y también se han incrementado el avistamiento de OVNIS, que puede ser generado de alguna forma por una histeria colectiva y que muchos de los avistamientos no sean  más que la imaginación exaltada de muchas personas obsesionadas por el tema, lo mismo que los OVNIS que se han visto entrar o salir de las profundidades de las aguas, pero también es arriesgado atreverse a afirmar que en todos estos fenómenos no hay parte de verdad.

Suponiendo que algunos seres humanos de la Primera Tierra vivían en el planeta Nebiru o en otro planeta y que cada 3.600 años realizan una influencia significativa sobre la humanidad que vive en la superficie del planeta, debemos decir, que hace 12.000 años cuando se produjo el diluvio universal, posteriormente se desarrolló la agricultura, gracias a un empujón de estos habitantes de la Primera Tierra y se produjo un estancamiento prolongado de los habitantes de la Primera Tierra hasta que hace 5.000 años antes de Cristo aparece una civilización repentina que se llamaron los sumerios y de los cuales hemos hecho repetidamente mención en estos escritos.

En la epopeya Mesopotámica del Etna, se nos describe que los dioses sumerios crearon la monarquía para mantener un mejor control de la humanidad a través de un soberano humano y en muchos de los escritos anteriormente referidos se nos dice que los anunnaki volvieron hacer reconstruir las ciudades en los lugares que se encontraban antes del diluvio universal y por lo tanto, la ciudad de Eridú  fue la primera en ser reconstruida y los dioses le dijeron a los hombres, que esa ciudad fuera el nido y el lugar donde la humanidad pudiera reposar y pudiera volver a tener su origen y que el rey pueda ser un verdadero pastor de su pueblo.

Según los escritos sumerios, la primera ciudad real del hombre en la Tierra después del diluvio fue la ciudad o el reino de Kis. Esta ciudad aparece con un rey humano que ya no es anunnaki ni emparentado con ellos y su nombre fue cambiando con el trascurso de los años y con el surgimiento de nuevos pueblos en la región; unos de los primeros nombres que recibió fue Uruk, luego Ur, Awan, Hamazi, Aksak, Acad y más tarde Assur hasta llegar a lo que conocemos como Babilonia y ciudades más recientes.

La biblia cristiana nos dice que luego del diluvio universal la humanidad desciende de tres ramas que provienen de los hijos de Noé: Sem, Jafet y Cam. Los hijos de Sem o semitas habitaron Mesopotamia y las tierras del oriente próximo; los hijos de Cam Habitaron África y una parte de Arabia y los hijos de Jafet fueron los indoeuropeos, que habitaron Asia Menor, Irán, la India y Europa.
 de la pimera tierra y se produjo un estancamiento prolongado de los habitantes de la pimera tierra hasta que e estos habitantes
Posiblemente unos 500 años después del surgimiento de los sumerios, tuvo origen la primera civilización del valle del Nilo, que después se conocerían con el nombre de egipcios.

Hay muchas posibilidades para considerar, que los sumerios fueron los grandes iniciadores de la civilización egipcia, pues en los jeroglíficos que se encuentran en muchas de sus columnas se nos relata que un dios muy grande apareció en tiempos antiguos y encontró aquella tierra bajo el agua y el lodo, y este personaje empezó con grandes obras de construcción y restauración en la región, empezando desde, debajo de las aguas.

Charles Foster en 1852 hablando del primitivo lenguaje de la humanidad presentó en su libro, la idea de que todas las lenguas antiguas descifradas hasta entonces, incluyendo el chino primitivo, provenían de una única fuente primitiva.
Hoy sabemos que esa fuente primitiva es la antigua sumeria. Se han encontrado pictogramas parecidos, que tienen significados similares en varios lugares diferentes y que comparten sonidos fonéticos comunes también, que nos hacen pensar en un origen común. Algunos expertos han descubierto que las primeras inscripciones egipcias, empleaban un lenguaje que denotaba una escritura previa anterior y sabemos que en el único lugar donde se desarrolló la escritura después del diluvio y en los habitantes de la Segunda Tierra, fue en la antigua Sumeria.

De este modo, debemos pensar que todas las lenguas de la humanidad se derivan de tres familias lingüísticas que son: la mesopotámica, la egipcia-camita y la indoeuropea y que por motivos del paso del tiempo, y de distanciamiento en los lugares geográficos, las diferentes lenguas de la humanidad, tomaron caminos separados.

Según los textos sumerios Enlil, tomó una política imperialista que dividirá la humanidad, creando diferentes lenguajes e impidiendo que los seres humanos pudieran comunicarse entre ellos, pues un pueblo unido puede representar un verdadero problema para ser gobernado; la humanidad parecía ser un grupo que alcanzaba niveles culturales muy acelerados, que podían poner en aprietos a los dioses que se encontraban en un acelerado declive.

La rivalidad que existía entre los dos hermanos Enlil y Enki por la supremacía, fue heredada por sus descendientes, por lo que se forjaron luchas feroces entre ellos. Por este motivo los reyes intentaban mantener la paz entre sus hijos, dividiendo los territorios y dándole a cada uno un territorio para que fuera gobernado y evitar disputas y los textos sumerios nos dejan claro que un hijo de Enlil, llamado Ishkur/Adad fue apartado a una región montañosa deliberadamente por su padre, para librarlo de las contiendas con los demás hermanos.

Con el trascurso del tiempo los anunnaki se convirtieron en señores, guardando celosamente su territorio, su industria y sobre lo que se les había dado dominio y a la vez se establecieron los reyes humanos que eran intermediarios entre los dioses y la humanidad, mientras ésta seguía creciendo y expandiéndose; de muchos dioses provenían las órdenes para hacer la guerra, para conquistar nuevas tierras y para sojuzgar pueblos distantes.

Con la proliferación de los pueblos, de los estados, de las ciudades y de las villas en la Tierra, se hizo necesario que cada pueblo tuviera su divinidad a quien obedecer a través de la mediación humana de un rey.

Según los escritos sumerios, los dioses habían divido la Tierra en cuatro regiones y tres de ellas se encontraban en Mesopotamia, el valle del Nilo y el valle del Indo donde se instalaron los hombres, y una de ellas era de acceso restringido, que era una zona en la que no se podía ascender porque habían guardianes con armas súper-potentes que aniquilarían al instante a quien se atreviera a cruzar los lugares prohibidos, a ésta Tierra se le conocía con el nombre  de Tilmun, que significa “lugar de los misiles” y que fue en la zona en la cual los anunnaki volvieron a construir su base espacial después de que Sippar fuera arrasada por el diluvio.

Y nuevamente la zona fue puesta bajo la dirección de Utu/Shamash, el personaje encargado de los cohetes ígneos. Recordemos las narraciones de la epopeya épica del Gilgamesh, que se esforzaron por encontrar el país de la vida y el lugar donde los Shem o las águilas llegaban hasta el cielo.

Según los textos sumerios el hombre primitivo servía a los dioses desnudo, tanto cuando les servía comida y bebida o cuando trabajaba en los campos y en las labores de construcción y los dioses consideraban al hombre como un animal mejorado que les servía sus intereses y esta idea llegó hasta Aristóteles que consideraba a los esclavos como un instrumento que habla.

Que muchas personas en la antigüedad de la Primera Tierra fueron creadas gracias a la ingeniería genética, lo atestigua una inscripción encontrada en las montañas del sur de la ciudad donde se encontraba la antigua Elam. Aquí se encontró una escena en la que se nos muestra una deidad que sostiene un objeto, que pude ser un instrumento de laboratorio del cual brota un líquido.  Este dios puede ser Enki y junto a él se encuentra otra diosa, también sentada y que puede ser la diosa madre y esposa de Enki llamada Ninti y ambos se encontraban rodeados de dioses menores y delante de estos dos personajes se encontraban filas y filas de seres humanos, que son iguales por rasgo general y como hechos con el mismo molde.

Lo más seguro es que hubo muchos hombres y mujeres producto de la clonación que no podían reproducirse entre ellos y que generaron seres imperfectos que no tenían sexo, que eran sexualmente imperfectos o que se encontraban mezclados con genes de animales, o que tenían estaturas de 5 a 7 metros de altura.

En los textos sumerios se nos dice que después de que Adapa fue creado en los laboratorios, se produjeron seres en masa.

Quien maneja el conocimiento, es quien verdaderamente ostenta el poder, y las sociedades o grupos que tienen el conocimiento sobre los elementos de la naturaleza y sobre ciertas técnicas que permiten el desarrollo de la tecnología y de las civilizaciones, tienden a someter a quienes no poseen este conocimiento.

En los antiguos textos sumerios, hay una representación de una serpiente enrollada en un árbol y un sol en uno de sus extremos y la luna en otro extremo; el texto revela que quien concedía el conocimiento a Adapa, era Enki, que se encontraba lleno de conocimientos. Seguramente el Sol, representa a Anu y la serpiente enrollada en el árbol con la luna creciente representa a Enki, el protector de la humanidad.

Enki en los relatos sumerios siempre fue el padre bueno y protector de la humanidad en oposición a su hermano Enlil; es bueno saber que en los relatos del Libro del Génesis, el único de los relatos que no tiene un paralelismo con los textos sumerios encontrados en las tablillas de piedra, es el relato de la caída del hombre y la mujer por engaño de la serpiente y el relato donde más paralelismos encontramos entre el texto de la Sagrada Escritura y los textos sumerios es el relato del diluvio universal.

Según el relato de la Sagrada Escritura Noé descansó el Arca sobre la cumbre del monte Ararat, como lo hizo el héroe sumerio del relato del diluvio.

