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martes, 16 de mayo de 2017

John Henry Builes y los gigantes


Con respecto a este tema de los gigantes, en la historia antigua de la humanidad, es bueno hacer referencia a un equipo de arqueólogos del Beloit College en mayo de 1912, en una excavación que realizaron en el lago Delavan en Wisconsin, E.U., encontraron muchos artefactos que supuestamente pertenecieron a la cultura Woodland, que según ellos es una cultura prehistórica americana que se remonta al primer milenio antes de Cristo y que encontraron 18 esqueletos de tamaño enorme, cráneos alargados y los esqueletos aunque eran muy grandes, tenían rasgos humanos normales.
Este descubrimiento se convirtió en una gran noticia, y tuvo tanto revuelo, que fue tomada por el New York Times y publicó la noticia el 4 de mayo de 1912, la noticia se dedica a describir las características de los huesos encontrados, y entre ellas, dice que son individuos de más de tres metros de estatura, y se preguntan: ¿quiénes son estos seres de los que no hay ningún registro? ¿Pueden ser seres humanos que vinieron de otro planeta y que pertenecen a la raza humana?… ¿o son antiguos asentamientos humanos, sobrevivientes de la tragedia de la Atlántida? El mismo periódico también hace referencia a otros descubrimientos que se han hecho en el pasado y se remontan a 1856, reportando un artículo con fecha de 21 de noviembre, afirmando, que en el sótano del viñedo Wickan del sheriff, en el este de Wheeeling, Illinois, unos trabajadores encontraron un esqueleto humano que tenía 3.5 m de estatura y los dientes como de un caballo; y doce años más tarde, en 1868, en el día de navidad, unos trabajadores de la compañía Sank Rapid Water Power estaban haciendo excavaciones para construir una hidroeléctrica a lo largo del rio Mississippi y desenterraron de la tumba de granito de 3.6 m de largo, 1.2 m de ancho y 1 m de profundidad, los restos de un gigante que se encontraba petrificado.

Todavía hay más artículos en New York Times, pero me ha parecido oportuno retomar el del 8 de septiembre de 1871, el cual menciona, que encuentran más esqueletos de animales en trabajos de excavación en Petersburg, Virginia, para la construcción de una línea férrea, así como esqueletos humanos de 2,5 a 3 metros aproximadamente; en otro artículo del 20 de diciembre de 1897 que hace referencia a Wisconsin, cerca de Maple Creek, descubrieron también el esqueleto de un hombre gigante en excelente estado de conservación. Otro descubrimiento sucedió en nuevo México el 11 de febrero de 1902, donde la noticia dice que se encontraron esqueletos de gigantes en un cementerio.
Este no fue el único periódico que informo sobre el tema, hay otros como: New Age Magazine en 1913, Popular Science en 1932, San Antonio Express 1940, entre otros.
James Vieira, se ha encargado de recolectar toda esta información y denunciar que es una información que se le oculta al público y especialmente por el Instituto Smithsonian, que ha comprado varios de estos huesos y luego los desaparece, como es su costumbre, y como lo denuncian los teóricos de la conspiración, que acusan a este Instituto de desaparecer, negar y camuflar pruebas arqueológicas que no respondan a los intereses de los illuminatis o de la familia Rockefeller y la familia Rothschild entre otras; lo mismo han hecho con los verdaderos huesos que supuestamente corresponden a los dinosaurios, pero que en otro artículo, ya comenté que no corresponden a dinosaurios, sino a animales extraños de la Primera Tierra.
James Vieira, que hizo la investigación antes de que existiera el internet, nos relata, cómo en San Diego California, un grupo de buscadores de oro, habían encontrado una capucha que parecía haber sido una mortaja y en un ataúd de 3 metros de largo encontraron un pedazo de piel seca que ya habían retirado, fue llevado al laboratorio químico de Smithsonian y para engañarlo, concluyeron que era piel hecha de gelatina y quien tenía la piel, engañado, acordó la venta al Instituto en 500 dólares, la compraron esmeradamente y luego como es su costumbre, la perdieron. En una fotografía en internet, se muestra al lado del gigante descubierto, al profesor McGee del Instituto Smithsonian y a la izquierda se muestra quien tenía el pedazo de piel y que fue engañado, y sus cabezas llegan solo un poco más allá de la cintura del esqueleto.  