Noé después del diluvio empleó un cuervo y una paloma, para saber si las aguas habían descendido en su nivel y ya se había despejado la tierra firme y como no obtuvo resultado, hace un nuevo intento con una paloma, que luego regresa con una rama de olivo en su boca, siendo signo que las aguas ya habían retrocedido y que ya había tierra firme muy cerca, pues la paloma es un ave de corto vuelo; pocos días después Noé vuelve a soltar la paloma, pero está ya no regresó.

Luego de que el arca se había asentado en tierra firme, Noé sale del arca y construye un altar a Yahvé y Dios hace una alianza con él de jamás destruir nuevamente la Tierra mediante el agua. 


El héroe de la epopeya del Gilgamesh mesopotámico es Ziusudra, que luego del diluvio fue llevado a la morada celeste de los dioses para vivir allí felizmente para siempre. Cuando Gilgamesh andaba en búsqueda de la inmortalidad llegó por fin al lugar tan anhelado donde le habían dicho que podía encontrarla, y pidió consejo a Utnapistim sobre el tema de la vida y de la muerte; este dios le desveló a Gigamesh el secreto de la prolongación de la vida en la humanidad antes del diluvio y le dijo que el secreto de la supervivencia era una materia oculta para los dioses y que se encuentra en una planta, que finalmente pierde en su viaje de regreso a su reino.

Utnapistim le revelo a Gilgamesh que antes del diluvio, los dioses habían tenido una asamblea y que habían votado a favor de la destrucción de la humanidad y que este voto y decisión se habían mantenido en secreto, pero Enki lo había buscado a él, el rey humano y fiel servidor Utnapistim quien era el soberano de Shuruppak, para informarle de la calamidad y lo hizo de forma clandestina, es decir, a través de un biombo de junco, y le manda a construir una embarcación que ya hemos dicho que pudo haber sido un submarino.

En el texto de la Sagrada Escritura, Dios advierte a Noé que ha pensado destruir al hombre porque su comportamiento es muy malo y solo parece carne humana, es decir, que solo se comporta como los animales. Noé debe salvarse con su familia y también la simiente de todas las cosas vivas, construyendo un barco con características especiales que le dicta el mismo Dios.

En ambos relatos, tanto Noé como el héroe sumerio, se demoran construyendo el arca siete días; pero esta cifra debe tener más bien un carácter simbólico.  En el relato sumerio del diluvio, el héroe se excusa para construir el barco, porque es un fiel servidor de Enki, lo que lo ha hecho entrar en conflicto con Enlil y por tanto Utnapistim no podía seguir viviendo en Mesopotamia y debía irse al mundo inferior donde vivía Enki. El relato también nos sugiere que antes de la construcción del arca, la zona se encontraba padeciendo una sequía y una hambruna y quería irse a los dominios de Enki, para disfrutar de ricas cosechas, excusa que según las circunstancias que se estaban viviendo no causaba sospechas a nadie.

De esta manera Utnapistim engañó a la gente de la ciudad, para que no le hicieran preguntas en la construcción del arca y matando bueyes, ovejas, vacas y dándoles aceite y vino blanco Utnapistim hizo trabajar a sus obreros más rápido y también el relato nos dice que hasta a niños puso a cargar betunes y breas para impermeabilizar la nave.

Como nos lo dice el relato bíblico, al séptimo día la nave se encontraba terminada y debió hacer muchas proezas para introducirla en los afluentes del río Éufrates y luego subió con toda su familia y parientes, junto con todas las criaturas vivas que tenía, como los animales del campo, las bestias salvajes y también los obreros que habían participado en la construcción de la embarcación submarina.

Enki le dijo a Utnapistim, que cuando Shamash, el encargado de los cohetes ígneos, provocara el temblor al anochecer y se produjera una lluvia de erupciones debía entrar en la embarcación.

Luego se desencadenó la tormenta que venía del sur y que llegaba a gran velocidad sumergiendo montañas y sorprendiendo a la gente inadvertida de la catástrofe. A los siete días la tormenta se apaciguó y la humanidad había vuelto al barro de donde había salido. La nave de Enki flotaba en las turbulentas aguas y llevaba dentro hombres y mujeres y niños y otras criaturas vivientes.
Finalizada la tormenta, Utnapsitim nos relata, que abrió la ventanilla y que la luz había caído sobre su rostro y miró alrededor y el paisaje era liso como un tejado plano, y agachándose se puso a llorar al haber contemplado la inmensidad de mar.

Durante seis días Utnapistim estuvo observando hasta que la embarcación encalló sobre un monte, que es el monte Ararat, como en el relato bíblico. Igual que Noé, Utnapistim soltó primero una golondrina y luego soltó un cuervo, el cual huyó encontrando un lugar para descansar.

Cuando la embarcación piso tierra firme, Utnapistim soltó todas las aves y animales que se encontraban con él, también salió con su familia y construyó un altar y ofreció un sacrificio a los dioses, lo mismo que había hecho Noé al ofrecer un sacrificio al Dios único y verdadero.

Cuando Enlil llegó al lugar se llenó de cólera, pues decía que ninguno debía haber sobrevivido y su hijo Ninurta señaló a Enki de habar salvado este resto de seres humanos. Enki se defendió elogiando la sabiduría de su hermano y diciendo, que él no había revelado a los hombres el secreto de los dioses y le hizo caer en la cuenta de la necesidad del hombre para volver a comenzar.

Utnapistim terminó relatándole a Gilgamesh, que al final Enlil se dejó influir por Enki, subió a bordo del barco y tomó de la mano a Utnapistim y lo hizo arrodillarse a él y a todos, los tocó en la frente para bendecirlos y dijo que hasta el momento Utnapistim, no había sido más que humano, pero que en lo sucesivo él y su esposa, serían dioses como lo eran ellos y por lo tanto les darían el agua de la vida y residirían lejos en la tierra de los dioses.

Utnapistim, por haber demostrado siempre su gran fidelidad a Enki, fue premiado y llevado a vivir en la tierra de Anu y de Enlil, en el planeta Nebiru, donde llevaría la vida de un dios.


Con respecto al resto de la humanidad, Enlil bendice a la humanidad y termina el texto sumerio diciendo, que haya entre los seres humanos mujeres que den a luz y mujeres que no den a luz, es decir que siguen prevaleciendo aun después del diluvio universal hombres y mujeres híbridos que son fruto de la clonación y la manipulación genética y no pueden reproducirse naturalmente.

Evidentemente, no todos los habitantes de la Primera Tierra fueron destruidos con el diluvio universal y muchos alcanzaron a huir al interior del planeta o a otros planetas. El texto de la Sagrada Escritura nos sigue relatando la existencia de gigantes después de sucedido el diluvio universal; empezando por los nefelim, que en ningún momento se pueden confundir con los famosos anunnaki, pasando por los exploradores que había mandado Josué a la ciudad de Jericó que vieron a los habitantes de esas tierras como gigantes y que ellos parecían como langostas, hasta llegar al relato de la cama del gigante Anak, que era de hierro y que tenía un tamaño de cinco metros aproximadamente.

Luego de pasado el tiempo se extinguieron los gigantes en la Segunda Tierra después del diluvio, los dioses humanos huyeron de la Tierra y se escondieron de la humanidad que prevalecía en la superficie de la Tierra hasta llegar al antiguo registro de la cultura primera, de la Segunda Tierra, de la que se tienen datos arqueológicos y científicos, la antigua Sumeria.

En conclusión podemos decir, que un Dios bueno y amoroso que es Padre misericordioso, bondadoso, fuente de todo; un Dios palabra eterna, increada, sabiduría eterna y encarnada; un Dios Espíritu Santo que es amor y la fuente del amor entre el Padre y el Hijo; un Dios en tres personas distintas, coeternas las tres; diferentes entre sí; el Padre no es el Hijo, ni más poderoso ni primero que el Hijo; el Espíritu Santo no es el Padre ni el Hijo, ni el Padre de Jesucristo; los tres son iguales, eternos y distintos en un solo Dios único y verdadero.

Este Dios Bueno y de amor creó todos los universos materiales y los mundos espirituales inimaginables para cualquier cabeza humana en cualquier planeta que viva y aun inimaginable para los seres espirituales. Que este planeta Tierra es la casa de Dios y el templo de templos en todos los universos y en los mundos materiales y espirituales, y desde este planeta estará el origen de todos los seres materiales y espirituales que poblarán los otros universos materiales.

Que el ser humano se encuentra solo en un proceso de perfección para convertirse en Dios y que los seres humanos de la superficie de la Tierra somos los más privilegiados porque conocimos a Jesús y conocimos que Dios es amor por medio de Jesús. Que los seres humanos que viven en el interior de la Tierra y fuera de ella, con toda seguridad no han conocido a Jesús o saben poco de Él; pero es su Dios, y tendrán que presentarse a juicio delante de Él por disposición del Padre Eterno que todo lo ha creado. Que no hay nada creado que escape a la voluntad creadora de Dios y a su amor redentor por todos los hombres y por toda la creación.

Que somos los únicos en los universos creados, que tenemos una perfecta unión material y espiritual, y que esa plenitud llegará con la resurrección después de la muerte. Que cuando sea el momento dispuesto por el Padre Eterno para que Jesús realice el juicio, también serán juzgados los seres humanos que están el interior y en el exterior del planeta, y serán juzgados en el amor; si tuvieron un buen corazón resucitarán para continuar la misión de la creación y si no lo tuvieron, serán encerrados en cárceles eternas junto con los demonios; y para el mundo de la belleza ya no existirán, aunque ellos serán muy conscientes de su propia existencia.

Se salvarán seres humanos que viven en la superficie de la Tierra, en el interior de ella y los que viven por fuera de ella, y será lo mismo para la condenación, pues todo depende de la voluntad de cada ser humano y algunos inclinarán su voluntad hacia el bien y otros hacia el mal.

Cuando haya pasado el juicio de Jesús a la humanidad, los que seamos salvados recibiremos nuestro cuerpo glorificado y entonces seremos dioses en Dios único y verdadero. Entonces Dios acelerará la creación del mundo material y todos los salvados serán distribuidos por todos los universos materiales y espirituales y su responsabilidad corresponderá a la medida del amor que haya tenido en la Tierra y esa es la medida que permanece en su nuevo estado.

Jesús lo dice en el Evangelio: “Acaso no dice la escritura, que “seréis como dioses” (Jn 10,34) y en la parábola de los talentos Él mismo dice: “muy bien siervo bueno fiel, fuiste fiel en lo mucho, se te dará la administración de cinco mudos; fuiste fiel en lo mediano; se te dará la administración de dos mundos; fuiste fiel en lo poco, se te dará la administración de un mundo” (Mt 25,14-30); es bueno anotar que las malas traducciones de la Biblia dicen que se le dará la administración de ciudades, pero la palabra exacta es “mundos”.

Con esto se quiere decir, que se nos dará la administración de planetas, a unos les corresponderán un planeta y a otros cinco, como lo podemos inferir de la Sagrada Escritura.

El Dios trino, único y verdadero, bueno y amoroso, suscitará la vida biológica y espiritual como la nuestra, en estos planetas y nosotros seremos sus guardianes, enseñaremos a los seres materiales y espirituales el amor, y que existe un Dios trino que los ama, que los ha creado y que los quiere sanos, felices, y libres y luego de la prueba, eternos en el amor en los cielos creados.

Cuando Dios considere la plenitud en años inimaginables, se espiritualizarán todos los universos materiales y espirituales, alcanzado todo la perfección y la plenitud querida por Dios, y Dios será todo en todo y todo será en Dios y llegaremos al inicio cuando solo existía Dios y no existía la creación. Todo estará en perfección y Dios jamás estará en soledad, porque ni lo estuvo al principio de la creación, ni lo estará al final de ella; y los seres que estén fuera de la creación donde el mundo no existe, sabrán que existen, porque sentirán su existencia y se encontrarán en la perfección de la imperfección, por toda la eternidad. 






miércoles, 17 de enero de 2018

La Biblia Cristiana y los Anunnakis, según las ideas de John Henry Builes.