Fuera de estos descubrimientos ---hay muchos más que son innegables---, la Sagrada Escritura tiene muchas referencias a los
gigantes, como por ejemplo: “Había gigantes en la tierra en aquellos días” (Gn 6,4).
En el salmo 21,20 y en paralipómenos 20,6 se nos dice: “Hubo una batalla en Gat, en la que se halló un hombre de alta talla que tenía seis dedos en cada mano y en cada pie, veinticuatro en todo, que descendía también de Rafa”.
“La cama de Anac media 3,90 m de largo por 1,80 m de ancho” (Dt 3,11).
Además de las varias citas bíblicas que atestiguan la existencia de los gigantes, también existen varios textos históricos y mitos de diferentes culturas por todo el mundo, que nos hablan de razas anteriores al diluvio universal y hacen referencia a los gigantes.
Hoy muchas personas tratando de resolver estos misterios han incursionado en la literatura apócrifa de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, y personas incautas, que no tienen una formación básica en investigación y principios básicos, creen que todos esos escritos son todos auténticos y que dicen la verdad sin cuestionarla.

Cuando nos acerquemos a un escrito apócrifo, podemos encontrar partes de verdad mezclada con mentiras, cuentos, fábulas, ideas filosóficas y corrientes de pensamiento que siempre tendremos que discernir, y es como tomar un clavo de entre un pajar. Por esta razón, un buen investigador debe conocer mucho, es decir, muchas corrientes de pensamiento, mucho sobre historia y tener una gran capacidad de indagar la verdad en medio de tantas cosas, que pueden aparecer como verdad, porque, de hecho, son presentadas como verdad.

Con referencia a lo anterior y siguiendo con el tema de los gigantes, también quiero referirme a un libro apócrifo del Antiguo Testamento, llamado “El libro de Enoc” sobre todo en el capítulo 8, donde se nos habla de un personaje que se llama Azazel y que yo más bien podría identificarlo con un demonio, que enseña a los hombre a hacer espadas, cuchillos, escudos, corazas, el trabajo de los metales, el trabajo de los ornamentos para las mujeres, el embellecimiento de los párpados, piedras preciosas y colorantes; les enseña vicios como la fornicación y malos caminos; les enseñó astrología y otras cosas. Es también un texto que nos habla de las habilidades y las técnicas de los gigantes.

En consecuencia, la figura de los gigantes la podemos encontrar en casi todas las culturas y leyendas, como en múltiples relatos mitológicos del mundo griego, de los nórdicos, de los germanos, de los hindúes, de los aztecas, de los incas etc., como ya lo mencionamos anteriormente.

Fuera de que todas las culturas tienen sus relatos míticos, como en la India, Tibet, China, Sudamérica, África, también se han encontrado pruebas arqueológicas que algunos se atreven a datar con una antigüedad de 45.000 años.

En lo que era la antigua Unión Soviética, en Atyueca cerca de Mangliss, se encontraron esqueletos que median entre 2,80 y 3 metros y en sus extremidades tenían seis dedos y lo mismo sucedió en hallazgos hechos en China. En 1956 en Gargayan Filipinas desenterraron un esqueleto de 5,18 metros, también se han descubierto huellas de animales gigantes; en Safita Siria los arqueólogos han encontrado hachas de mano de 3,8kg; en Ain Fritisa, Marruecos oriental han descubierto picos de 32X22 cm y 4,2 kg de peso e inclusive hachas de dos filos con 8 kg de peso, lo que implica que son instrumentos de personas gigantescas.

También se han encontrado y especialmente en la ciudad de Lixus, antigua Libia, esqueletos de niños de 10 y 12 años de edad con una edad de 20.000 años y 2,25 metros de altura.

De lo anterior, podemos ver que la información es profusa y de fuentes fidedignas, aunque algunos museos después de haber recibido los huesos se atrevan a decir, que por sus instituciones no ha pasado vestigio alguno de los gigantes.