Las civilizaciones posteriores al diluvio que se empezaron a conformar en la superficie de la Tierra y que descendieron directamente de los tres hijos de Noé, empezaron sus agrupamientos sociales de forma rudimentaria. Conservaron algunos adelantos tecnológicos de los habitantes de la Primera Tierra, como la domesticación de algunas plantas, el trigo, la cebada, el millo, las uvas, etcétera; y también algunos animales como los perros, las ovejas, y otras clases de animales. Se conservaron algunas técnicas de construcción de viviendas de forma rudimentaria, especialmente hechas con los recursos de la naturaleza, como las piedras; también se conservó el ladrillo, invención de los de la Primera Tierra; en las construcciones se utilizaba barro mezclado con estiércol de vaca o de caballo; se hacían gruesas paredes de tierra y piedra; se hacían techos de madera y de paja, etcétera; pero se dejaron de lado las industrias de los cristales, de las fuentes de energía eléctrica, de los vehículos voladores, de los submarinos y todo lo que implicara tecnología, pues se consideraban como causas del diluvio universal y como consecuencia, la perdición del hombre.
La Biblia Cristiana es enfática en reiterar, que cuando el hombre progresa técnicamente, declina en su moralidad y en su ética; se convierte en un hombre más avanzado tecnológicamente, pero menos humano y más destructivo. Los habitantes de la Primera Tierra, simplemente olvidaron la tecnología de la Primera Tierra y no hicieron el esfuerzo, por agruparse de nuevo y crear y consolidar nuevos centros que permitieran la continuación de la tecnología de la Primera Tierra. A Noé y sus hijos ya no les interesó la tecnología de los habitantes de antes del diluvio y todo eso lo veían como un signo de muerte  y de degeneración del ser humano, de modo que fue algo que borraron de su memoria histórica y no lo trasmitieron a las generaciones futuras; los descendientes de los tres hijos de Noé, Cam, Jafet y Sem, se dedicaron a ser simples campesinos y pastores sencillos, con métodos rudimentarios que habían conservado de la Primera Tierra como el arado y el yugo, para arar la tierra. En la superficie de la Tierra toda la tecnología se perdió con Noé y sus hijos, pues estos, no enseñaron nada de estas cosas a las generaciones futuras, por considerar que la tecnología era algo malo para el ser humano y que lo degrada moralmente. Esta es una idea transversal en todo el Antiguo Testamento y que solo se interrumpe con Nuestro Señor Jesucristo, quien no habla ni a favor ni en contra de la tecnología humana.
Cinco mil años pudieron pasar desde el diluvio universal hasta que algo inesperado sucediera con pueblos sencillos y posiblemente sin ninguna cultura importante y sin bases sólidas para instaurar una civilización que se perpetuara a través de los siglos; sencillos agricultores y pastores descendientes directos de Noé y de sus hijos, fueron visitados por los dioses del cielo.
Los dioses del cielo no son descendientes de Noé y por lo tanto no tienen gran similitud física con los descendientes de Cam Jafet y Sem, que fueron los padres de la humanidad, que conocemos en la superficie de la Tierra. Los habitantes de la superficie de la Tierra, descendemos de un hijo de Dios, que era Noé y de una mujer híbrida entre los hijos de Dios y los hijos de los hombres, que era la mujer de Noé; de esta unión nació Cam, Jafet y Sem.
Los dioses del cielo o los anunnaki, son habitantes de la Primera Tierra que no descienden de Noé, de quien desciende la raza amarilla, la raza negra y la raza aria y las posteriores razas de seres humanos que se desprenden de estas tres primeras. Estos descendientes de Adán, se fueron de la Tierra antes del diluvio y establecieron una civilización posiblemente en un planeta fuera del Sistema Solar y luego de más de 5.000 años de haberse ido de la Tierra, regresaron a la región de Mesopotamia y fundaron lo que hoy conocemos como los antiguos sumerios, a partir de unos pueblos con una escasa civilización y escasa cultura. Los habitantes de la Primera Tierra, se hicieron pasar por dioses, cuando nuevamente trajeron su avanzada tecnología y se la enseñaron a una comunidad específica de seres humanos, que se habían alejado de toda la ciencia y tecnología de la Primera Tierra.
Lo mismo sucedió con los intra-terrestres, algunas personas de la Primera Tierra se refugiaron en el interior del planeta y allí conformaron sus propias civilizaciones y sociedades; lógicamente estos intra-terrestres, aunque comparten nuestro mismo código genético, porque todos tenemos un mismo origen, no necesariamente son parecidos morfológicamente a los habitantes de la Tierra. Los intra-terrestres pueden tener otro color de piel, pueden tener un solo pulmón, y otras diferencias; pero también tienen cosas similares a los habitantes de la superficie de la Tierra, como: sangre, sistema inmunológico parecido, algunos de ellos pueden tener nuestra estatura, etcétera.
En cuanto a los extraterrestres que también comparten nuestro mismo código genético, porque tienen el mismo origen que los habitantes de la superficie de la Tierra, pueden tener una estatura de dos a tres metros (Adán tenía aproximadamente 2,50 de estatura); las orejas pueden ser como de elfo y así sucesivamente; pero en conclusión, aunque los habitantes del interior de la Tierra, los de la superficie de la Tierra y los del exterior de la Tierra, tengamos algunas características morfológicas u orgánicas diferentes, por las condiciones del medio en las que se debe vivir y por las hibridaciones producidas en la Primera Tierra; al final siempre seremos los mismos seres humanos, que tenemos todos un origen común y que todos somos hijos de Dios y que también tenemos todos un alma inmortal, un espíritu inmortal y un cuerpo corporal, material y corruptible, que cuando sea espiritualizado después de la muerte también será inmortal. Esto quiere decir, que todos los seres humanos, tanto del interior de la Tierra, como de la superficie de la Tierra y como del exterior de la Tierra deberán morir y presentarse a juicio delante de Dios.
Algunos habitantes de la Primera Tierra, unos siglos después del diluvio universal decidieron regresar a la Tierra; dispusieron enumerar al planeta Tierra desde su nuevo hogar como el séptimo planeta del Sistema Solar; pero no solamente contaron numéricamente hasta la Tierra, sino que siguieron hasta Venus que siempre en la antigüedad fue identificado como una deidad femenina, y seguramente hasta Mercurio.
En los escritos sumerios existen evidencias de que Venus era representado como una estrella de ocho puntas. Si contamos desde el exterior del Sistema Solar, Venus es el octavo planeta y los sumerios lo asociaban con la diosa Ishtar. Algunos sellos cilíndricos encontrados nos muestran a Marte como el sexto planeta, que aparece simbolizado como una estrella de seis puntas y que originalmente se identificó con el dios Nergal y posteriormente con el dios Nabu, sentado en un trono bajo una estrella de seis puntas. Otros sellos cilíndricos también nos representan el Sol, la Luna y la cruz, símbolo del punto de cruce del doceavo planeta. En otras inscripciones se puede notar como el dios Ninurta, estaba asociado con el cuarto planeta, que es Saturno.
En los registros babilónicos, que realmente hacen referencia a la antigua Sumeria, se acostumbraba celebrar con mucha rigurosidad, las fiestas de los primeros doce días del año. En los once primeros días de celebración los once primeros dioses que pertenecían al panteón sumerio, y posteriores panteones de civilizaciones posteriores se unían a Marduk, según un orden prescrito; pero el duodécimo día, todos los dioses regresaban a su morada original y el dios Marduk se quedaba solo, pero con un gran esplendor. Los estudiosos han comparado esto, con los once cuerpos celestes del Sistema Solar y la visita al Sistema Solar del doceavo planeta que se llama según los babilonios Marduk. De modo, que estas celebraciones del año nuevo, se encontraban representado la aparición del planeta Nebiru u duodécimo planeta en el Sistema Solar.
En los primeros cuatro días se representaba el recorrido del planeta por las órbitas de Plutón, Neptuno, Urano y Saturno; luego entre el quinto y sexto día se representaba el recorrido del planeta, por la órbita de Iku, quien era Júpiter y cuando el planeta celeste llamado Marduk, por los antiguos babilonios, se acercaba al lugar donde uno de los satélites del planeta había impactado a Tiamat, partiéndolo por la mitad y originado la Tierra, que se conocía como el lugar de la batalla, el sacerdote babilonio empezaba a recitar la epopeya de la creación o relato de la batalla celeste entre Marduk y los dioses del cielo.
Cuando el Planeta Nebiru o Marduk, se encontraba en este cruce de órbita, las personas pasaban la noche en vela y al quinto o sexto día se proclamaba a Marduk, como el Señor de los cielos y el supremo dios de los once dioses del cielo restantes. Durante ese mismo día, el dios Nabu, que era un hijo heredero de Marduk según el panteón babilónico, llegaba en barco desde el cielo a la ciudad de culto Borsippa, pero solo podía entrar en el templo del culto al sexto día, y entonces Nabu era considerado uno de los doce dioses del Panteón babilónico y el planeta asignado a este dios era Marte, el sexto planeta por los sumerios.
Durante los seis primeros días también se había creado el cinturón de asteroides y también la Tierra. El séptimo día, era considerado de fiesta y la atención se centraba sobre la Tierra. Se cree que dentro de los rituales de la fiesta, los dioses dirigidos por el dios Nabu, promulgaba la liberación de Marduk de las montañas inferiores.
En el octavo día se celebraba la victoria de Marduk, que recibía todos los poderes de los restantes once dioses y en el noveno día el rey de la ciudad de las celebraciones y acompañado de la gente celebraban que Marduk se encontraba en algún lugar de las afueras y en el último día de la celebración, que generalmente podía ser el décimo día, se celebraba que Marduk se alejaba y cada dios volvía a su morada, dando por finalizada las fiestas y celebraciones.
Lo esencial de esta celebración consistía en una procesión en la que el dios reinante, dejaba su morada y su templo, e iba atravesando varias estaciones, hasta un lugar fuera de la ciudad. En las afueras de la ciudad se encontraba el templo o casa de Akiti, donde el dios permanecía simbólicamente por un tiempo y había llegado a este sitio en su barco divino, luego volvía a la ciudad en el mismo barco y desandaba el recorrido, daba vuelta al templo en medio del regocijo del rey y del pueblo.
El término Akiti significa literalmente “fundar la vida en la Tierra”, por lo que muchos investigadores, han identificado esta procesión simbólica, con el primer viaje que realizaron los anunnaki desde su planeta Nebiru hasta la Tierra.
La primera estación por donde pasa Marduk se llamaba: “casa de las aguas brillantes”; la segunda estación: “donde el campo se separa”; la tercera estación: “el señor del fuego derramado”; la cuarta estación: “lugar santo de los destinos”, y aquí Marduk recibía el nombre del Señor de las tormentas de An y Ki, la quinta estación se llamaba “lugar donde la calzada se hacía clara” y Marduk asumía el título de doce y se identificaba con la palabra “pastor”; la sexta estación recibía el nombre de “la nave del viajero” y Marduk también recibía el nombre de “la puerta señalada”; la séptima estación era Bit Akitu, que significa “casa de la fundación de la vida sobre la Tierra” y Marduk tomaba el título de “dios del descanso”.
Estas siete estaciones de Marduk en la opinión de muchos investigadores, representaba el viaje desde el Planeta Nebiru de los anunnaki a la Tierra; de modo que la primera estación representaba el paso por Plutón; la segunda estación era el paso por la órbita del planeta Neptuno; la tercera estación era el paso por el planeta Urano; la cuarta estación era el paso por la órbita del planeta Saturno, la quinta estación era el paso por la órbita del planeta Júpiter; la sexta estación era el paso por la órbita del planeta Marte y la séptima estación era el viaje final y la casa del descanso y era la llegada a la Tierra.
El primer planeta con el que se encuentran los anunnki al llegar a nuestro Sistema Solar es Plutón y que en las listas mesopotámicas se llama  Shupa, el planeta que vigila la aproximación al Sistema Solar. Según los expertos en el tema, los anunnaki solo podían llegar a la Tierra, si las naves espaciales despegaban de Nebiru antes de que el planeta se adentrara en el Sistema Solar; de modo que los anunnaki entraban al Sistema Solar en su propio planeta y en las naves espaciales que habían despegado de este y que debían navegar desde antes del Sistema Solar y adentrase en él, desde Plutón hasta llegar a la Tierra.
El siguiente planeta después de Shupa, era Iru, que significaba “curva” o “rojizo” y era Neptuno; en otra lista se nombra a este planeta como  Humba que significa “vegetación de tierras cenagosas”; el siguiente planeta lo llamaban Kakkab Shanamma, que significa “planeta que se encuentra repetido o que es doble”, pues Urano es el hermano gemelo de Neptuno, tanto en tamaño como en apariencia, en otra lista se llama a Urano  Entimash, que significa “planeta de abundante vida verdosa”.