Louis Burkhalter, doctor y ex delegado francés en la sociedad de prehistoria, llegó a afirmar categóricamente, que la existencia de los gigantes era un hecho de la historia comprobado científicamente y dice que se han reconocido esos hallazgos en África del sur, en el sur de China y en Java.

Con este misterio de los gigantes, se formulan muchas preguntas: ¿Qué raza de seres humanos son? ¿Fueron mutaciones o ingeniería genética? ¿Eran seres de inteligencia elevada y con grandes conocimientos técnicos? Algunas personas aficionadas al tema de los misterios e incluso científicos, han tratado de responder estas preguntas, pero considero yo, de manera insatisfactoria.

De lo visto anteriormente, no puede caber ninguna duda de la existencia de los gigantes, hay innumerables pruebas de todos tipos y que muchas son irrefutables, aunque también hay personas inescrupulosas que han inventado pruebas falsas y que dan pie a que organizaciones o instituciones científicas que responden a los intereses creados del poder bajo las sombras, o la ciencia oficial que se ha dogmatizado y no quiere cambiar,  lleguen a ridiculizar el tema y a presentarlo como uno más de los inventos de las teorías de la conspiración.

Retomando el Libro de John Henry Builes, afirma la existencia de estos gigantes y dice, que son seres que fueron creados por los habitantes de la Primera Tierra antes del diluvio, y lo hicieron gracias a las grandes capacidades de ingeniería genética que tenían estas personas. De acuerdo con el libro de John Henry, no se les llegó a considerar una raza de seres humanos como tal, pero toda regla puede tener su excepción.

Dice John Henry, que fueron hombres en su mayoría y, que fueron creados para la guerra y en muchos casos, fueron seres asexuados, es decir, no tenía la capacidad de reproducirse biológicamente y en otros casos eran seres torpes y violentos que podían llegar a matarse entre ellos en una batalla; las mujeres gigantes no se multiplicaron tanto como los hombres porque no era esta la intención de sus creadores.

A los habitantes de la Primera Tierra les interesaba sobre todo, tener soldados de guerra y lograron crear en sus laboratorios miles de estos seres. Hay signos que nos indican que los gigantes fueron producto de la ingeniería genética y uno de ellos es el tener seis dedos en sus extremidades, tanto inferiores, como superiores o el haber encontrado un cráneo de estos seres con cuernos bastante alargados, dando a entender, como la afirma John Henry Builes, la diversidad de creaturas que existían antes del diluvio y sus formas tan variadas.

Una idea que no desarrolla mucho John Henry Builes, pero que se encuentra implícita en sus libros y la ha dado a entender, es aquella que hace referencia en el libro apócrifo de Enoc del Antiguo Testamento, ese texto nos dice, que un ser llamado Azazel le enseña a los hombres, muchas cosas buenas y malas, y en consecuencia con esta idea, debemos pensar que los hombres de la Primera Tierra, tenían los dones naturales más desarrollados que los nuestros, conservaban parte, hasta cierto punto, de los dones preternaturales y su gran inteligencia todavía les acompañaba, capacidades que fueron perdiendo progresivamente, hasta antes del diluvio.

Con estas grades capacidades, crearon una sociedad más avanzada que la nuestra antes del diluvio, que duró muchos miles de años, hasta que llegó el diluvio universal, acabó con todo y obligó a muchos a huir a otros planetas o a instalarse en el interior del nuestro.  Cuando el libro de Enoc nos dice que Azazel, enseñó muchas cosas a los hombres, debemos identificar a este ser, con los demonios, que ponen en tentación al hombre para que se aleje de la voluntad del Padre Creador de todo, Dios bueno y misericordioso, y se adentre en el caos y el desorden de su propio ser y de todo lo que lo rodea.

Una prueba de esto, nos lo testifica la historia, con Calipso, una de las hijas de Atlas, uno de los reyes fundadores de la Atlántida, pues era bruja y le gustaban las artes ocultas y John Henry nos dice, que los atlantes se dejaron pervertir por el espíritu de la brujería y empezaron a realizar sacrificios humanos a los dioses y ellos mismos se hicieron pasar por dioses; por esto Platón, nos va a decir , que perdieron lo más bello, entre ellos, y la Sagrada Escritura, nos va a reafirmar la idea, diciéndonos que se volvieron no más que carne.