Luego seguía Saturno, que es un planeta diez veces más grande que la Tierra, que se distingue por sus anillos que se extienden más de dos veces el diámetro del planeta. Es un planeta que tiene una tremenda atracción gravitatoria y estos anillos de Saturno representaban muchos peligros para los anunnaki y sus naves espaciales. En la antigüedad a Saturno se le conoció con muchos nombres; como Targallu, “el gran destructor”; Kaksidi, “arma de justicia” y Simutu, “aquel que por justicia mata”. En los textos de los sumerios se hace referencia cuando una nave espacial de los anunnaki entra en las órbitas del planeta Saturno y es destruida una nave anunnaki, con cincuenta tripulantes, no se sabe cuáles fueron las causas del incidente; lo cierto es que los anunnaki, sentían gran alivio cuando cruzaban la órbita del planeta y contemplaban Júpiter a quien llamaban Barbaru, que significa “el brillante” o también Sibzianna; luego debían aproximarse a Marte y el paso peligroso por el cinturón de asteroides, donde posiblemente los anunnaki se ponían, sus mes, es decir, sus trajes espaciales; Marte recibía el nombre de Utukagaba o también Shelibbu, es decir, “uno que se encuentra cerca del centro”; cerca del centro del Sistema Solar.
Posiblemente la nave espacial al pasar por Marte establecía comunicación permanente con el control de la misión en la Tierra y luego llegaban a la Tierra, que era llamada Shugi, que quiere decir “buen lugar de descanso” y también puede ser Shibu, que significa “el séptimo”. Enlil quien era conocido como el Señor de las montañas, también era asimilado con el planeta Shugi, es decir el séptimo planeta que es la Tierra.
Luego que Enki ha trabajado fuertemente en la Tierra en la construcción de canales y otras obras de ingeniería, aterriza en la Tierra su hermano Enlil, quien asume el mando de la misión y se convierte en “el señor de la tierra”. Los textos sumerios nos dicen que cuando Enlil llegó a la Tierra, se dividieron los poderes y el dominio de las cosas. Se acordó que Anu, permanecería en los cielos y gobernaría el planeta de Nebiru; Enlil, sería el señor de las tierras superiores y de la atmósfera y Enki sería el señor de las tierras acuosas; identificado estos personajes, con la mitología griega, tenemos que Enlil, era Zeus y Enki era Poseidón, el señor de los océanos.
Los textos sumerios también nos describen la visita que hizo Inanna/Ishtar, al mundo inferior para visitar a su hermana Ereshkigal “la señora del mundo inferior”; en el relato se nos dice que Ishtar, tuvo que atravesar siete puertas y muchas barreras de seguridad hasta llegar donde se encontraba su hermana, los textos nos dicen que cuando su hermana Ereshkigal, se encontró frente a Ishtar,  estalló en cólera, aunque Ishtar ya esperaba este recibimiento, pues había notificado a las divinidades principales, que fuera rescatada en caso de ser hecha prisionera por su hermana; debía haber una causa para que su hermana se encontrara tan enojada.
El esposo de Ereshkigal, era el señor del mundo inferior, o mejor conocido como Nergal. Todo el relato comienza en unas tablillas encontradas de la lengua sumeria en la cual hay varias versiones, pero en una de ellas, se nos dice, que los dioses realizaron un banquete en los cielos, pero no en el planeta Nebiru, sino en una posible nave espacial, que sería una nave nodriza. Por algún motivo Ereshkigal, no pudo ascender y reunirse con los otros supuestos dioses y envió un mensajero, que se llamaba Namtar, a la asamblea de los dioses y dice el texto que todos los dioses se levantaron para darle la bienvenida al mensajero, excepto un dios calvo, que se encontraba sentado en la parte de atrás; luego de esto el mensajero volvió al mundo inferior y dio cuenta a Ershkigal de lo sucedido y los dioses menores que también se encontraban con ella, se sintieron ofendidos al escuchar el relato de su mensajero y exigieron que se les enviara el ofensor para ser castigado.
El ofensor no era más que Nergal, el hijo de Enki, quien fue severamente reprendido por su padre y con una serie de consejos fue mandado a la puerta del mensajero Namtar, quien lo condujo hasta  Ereshkigal, quien fue sometido a varias pruebas y luego de siete días de tener relaciones sexuales con ella, en el consejo de los dioses se había disparado la alarma por la desaparición de Nergal y este le pide a Ereshkigal, que lo deje regresar a la asamblea de los dioses, con la promesa de regresar; pero como Nergal no regresaba, Ereshkigal, volvió a mandar a su mensajero Namtar ante Anu que acusara a Nergal de no tener intenciones de regresar; pero sin tener la idea de casarse Nergal organizó una expedición militar y asaltó las puertas de Ereshkigal, con la intención de cortarle la cabeza a esta mujer; pero luego Ereshkigal, lo convenció para que fuera su esposo y de esta manera termino siendo Nergal señor del mundo inferior.
Este mundo inferior que es presentado en muchas mitologías como el lugar de los muertos, no era tal lugar, sino un lugar donde los dioses podían entrar y salir libremente; era un lugar importante que se encontraba bajo el dominio de una nieta de Enlil y un hijo de Enki. Es posible que fuera un lugar de difícil acceso y una zona restringida, pero muchos supuestos dioses fueron y salieron ahí. En este lugar fue desterrado Abzu por un tiempo después de violar a Ninlil.
El mundo inferior no era oscuro, ni adverso, sino al contrario, era una tierra llena de luz y riquezas que eran poca cosa para Enki. Los textos sumerios nos dicen que esta tierra subterránea se encontraba situada al oeste y al sur de Sumeria; viajando en un barco unos 5.000 kilómetros en esta dirección, desde el Golfo Pérsico, llegaríamos a las costas del sur de África.
La tierra descrita se conocía con el nombre de Arali, que se encontraba en el extremo sur de África, a diferencia de la tierra del mundo superior que se encontraba en el extremo norte y también donde se encontraba Sumeria.
Algunos himnos Mesopotámicos, ensalzaban a Enki, como “el señor de la sabiduría” o como el Bel Nimiki, pero que otros dicen que la traducción más correcta es “señor de la minería”; de este modo como existía una tablilla de los destinos en la ciudad de Nippur, para controlar la navegación aérea entre la Tierra y el planeta Nebiru, también existía una tablilla de la minería, que era como un banco de datos sobre las operaciones mineras de los anunnaki.
Enki tenía un hijo que en el mundo inferior se dedicaba al juego y la fundición y se llamaba Gibil, que significa “el que quema el suelo”; es decir, era un herrero que era representado como un dios joven, de cuyos hombros se emiten rayos rojos y calientes, como especie de chispas de fuego; de modo, que podemos ver que Enki enseñó a su hijo Gibil las técnicas de la minería.
El mineral que extraían los anunnaki en el sur de África, era oro, plata o cobre, que trasportaban en barcos hasta Mesopotamia y dicho barco recibía el nombre de Magururnuabzu, que quiere decir, “barco para el mineral del mundo inferior”; el mineral era llevado exactamente a la ciudad de Ba-tibiria, que significa “la fundación de metalurgia”. A este lugar llegaban los lingotes de oro y de otros metales, que son muy buenos conductores eléctricos, como la plata y el cobre. En varias excavaciones del oriente próximo se han encontrado lingotes, como existen hoy en día, pero con un orificio en el centro, supuestamente para ser ensartados en una especie de vara o varilla; los lingotes se han encontrado con pictogramas sumerios.
El sur de África fue conocido por los sumerios como “la tierra de las minas” o “el lugar de las vetas brillantes” entre otros. En una de las inscripciones sumerias que hace referencia a la diosa Inanna, se refiere a este lugar, como la tierra que se encuentra en el hemisferio sur y la tierra del metal precioso que está cubierto por el suelo, es decir, que se encuentra bajo la tierra.
Los textos mesopotámicos hablan de la tierra de las minas como un lugar montañoso, con mesetas y llanuras cubiertas de hierbas y con exuberante vegetación. En los textos sumerios se nos dice que la capital de la reina Ereshkigal se encontraba en el pecho de las montañas, que se conoce como Gabkurra.
Es evidente que la morada de Ereshkigal, fuera de ser un centro minero, también era un lugar confortable, que se encontraba en el interior de la Tierra. Lo que puede impactar a muchos es que en centro de la Tierra puedan existir grandes ríos navegables, así como vegetación y muchas variedades de animales.
Es evidente que si los anunnaki podían hacer un viaje interplanetario, también debían tener una gran tecnología que les permitiera navegar a grandes velocidades por el mar y por los ríos. En el relato sumerio de Enlil y Ninlil, se nos dice que Enlil, fue enviado en exilio al mundo inferior y que cuando llegó al sitio interior de la Tierra fue trasportado en barco por un ancho río. En un relato babilónico que trata de los orígenes de la humanidad, se le da a este gran río en el interior de la Tierra el nombre de río Habur o el río de los peces y de los pájaros y otros textos sumerios le dan el nombre a aquella región como Ereshkigal o también como el país de la pradera de Habur.
África tiene cuatro grandes ríos, el primero es el Nilo que fluye hacia el Norte del continente, hasta llegar al mar Mediterráneo; el segundo es el Congo; el tercero es el Niger que desemboca en el Océano Atlántico por el oeste y el cuarto es el Zambeze, que viene desde el centro de África y haciendo un semicírculo desemboca en la costa oriental del continente y este último, se interna en la tierra en algunos puntos. ¿Cabría la posibilidad, que este río fuera el río de los peces y los pájaros del mundo inferior, descrito por los sumerios?
Una multinacional llamada “la corporación angloamericana”, utilizó moderna maquinaria para explorar estos lugares y Adrian Bossheir y Peter Beaumont en la revista “Óptima” aseguran que en estos lugares se encontraron capas antiguas de actividad minera pre-histórica y restos humanos. La datación del carbono catorce de la Universidad de Yale en Estados Unidos y de la Universidad de Groningen en Holanda, establecieron la edad de estos objetos hallados entre un rango de 2.000 y 7.690 años a.C.
Ante la novedad de los hallazgos, se amplió el equipo de arqueólogos y su área de trabajo. En un despeñadero de escabrosas vertientes del pico de León, encontraron una losa con más de cinco toneladas impidiendo el acceso a una caverna; donde los objetos encontrados en el interior con la datación del carbono arrojaron una antigüedad de 20.000 años y 26.000 años; siguieron las excavaciones y enviaron una muestra al laboratorio de Groningen en Alemania y la datación del carbono arrojó una antigüedad de 41.250 años a.C. aproximadamente.
Los científicos sudafricanos, se pusieron a estudiar, lugares mineros  al sur de Swazilandia y en el interior de las cavernas encontraron ramitas, hojas, pieles, hierbas, que habían servido de dormitorio o de colchón para alguien que se dedicaba a la minería. En estos lugares encontraron huesos, cortados muy precisamente, con una antigüedad de 35.000 años, lo que revela que había posibilidad de cortar, con objetos corto-punzantes en una época tan remota y aseguran que algunos restos se remontaron a una antigüedad de 50.000 años a.C.
Los anunnaki tenían gran necesidad del oro, porque según lo que se puede interpretar de los escritos sumerios, la atmósfera de su planeta agonizaba y por lo tanto necesitaban pulverizarlo en la atmosfera de su planeta, para que los rayos del Sol fueran reflejados y se pudiera mantener controlado el fenómeno invernadero en el planeta, de modo que se pudiera mantener una temperatura ideal que permitiera la vida; aunque algunos teóricos de la conspiración han puesto en duda algunas ideas de Zecharia Sitchin y se fundamentan en el otro sumeriólogo Samuel Noah Kramer quien no dice nada al respecto de la extracción del oro, e interpretan esto, como una manipulación en la traducción de los textos sumerios de parte de Zecharia Stchin.
El oro, la plata y el cobre son metales que son muy buenos conductores de electricidad y son de la misma familia en la tabla periódica debido a su peso y numero atómico; son metales que tiene propiedades cristalográficas, químicas y físicas similares; son metales maleables y dúctiles, y son muy buenos conductores de calor. El mejor de todos es el oro.
Según los escritos sumerios, los dioses siempre exigían que se les sirvieran los alimentos en bandejas de oro y el agua como el vino en vasos de oro y que se les hicieran vestiduras doradas y con hilos de oro. Los anunnaki, hombres de la primera humanidad, debieron regresar a la Tierra en busca de oro, para poder proteger la atmosfera de su planeta; pero además también explotaron otros metales para su industria como el platino, que es muy abundante en el sur de África y que potencia las pilas de combustible de forma extraordinaria; es posible que también explotaran materiales radiactivos como el uranio y el cobalto que se encuentra en las profundidades de la Tierra.
A este trabajo se dedicó Enki en el sur de África cuando llegó a la Tierra, con sus hombres. Los textos sumerios nos dan razón que los dioses anunnaki hacían trabajos tanto en las ciudades, como en las minas y de este modo, paulatinamente fueron colonizando la Tierra. En los textos se revela que 300 anunnaki del cielo o Igigi, que eran astronautas que se encontraban orbitando la Tierra sin aterrizar en ella.
Es muy posible, que a la Tierra llegaron varios grupos de 50 anunnakis, encabezados por Enki y casi todos ellos debían dedicarse al trabajo de las minas. Con el pasar del tiempo el flujo de anunnakis, que llegaba a la Tierra y luego los que ascendían a los cielos para regresar a su planeta de origen fue mucho mayor; pero con el tiempo se fue aumentando el número de anunnakis, que permanecían constantemente en la Tierra en el trabajo de las minas, creciendo el número de moradores permanentes de la Tierra, de unos 50 a unos 600 anunnakis.
Indudablemente era un pequeño número de trabajadores que se dedicaban a la minería, pero lo hacían con una alta tecnología. Es posible que el primer intento de extraer oro, lo hicieran, obteniendo los minerales que se encuentran diluidos en las aguas marinas, pues se sabe que ahí hay oro diluido y es posible que bajaran a los lechos marinos a buscar el mineral, en forma de nódulos del tamaño de una ciruela, que se encuentra en las grandes profundidades del mar. Ya hemos visto que los anunnaki, no tenían ningún problema para sumergirse en las aguas marinas, pues utilizaban especies de submarinos que llamaban Elippu tibi, que significa “barco hundido” y hemos visto también a los hombres pez que se encuentran asociados con Enki; pero es posible que hayan fracasado en esta manera de obtener el oro, por lo que se fueron a las minas del sur de África a extraer tan preciado mineral.
En muchos de los cilindros encontrados en la antigua Sumeria, se ven representaciones, donde se puede identificar los dioses trabajando en minas o en pozos mineros; en una de ellas se ve a Enki, en el mismo lugar donde se encuentra Gibil y donde hay otro personaje agachado trabando.
Según nos desvelan los textos babilónicos y sumerios, los hombres tanto jóvenes como viejos, eran condenados a trabajar en el mundo inferior. Trabajando en el interior y comiendo tierra, se encontraban condenados a nunca volver a su hogar; de este modo, la palabra sumeria kurungia, adquirió la connotación de “país sin retorno” o en un sentido más literal, donde los dioses que trabajan, en profundos túneles, amontonan minerales. En los textos sumerios se nos dice que cuando Ishtar bajó al mudo inferior, vio a los atareados anunnaki comiendo sus alimentos mezclados con barro y el agua que bebían se encontraba enfangada y en este sentido, encontramos un texto sumerio antiguo que nos dice: “cuando los dioses igual que los hombres tenían que trabajar”; y se entiende que es una expresión, de dolor y de sufrimiento, donde los dioses se quejan, porque según los textos sumerios los hombres fueron creados para hacer el duro trabajo de los dioses y nunca trabajaron a la par, sino que el hombre se convirtió en un esclavo y servidor de los dioses, luego de que fue creado y los remplazara en el duro trabajo de las minas.
Los investigadores W.G Lambert y A. R. Millard, con los fragmentos de tablillas de versiones asirias y babilonias, reconstruyeron un texto continuo, que llevaron a concluir a estos investigadores que los relatos se basaban en textos sumerios más antiguos, de tradiciones orales, que narraban la llegada de los dioses primitivos a la Tierra, la creación del hombre y su destrucción por el diluvio.
En estos descubrimientos se nos relata, que los anunnaki vivían en la Tierra y debían trabajar igual que el hombre y que esto les producía mucha aflicción.[A1]  Mientras los dioses trabajaban en la Tierra, los dioses mayores ya se habían repartido la Tierra y que el duro trabajo al que los tenían sometidos los dioses mayores desencadenó un motín.
Como hemos visto, el señor de la tierra era Enlil y ante el motín de sus súbditos, los amenazó con duro castigo, pero su canciller Nusku, le sugirió que consultara a los dioses mayores. Anu fue informado del motín y vino a la Tierra y reunido también con su hijo Enki se entrevistó con los amotinados; Anu sugirió que se llevara a cabo una investigación y revestido con la autoridad de Anu, Nusku el canciller de Enlil, trató de indagar quién había sido el instigador de la revuelta, pero no logró hallar el culpable y, al contrario, tuvo que recibir la queja de los anunnaki, por el duro trabajo.
Cuando Enlil escuchó a su canciller Nusku la relación de quejas que le hacían sus súbditos, le corrieron las lágrimas por sus mejillas y presentó un ultimátum y amenazaba con ejecutar al líder de los amotinados y Enlil instigaba a su padre a que también tomara represalias, pero Anu le dio la razón a los agotados anunnaki y animado por las palabras de su padre, Enki se atrevió también a hablar y le dio un resumen a su padre de la dura condición de los trabajadores, y también le planteó una solución: la creación de un trabajador primitivo, que asumiera el trabajo de los anunnaki, y todos aclamaron unánimemente, ¡que se cree un Luu, un trabajador primitivo, para que cargue con el trabajo duro de los dioses!
Según los científicos, los homínidos del género homo, son el producto de la evolución, pero el homo sapiens fue producto de un hecho repentino y que desconcierta porque apareció de pronto en la Tierra.
De acuerdo a algunas interpretaciones que se hacen de los textos sumerios, el hombre fue creado por los anunnaki, para que los trabajadores de las minas fueran relevados en su ardua labor y ellos pudieran dedicarse a descansar y a pasar bien[A2] ; de modo que el hombre surge como un esclavo de los dioses. Según los que interpretan los textos sumerios de este modo, dicen que los dioses anunnaki, llegaron a la Tierra hace unos 450.000 años y que el hombre fue creado en la Tierra hace unos 300.000 años.
Según los propiciadores de esta interpretación de los textos sumerios, Enki buscó la forma de crear este ser primitivo que se pudiera dedicar al trabajo de las minas y ellos mismos se dijeron llenos de emoción: “la criatura existe, sujetad a ella la imagen de los dioses”. Esto quiere decir que los anunnaki tomaron una criatura de las que ya existía dentro del género del homo y la manipularon genéticamente hasta crear el hombre moderno tal como lo conocemos; es decir, tomaron un homo-erectus o simio primitivo y le implantaron los genes de los anunnaki.
Según los científicos hace unos 435.000 años, las capas de hielo de la Tierra empezaron a derretirse y se fue conformado un clima cálido que hizo que apareciera sobre la faz de la Tierra abundante vegetación, que proliferara el alimento para los animales y también se aceleró la aparición y la expansión de los simios de aspecto humano o llamados “homo-erectus.
Existieron varios hombres simios desde hace varios millones de años, que vivían en medio de las estepas del bosque; que podían vivir en manadas o en grupos sociales rudimentarios; algunos de estos hombres simios llegaron a trabajar herramientas con la madera y los huesos; a refugiarse en las cuevas y a evitar el peligro, por un instinto de conservación.
Según los defensores de que los anunnaki fueron nuestros creadores, estos seres, necesitaban mano de obra para trabajar en las minas y vieron una posibilidad en las diferentes familias de primates que existían hace aproximadamente 300.000 años y por lo tanto, tomaron una hembra de una especie de estos primates y le insertaron un espermatozoide de un macho anunnaki, mediante procedimientos genéticos avanzados.[A3] 
Debían perfeccionar a estos primates para que fueran capaces de agarrar herramientas; perfeccionar su capacidad cerebral, que le permitiera comprender palabras y órdenes, y necesitaban que tuviera la suficiente inteligencia para que fuera un ser útil y pudiera comportarse como un siervo.
Evidentemente pensar que el ser humano fue creado por extraterrestres, para luego convertirlo en su esclavo y que los seres humanos fueran su creación para sus intereses egoístas y para descansar de sus trabajos, es una idea mezquina que no corresponde al Dios que nos revela la Biblia Cristiana y especialmente, el Dios que nos revela Jesucristo. En los textos sumerios y en posteriores acontecimientos, no podemos inferir que Enki sea el padre de Jesucristo, como lo están llegando a afirmar algunas personas que piensan que los anunnaki fueron nuestros creadores, nuestros manipuladores y dominadores y que actualmente nos siguen dominando.
No hay nada en el texto bíblico que nos haga pensar que somos la obra maestra de un grupo de extraterrestres, que a partir de la ingeniería genética decidieron crearnos. No hay ningún problema en pesar que Dios puedo haber hecho evolucionar a los seres humanos de una especie primigenia como lo creen algunos estudiosos del tema; pero es una idea que está ausente en el Texto Sagrado para los cristianos.
La biblia cristiana nos hace entender claramente que el hombre procede de Dios y este acto creador de Dios, se dio con la formación de la primera pareja humana como se explica reiteradamente en el libro “Historia Primitiva de la Humanidad”, de John Henry Builes. 
De la biblia cristiana, podemos intuir que Dios es un Dios bueno, amoroso y generoso para con el ser humano; no vemos trazos de egoísmo de parte de la divinidad en crear una criatura, para que le sirva de comer, ni para que trabaje en las minas, ni para que sea el esclavo de Dios; al contrario, nos creó por amor para que seamos felices, para que vivamos para siempre y vivamos en libertad y el mejor testimonio de esto es la Cruz en la que murió Jesús, donde lo único que se puede leer es perdón y amor.
El texto Bíblico es enfático en presentarnos un Dios bueno, que hace su obra con maestría y que crea un ser humano con libertad y a su imagen y semejanza; el único precepto que Dios le pone al hombre es que no coma del árbol de la vida y de la ciencia del bien y del mal.  Ya se ha explicado en qué consiste el árbol de la vida y porqué al comer este árbol, cambiarían las cosas radicalmente para el ser humano, como de hecho sucedió según los escritos de John Henry Builes.
El hombre antes de comer del árbol de la vida, tenía una justicia original, que a la vez le daba una santidad original, una bondad original, una perfección original, una inocencia original y una belleza original. El hombre no nació para ser esclavo y un servidor de los dioses, pues el verdadero Dios no necesita ser servido por los hombres. El hombre nació de un puro acto de amor de Dios, donde no existía ningún interés de parte de Dios, pues Dios no necesita de los hombres y de la creación para nada y si la ha creado es para amarla, porque Él es solo amor.
Dios al crear al hombre, le da la oportunidad de acercarse a Él y de compartir su misma gloria, pero sin quebrantar los mandamientos; Dios no los impuso al hombre para hacerle daño, sino al contrario, para librarlo del peligro de convertirse en una bestia y en un animal, y esta fue un de las consecuencias del pecado original. El hombre desobedece a Dios y rebasa los límites permitidos, que lo llevan a caer por un abismo; lo único que ha hecho Dios, es el tratar de salvar al hombre del abismo al cual, siempre ha querido lanzarse.
No hay ningún fundamento bíblico, para llegar siquiera a pensar que el hombre debe ser un esclavo de Dios. De hecho, lo somos, porque Dios es Dios y puede hacer lo que se le antoje con una criatura pequeña, como una hormiga, en términos de los anunnaki; pero antes de tratarnos como esclavos, ha querido tratarnos como hijos y amigos, y enseñarnos los secretos de su amor.
Es verdad que la biblia cristiana fue escrita con antropomorfismos; es decir, que Dios puede ver, que Dios se paseaba por el Jardín del Edén, que Dios lucha con Jacob, etcétera.; pero el Antiguo Testamento se diferencia sustancialmente de los escritos sumerios, al presentar un Dios omnipotente, un Dios omnipresente, un Dios omnisciente, que se diferencia diametralmente de su criatura. En el Antiguo Testamento, Dios aparece como Dios y la criatura aparece como lo que es, y aunque puede aparecer como cruel y despiadado en ciertas ocasiones, hay que recordar que los textos fueron escritos por personas con limitaciones humanas que dejaron el toque de subjetividad en los escritos.
Ningún pueblo de la antigüedad (sumerios, hititas, hurritas, acadios,  babilonios, asirios, griegos, egipcios, etc.), fueron capaces de hacer un dios muy por encima de las criaturas y amoroso. Los dioses de la antigüedad, más parecían humanos que dioses; tenían los mismos caprichos humanos, necesitaban comer y dormir, como también descansar; eran tremendamente celosos; cometían adulterios, se mataban entre ellos y de dejaban llevar por todas las pasiones humanas de todo hombre y mujer. Esta es la prueba evidente que, en ninguno, ni uno solo de los textos de la antigüedad, son escritura divina, aunque tampoco se puede decir que en ellos no se puedan encontrar algunos vestigios de la verdad.