Según el libro de John Henry Builes, los habitantes de la Primera Tierra eran muy diversos y podríamos encontrar seres tan pequeños como de un metro y medio de estatura y encontrar otros seres que tenían más de siete metros de estatura; se encontraban árboles gigantes, lo mismo que animales, es decir, la fauna y las plantas de la actualidad no corresponden y son  muy diferentes, a los de la Primera Tierra; existían varias civilizaciones, unas muy adelantadas tecnológicamente y otras que vivían como vivió la humanidad en la Edad Media o en la edad antigua después del diluvio y mucho después del pueblo sumerio, que ha sido el puente para que pudiéramos recibir algo de la cultura de los habitantes de la Primera Tierra o antediluvianos.

Creo que considerando los muchos libros que he leído, de todos los temas, no he podido encontrar mejores libros que los de John Henry Builes que expliquen todos estos misterios de la humanidad con argumentos solidados y sustentables y el tema de los gigantes, lo explica muy bien.

Según lo que puedo intuir del autor, estos seres, no eran muy inteligentes y tenía un cierto grado de torpeza; aunque tenían una cierta inteligencia para hacer construcciones, para servir de esclavos y de siervos, para participar en las guerras u otra clase de oficios manuales; no es extraño que estos seres se hayan organizado y creado sus propias comunidades autónomas, donde vivían en sus poblados, después de haber logrado liberarse del yugo de su servidumbre.

Es evidente, que después del diluvio, estas razas siguen existiendo en la Tierra y la Sagrada Escritura nos habla claramente de ellos y lo hace con toda naturalidad, aunque en algunos relatos, se empiezan a dar signos de extrañeza ante estos seres, y este es un signo de que ya era una especie que venía extinguiéndose desde hacía años.

En conclusión y de acuerdo con el pensamiento de John Henry Builes, existieron gigantes en la Primera Tierra y que fueron producto de la ingeniería genética de sus habitantes, que no vinieron de otro planeta como piensan muchos y que evidentemente, pueden provenir de antiguos asentamientos humanos que existieron en la antigua Lemuria, en la Atlántida y en otras civilizaciones anteriores al diluvio, que los crearon para que fueran sus servidores, aunque esto no excluye, que hayan podido existir asentamientos de gigantes, donde estos seres, fueran verdaderos seres humanos.




En Dorset, Inglaterra, cerca de la aldea de Cerne Abbas, una milenaria figura humana de 55 metros de largo, totalmente desnuda, empuña en amenazante gesto un garrote. Simboliza a un gigante.

Cabe destacar la opinión vertida por el Dr. L. Burkhalter cuando siendo delegado de la Sociedad Prehistórica Francesa, en un ensayo publicado en 1950 en la “Revue du Museè de Beyrouth” afirmó: “Queremos dejar bien claro que la existencia de razas humanas gigantescas en la época acheuliana (fase de la Edad de Piedra que ocupaba la mayor parte de la época glaciar) debe ser admitida como un hecho científicamente probado”.
            Confrontar Pág. Web              cesarreyes@antiguosastronautas.com



miércoles, 19 de abril de 2017

John Henry Builes y los reptilianos



La teoría de los reptilianos fue dada a conocer en estos últimos años por un exfutbolista llamado David Icker, quien dice, que estos son seres alienígenas malvados, reptiles que invadieron la Tierra hace muchos miles de años y que viven en bases subterráneas, con el apoyo de muchos gobiernos mundiales y se les puede acusar de estar al servicio de los líderes mundiales totalitarios que han establecido un imperialismo cósmico desde hace milenios; desde aquí, podemos encontrar las entidades que nos gobiernan bajo la sombra, y que han provocado y están provocado conflictos económicos y armados, para manipular y dominar la población mundial.