Según la teología del Antiguo Testamento, no hay bases para afirmar que algún ser extraterrestre nos creó, de esto no hay siquiera indicios en la Sagrada Escritura cristiana. Tratar de decir, que el querubín que cuidaba la entrada del paraíso con una espada de fuego en la mano, para que el hombre no pudiera regresar al lugar de donde fue arrojado, es un extraterrestre con una espada laser en sus manos, como en la guerra de las galaxias; o que el arca de la alianza no podía ser tocada por ningún israelita, porque era una potente batería eléctrica, que expedía un campo electromagnético, entre otras cosas, son ideas que no se pueden sostener y fundamentar y aun argumentar con cierta solidez; en otros pasajes de la biblia vemos que el rey David, tocó el arca de la alianza sin morir y no hay nada que nos dé siquiera indicios de que desconectó tal batería para poder hacerlo.
Según el Antiguo Testamento, el hombre no fue creado por los extraterrestres y si el profeta Elías fue llevado por una nave extraterrestre, entramos en contradicción con las palabras de Jesús, cuando los judíos esperaban el regreso de Elías, Jesús en su vida pública, dijo que Elías ya había venido en la persona de Juan el Bautista, el más grade hombre nacido de mujer.
Podemos inferir teológicamente, que el profeta Elías pudo haber sido llevado directamente al cielo sin pasar por la muerte; que el mismo Dios experimentó por amor. El hecho, de que Enoc y Elías hayan sido llevados al cielo, sin pasar por la muerte puede ser algo que confunda a muchos teólogos, pues el mismo Jesús experimentó la muerte y una muerte de Cruz. Que Enoc y Elías hayan sido llevados al cielo sin experimentar la muerte, es prueba evidente de lo que hubiera sucedido con el hombre si no hubiera pecado alejándose del proyecto divino. Todos los hombres y mujeres, después de haber disfrutado en esta tierra con los dones naturales a plenitud, los dones preternaturales y los dones sobrenaturales; hubieran sido glorificados en su cuerpo y alma instantáneamente, sin experimentar el miedo y el dolor de la muerte.
No es posible pensar, según la biblia cristiana, que somos obra de los extraterrestres y que fuimos hechos a su imagen y semejanza, pues esto no corresponde al Texto Sagrado de los cristianos y desdice a un Dios que solo es amor.
Si fuera cierto que fuimos creados genéticamente por los anunnaki u otra clase de seres; debemos hacernos otra pregunta: ¿quién creó a los extraterrestres? Y al final tendríamos que llegar al mismo punto: Dios es el creador de todo lo que existe y los mismos extraterrestres, no pueden escapar de su obra creadora. Si no existiera Dios, no tendría por qué existir la Sagrada Escritura y un mensaje teológico tan preciso que ahí se nos presenta, y que nos testifica un Dios de amor y que pueblos mucho más elevados culturalmente que los hebreos, no fueron capaces de igualar; empezando por unos dioses tan imperfectos como los de los sumerios, aunque ya hemos dicho que somos herederos de su avanzada cultura, pero en su religión, sus principios eran insipientes.
El pueblo de Israel fue mucho más atrasado culturalmente que otros pueblos de la antigüedad; pero sus conceptos teológicos de Dios, desbordan todas las cosmogonías y teologías de los pueblos antiguos. Los mismos filósofos de la naturaleza de la antigua Grecia, que existieron mucho antes que Sócrates, comenzaron por someter a la duda muchos mitos antiguos en los cuales se fundamentaban las religiones antiguas, precisamente por la imperfección de estos supuestos dioses; dioses que en todo reflejaban las mismas pasiones humanas y que eran tremendamente egoístas en su generalidad.
Algunos podrían argumentar que los egipcios tenían un sistema religioso más sólido y elaborado y que el cristianismo bebió en sus fuentes de esta cultura; por ejemplo el mito de Osiris e Isis, que eran hermanos y esposos a la vez y que engendraron a Horus y se ven representaciones egipcias donde Isis, está cargando a su hijo Horus y algunos han identificado a la Virgen María y Jesús con este mito; o el juicio por el que tiene que pasar el alma en el mundo de los muertos donde el corazón es pesado y debe tener un equilibrio con la justicia, para poder entrar en el paraíso de los justos o “el país de los juncos”, una analogía de lo que debe pasar el alma en el juicio ante Dios, antes de entrar en el cielo. De todo esto se pueden encontrar muchas similitudes, pero no verdades concluyentes.
Si la vida hubiera evolucionado en otro planeta o en el duodécimo planeta, Dios tendría que haberlo hecho saber a través de la revelación bíblica, como lo hizo con muchas otras cosas, que hubiera sido imposible que las conociéramos por nuestra propia inteligencia, y si no lo podía hacer de forma evidente y directa por el grado de progreso cultural de los pueblos y su grado de civilización rudimentario, debió haberlo dejado implícito por lo menos en el Texto Sagrado, como lo hizo con otras cosas. Para una persona de buen corazón y que busca la verdad, al encontrarse con la figura de Jesús no puede sentirse decepcionado, porque puede encontrar en Él, una persona de confianza que dice la verdad, que es bueno y no nos puede mentir ni ocultarnos cosas importantes como estas; simplemente no dice nada en los evangelios canónicos, ni en los apócrifos, que posiblemente estuvieron muy sujetos a manipulaciones humanas; al respecto no hay nada.
En el Texto Sagrado no hay nada que nos haga pensar que la vida se originó en otro planeta. Hay indicios que nos pueden hacer pensar en otros seres que pueden ser llamados como alienígenas o extranjeros; de hecho, la traducción de la Sagrada Escritura Nacar Colunga, en uno de los Salmos dice explícitamente: “líbranos Señor de los alienígenas” y muchas de las malas traducciones, después del año de 1960, empezaron a traducir: “libramos Señor de los extranjeros”. Podríamos llegar a pensar que esta palabra se encuentra haciendo referencia a los seres de otros planetas y es muy factible.
El Texto Sagrado nos puede dar indicios de que existen seres en otros planetas y no solamente en los salmos, sino también en el libro de Ezequiel, donde se nos hace referencia a un gran número de aparatos voladores. Un experto de la NASA analizando los textos del profeta Ezequiel, dijo que prácticamente se encontraba describiendo un helicóptero. Es evidente que, en la Sagrada Escritura, hay referencias implícitas a seres que tienen una avanzada tecnología, pero en ningún lugar el texto bíblico nos da la menor seña, de que la vida se originó fuera del planeta.
Si la Sagrada Escritura fuera pura invención humana, como lo son los escritos sumerios que hacen referencia a los anunnaki, podríamos pensar cualquier cosa y considerar que la vida se originó fuera del planeta, sería lo mismo que decir que la vida se originó en el planeta; pero al considerar que la Sagrada Escritura no es invención humana, sino divina, aunque fue escrita por humanos limitados, solo nos queda pensar, que la vida humana tal como la conocemos se originó en la Tierra; pues de lo contrario, un Dios bueno que es el que rige el universo, no lo hubiera hecho saber, como también nos ha dejado indicios de que existen otros seres de avanzada tecnología, que aunque todos estamos unidos genéticamente, hemos tomado caminos diferentes y todos estamos dentro del proyecto divino, según el libro “Historia primitiva de la humanidad” de John Henry Builes.
Esta realidad, debe partir desde el punto que Dios no puede mentir y que siempre debe decir la verdad. No podemos buscar una verdad que no existe en el Texto Sagrado, es decir, que la vida tuvo origen fuera de nuestro planeta. Pero sí podemos buscar la verdad que sí existe en la Sagrada Escritura: que el hombre y la mujer tal como los conocemos tuvieron origen en nuestro planeta; pudo haber sido que el planeta Nebiru le comunicó la vida vegetal y animal a la Tierra y es posible que se haya dado el choque interplanetario, esto en nada se opone al Sagrado Texto; pero lo que no es posible, es que la vida humana haya venido de Nebiru. No es posible que los anunnaki existieran antes que el hombre, porque la Sagrada Escritura no nos da indicios de esto.
Debemos pensar más bien en otra posibilidad diferente, que se encuentra más acorde con el Texto Sagrado. Que la vida humana se originó en la Tierra y luego de pasados muchos siglos, la civilización humana progresó tanto que fue capaz de hacer viajes interplanetarios y poder alcanzar el planeta X o Nebiru o duodécimo planeta o Ercobus, o como quiera que lo llamen. Al final, la existencia de habitantes de este planeta y de cualquiera que se encuentre dentro del rango de un viaje espacial, no se opone a la revelación bíblica.
Los indicios que hoy encontramos, nos hacen pensar cada vez más, que pudieron existir civilizaciones humanas más adelantadas tecnológicamente que nosotros antes del diluvio universal o conflagración mundial; en nada se opone al Texto Sagrado y como hemos dicho, algunos versículos de la Sagrada Escritura nos lo hacen intuir, de forma implícita. Es posible pensar que estos hombres y mujeres anti-diluvianos hubieran podido refugiarse en el interior del planeta o en otro planeta; es factible pensar que estos seres oprimieran con su civilización mucho más adelantada tecnológicamente a otras civilizaciones de menor progreso cultural y ciencia; siempre es posible pensar que los más fuertes quieran hacerse pasar por dioses ante los más débiles; es acertado y lógico pensar que los famosos dioses anunnaki, no fueran más que simples seres humanos de antes del diluvio, con una asombrosa civilización, que supera con creces a la nuestra, que hayan influido culturalmente a un pueblo como los sumerios y que morfológicamente tienen algunas diferencias, como su gran estatura y algunos con características de reptiles, debido a la manipulación genética.
De este modo, podríamos seguir dando posibilidades, y decir que existen multitud de razas, pero que todas tienen un solo código genético común y un Dios bueno y amoroso empezó todo esto y aunque parezca increíble, lo empezó en este planeta y de este planeta han salido los seres que pueblan otros mundos y este planeta será siempre el centro de los mundos y de los universos, aunque algún día no sea más que una roca muerta viajando en el espacio y luego se trasforme en un lugar más hermoso del que es hoy. Este planeta es y será siempre la casa de Dios, aunque existan o existirán millones de civilizaciones en otros mundos y planetas, según las ideas de John Henry Builes.
No es conveniente pensar que los anunnaki vengan de otro planeta a implantar la vida en la Tierra, porque el Texto Sagrado no nos dice nada al respecto y nos da una versión totalmente opuesta de los hechos. La Sagrada Escritura a través de una historia, que a la vez es una analogía, también nos dice, que la vida humana fue creada directamente por Dios, con la creación de un primer hombre y de una primera mujer; que fruto del pecado del hombre se contaminaron los hijos de Dios y se crearon los hijos de los hombres; que los hijos de Dios se hibridaron con las hijas de los hombres, dando lugar a una nueva raza; que el árbol de la vida puede representar a una Eva, que hemos llamado en estos escritos y en otros “La Eva bestia”;  y que de Adán y de la Eva bestia, nació Caín, padre de los hijos de los hombres; que de la Eva Humana, brotó Set, padre de los hijos de Dios; que los hijos de Dios tenían dones naturales a plenitud, dones preternaturales y dones sobrenaturales, hasta antes de perder la gracia, que les permitió desarrollar una civilización tremendamente adelantada que supera la nuestra; que tanto los hijos de Dios, como los hijos de los hombres se extinguieron dando paso a una nueva raza; que la humanidad que actualmente ronda los 7.000 millones de personas que vive en la superficie del planeta, es descendiente directa de los tres hijos de Noé; que en los seres humanos que habitaban la Tierra antes del diluvio, podrían encontrarse tanto hombres y mujeres de tres metros de altura o bien de 1,50 metros de altura; que en esa Primera Tierra había muchos animales salidos del laboratorio que generaron los mitos antiguos de la humanidad; como el centauro, el grifo, el hipogrifo, la manticora, el minotauro, los cíclopes etcétera.; que algunos hombres y mujeres de la Primera Tierra, escaparon del diluvio y conservaron su tecnología o en el interior del planeta o fuera de él; que los seres más fuertes prevalecen sobre los más débiles, de modo que los hijos de los hombres terminaron extinguiéndose por completo; que los famosos extraterrestres o los intra-terrestres no sean más que seres de la Primera Tierra con rasgos de las características de los hijos de Dios, lo que los puede hacer un tanto diferentes a nosotros y así podríamos seguir sucesivamente, contemplando las posibilidades que no riñen con los textos de la Sagrada Escritura, según las ideas de John Henry Builes.

Como cristiano que soy, no puedo dudar de Jesús y su enseñanza; no podemos dudar del Antiguo Testamento, porque sus enseñanzas avalan las enseñanzas de la Nuevo Testamento. El único criterio de verdad que tenemos los seres humanos de esta Tierra, es Jesús, y no puede haber más, porque Jesús es Dios y Dios hecho hombre; y ya que Jesús es la única verdad factible y creíble, muchos tratan de desfigurarla y sembrar la confusión; todo misterio que queramos comprender debemos hacerlo desde Jesús. Todo punto de apoyo para poder construir, debemos hacerlo desde Jesús; a todo punto final que queramos llegar debemos tenerlo a Él siempre presente; pues de lo contrario, nos veremos envueltos en la confusión y en la mentira y jamás podremos construir una civilización sólida, pues lo estaremos haciendo mal, como aquel hombre insensato que decidió construir su casa sobre arena, llegaron los vientos y derrumbaron toda civilización humana, que se trate de construir, sin tener a Jesús como principio.
 No es bíblico pensar que existan portales dimensionales que nos comuniquen con el mundo material o con el mundo espiritual que estén fuera del alcance de Dios. Se ha llegado a pensar que los antiguos lemurianos eran más adelantados espiritualmente que los antiguos atlantes; recordemos que el antiguo continente perdido de Lemuria se encontraba en lo que en la actualidad es el Océano Pacifico y que recibió en el pasado el impacto de un meteorito; en las costas del Océano Pacifico se encontraban los japoneses y demás culturas orientales, muy inclinados la meditación y al cultivo espiritual, especialmente por parte de algunos monjes budistas, herederos de la mística de los antiguos lemurianos y que los occidentales somos herederos en cierta forma de la civilización de los atlantes.
 Mientras los hombres y mujeres tengamos carne material y no hayamos recibido nuestro cuerpo glorificado a imagen de Jesucristo, siempre estaremos limitados; los que hayan sido buenos, no necesitaremos de estos portales, porque en nuestro cuerpo de materia espiritualizada podremos viajar por el universo a la velocidad del pensamiento; podremos visitar todos los universos físicos en un solo instante y no necesitaremos de naves espaciales ni de ningún aparto de la tecnología humana para hacerlo; nuestro cuerpo gozará con las cualidades que nos permitirá hacer esta hazaña y otras que nosotros no alcanzamos a imaginar; pero es imposible que estas realidades se hagan concretas en nuestra vida, pensando que si hago meditación y practico el yoga, y aunque no lleve una vida ajustada a lo que Jesús me pide en los Evangelios, voy a trascender a una dimensión donde se acabarán mis problemas; al contrario, aunque lo crea o  no lo crea, empezarán mis verdaderos problemas, en un lugar horrible que se llama infierno, porque muchos portales pueden conducirnos a este lugar, y es posible que algunos estén administrados por demonios, aunque no todos, pueden existir portales creados por otras razas de seres humanos que viven en las estrellas.
No es posible pensar que los anunnaki sean los creadores de la humanidad, porque no es bíblico, la Sagrada Escritura, no hace la más insignificante afirmación de que las cosas puedan ser de este modo. Hay más evidencias históricas, culturales y teológicas que nos lleven a pensar que la Biblia es un libro de revelación divina y que los escritos de los sumerios, son solo invención humana; por lo tanto, todo ser prefiere creerle al Dios verdadero y quiere encontrar la verdad que solo puede estar en Dios y no quiere permanecer en el error y la mentira. Hay más posibilidades de permanecer en el error, creyendo que los escritos sumerios dicen la verdad sobre la creación del hombre; hay más posibilidades de permanecer en la verdad, creyendo que la Biblia nos dice la verdad y que en sus palabras resuena la voz de Dios. Es un error pensar que la Sagrada Escritura contempla la posibilidad que la vida de los seres humanos se originó por causas de seres de otros planetas; es un error pensar que todos los textos sumerios sean pura mentira o que no se ajusten a la realidad; debemos pensar que los textos sumerios nos trasmiten una parte de la verdad, puede ser también una gran mentira; debemos tener por más cierta la posibilidad de que la Sagrada Escritura nos trasmite una verdad completa y una verdad completa, siempre será una verdad.
Para mí han sido iluminadores los textos de John Henry Builes que hacen un esfuerzo, dice él, desde la revelación divina y desde la argumentación racional, para dar una explicación argumentativa y creíble a todos estos misterios en los cuales se cierne los orígenes primeros de la humanidad y la misma creación del hombre y la mujer.
Nuestros orígenes están envueltos en el misterio, pero Dios permite que surjan hombres que nos acerquen a la verdad y que nos ayuden a tener una mejor compresión de nosotros mismos y de nuestros orígenes.
Seguramente es cuestión de tiempo para que la gente empiece a descubrir que el mundo es gobernado por una elite oculta que se encuentra al servicio de los demonios y que tienen tratos con ellos; un gobierno que nos hace permanecer en el engaño y nos oculta la verdad; un gobierno que ha hecho tratos con razas de demonios encarnados o es posible también con seres humanos de la Primera Tierra y hayan recibido tecnología, solo para seguirnos oprimiendo y esclavizando; un gobierno secreto que tiene la cura de las enfermedades, la posibilidad que haya comida en abundancia para todos y que todos los seres humanos tengamos una vida digna. Un gobierno monstruoso que seguramente ya ha construido sus refugios en la Luna, en Marte, o en el interior de la Tierra y cuando se venga la conflagración mundial, todos tengamos que ahogarnos como ratas en un estanque mientras ellos intentan ser los próximos supervivientes de esta tierra, que John Henry Builes llama como la Segunda Tierra y esta tierra deberá pasar para dar origen a una nueva tierra y al final será Dios quien tenga la última palabra.