David Icker dice, que estos seres híbridos extraterrestres, mitad humanos y mitad reptiles, conviven actualmente con nosotros y gobiernan la Tierra. Estos seres, se alimentan de nuestra sangre y de nuestra energía emocional, en plena complicidad con nuestras autoridades.
Otros dos personajes que se encuentran en sintonía con las ideas de David Icker, ambos abogados, Michael Salla y Alfred Weber, acuñaron el término de exopolítica para referirse a este poder que está detrás de las sombras.
Pero en realidad, no podemos fiarnos de los autores anteriores, pues en la década de los 90, las abducciones por reptiles eran tremendamente anecdóticas y en este sentido es bueno fundamentarnos en el investigador Martin S. Kottmeyer, quien llegó a afirmar que se conocía un cierto número de “hombres lagarto” a lo largo de los años, pero sin conexión con los OVNIS; y el investigador dice que se han encontrado “grises”, cuya piel, estudiada en laboratorio, puede tener similitud con los lagartos, pero sin conexión o parecido morfológico a ellos.
Thomas E. Bullard, en 1987 publicó dos gruesos volúmenes en los cuales mencionaba 270 casos de abducciones acaecidas hasta 1985, que marcaron un hito en la investigación OVNI y en sus 600 páginas solo habla de un caso con la presencia de un ser reptiliano. Esta experiencia la vivió un italiano en 1978 llamado Pier Frotunato Zanfretta, y Bullard, considera que no es fiable, pues su experiencia se parecía demasiado a la película “La mujer y el monstruo” de 1954 dirigida por Jack Arnold.
En una reunión en el año de 1992 trascurrida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde asistieron expertos del fenómeno OVNI como Martin S. Kottmeyer y John Carpenter, a este último le preguntaron por el porcentaje de alienígenas con forma reptiloide que había recogido en su trabajo de campo y dijo que había sido solo del 10%, y muchos otros ufólogos solo consideraban esta presencia del 1% al 10%.
Con porcentajes tan bajos, se puede poner en duda que existan estos seres y algo parecido sucede con los dinosaurios. Antes de la década de los 20´s, nadie hablaba de ellos y en ninguna cultura del mundo se les hacía referencia. Es muy extraño que, de unos años para acá, tengamos tantos dinosaurios y con toda seguridad, hay que preguntarles a muchos museos si responden a la verdad, o han sido engañados o son embaucadores. Según algunas personas que afirman que los dinosaurios no existen, dicen que solo hay unos 2200 huesos que corresponden a animales extraños y los investigadores no tienen acceso a ellos. En China hay una fábrica que manufactura huesos de dinosaurios a la perfección y seguramente son estos los que están en todos los museos del mundo.
En el año 2005, algunos científicos que trabajaban en el estado de Montana, Estados Unidos, hicieron el descubrimiento supuestamente de un Tiranosaurio Rex, que aun tenía tejido blando bien conservado. Incluía vasos sanguíneos, venas, células y se atrevieron a ponerle la fecha de 65 millones de años, cayendo en la absurdez y sin emplear el sentido común. El Dr David Menton doctorado en biología celular de la Universidad de Brown dijo textualmente: “este descubrimiento reta la imaginación de uno que cree que el tejido blandito y las células podrían permanecer con un aspecto relativamente fresco por docenas de millones de años de supuesta historia evolutiva” (Confrontar página web: www.fiolosofia.mx/index.php/forolibre/archivos/restos_pruebas_simiescos_o_fraudes_descardos?_)


De lo anterior podemos decir, que las personas que no están programadas por una formación errónea o manipuladas por los medios de comunicación, no pueden llegar a pensar que un tejido vivo tiene 65 millones de años; es algo absurdo. Aquí entra John Henry Builes, cuando en su libro Historia Primitiva de la Humanidad, afirma, que en la Primera Tierra o la civilización antes del diluvio, existían animales y árboles muy grandes, y los seres humanos eran muy diferentes a la morfología que tenemos hoy.
Basándonos en Platón, una persona seria de la antigüedad, nos dice que el diluvio universal ocurrió 10500 años atrás de él y su civilización, lo que nos lleva a pensar, que, con respecto a nuestra época, habrían pasado 13500 años; este tejido vivo, aunque haya sido encontrado en las mejores formas de conservación debe tener 12000 años a 5000 años y es posible que tenga 12000 años, porque junto con el diluvio, en algunos lugares también pudieron haberse producido glaciaciones. Me inclino por 12000 años, porque John Henry utiliza esta cifra, y no como una fecha precisa y matemática, sino porque quiere darnos a entender el simbolismo de los números.
En las mitologías de los pueblos antiguos no encontramos nada que haga referencia a los dinosaurios, pero sí encontramos múltiples referencias a los dragones, que, según John Henry Builes, queda claro que son animales de la Primera Tierra, como lo son los seres mitad hombre y mitad animales, principalmente de la mitología griega y de otras mitologías.
En la Sagrada Escritura se nos hace referencia a la “víbora o serpiente que vuela” (Isaías 30,6) y que seguramente también hace referencia a un animal de la Primera Tierra, como también el texto Sagrado menciona a los gigantes y especialmente a uno llamado Anac, a quien tuvieron que hacerle una cama muy grande, pues eran persona de 5 a 7 metros y son llamados “nefilim”, que la Sagrada Escritura aplica el término tanto a los gigantes, como a los llamados "hijos de Dios” que John Henry Builes explica muy bien, sin desvirtuar el término, como sí se hace con las estupideces que aparecen en Internet, desfigurando el término y asociándolo con los extraterrestres. Y otra vez, John Henry da una explicación satisfactoria para estos misterios, con argumentos y conocimiento, no con imaginación. “Por gigantes eran ellos tenidos también, como los hijos de Anac; y los moabitas los llamaban emitas” (Deuteronomio 2,11); “También, vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos (Números 13,27.28.32.33).
Para concluir con este tema de los dinosaurios, que tiene como finalidad, desmentir la existencia de los extraterrestres reptilianos, el término “dinosaurio” fue acuñado en 1841 por un inglés llamado Sir Richard Owen, pues encontró un hueso de un animal extraño y al principio pensó que era un elefante gigante.
Lo mismo se puede decir de los alienígenas con forma de reptil, antes de la década de los 90 no hay relatos que nos acrediten su existencia.
Caso diferente con los duendes y las hadas; con los duendes he hecho una investigación y puedo afirmar que existen, porque en todos los pueblos latinoamericanos los campesinos y la gente nos relata experiencias con estos seres desde tiempos muy antiguos. Si le preguntamos a un campesino latinoamericano, si ha visto un hada, la mayoría llegarían a afirmar que nunca la han visto, pero si le pregunto a un campesino europeo, si ha visto un hada, me va a decir que si, pues estos seres son muy regionalistas y sus historias y leyendas se encuentran solo en Europa. Dios le dijo a una vidente colombiana en Garagoa, llamada Oliva, que cuando se presentó la guerra de los ángeles en el cielo, Él dijo: “basta”, y los últimos ángeles que cayeron, quedaron atrapados entre el mundo espiritual y el mundo material y es el caso de las hadas y los duendes.
Aunque hay muchos relatos de presencia de seres con apariencia reptiliana en muchas culturas de la tierra, los investigadores del fenómeno OVNI, antes de la década del 90, no se habían encontrado con este tipo de seres, hasta el momento, que hay una euforia colectiva y muchos posiblemente alucinados, llegan a afirmar que han sido abducidos por seres reptilianos o que la Reina Isabel o George Bush son reptilianos metamorfos, es decir, que pueden cambiar de forma.
Hay varios casos de abducciones que concuerdan con el libro Historia Primitiva de la Humanidad, de John Henry Builes y quiero mencionar uno que relata J.J Benítez el famoso autor de caballo de Troya. Narra el autor que se encontró con un abducido que fue llevado en una nave espacial por unos seres que se parecían mucho morfológicamente a nosotros y en alguna parte de la nave, vio la serpiente enrollada en una espada o el signo de la medicina y al ver la sorpresa de este terrícola abducido, los seres le respondieron telepáticamente, que miles de años atrás ellos habían sido de la Tierra y habían emigrado a otro planeta.
Pero también quiero hacer referencia a otro caso que menciona José Luis Camacho de “Mundo Desconocido”: un señor vivía en Monterrey, México, y pidió cambio en su trabajo a Cancún y se lo aceptaron; decidió hacer el viaje en coche, que puede ser entre dos o tres días de viaje; cuenta el señor, que iba en la carretera y que atrás del coche veía una luz, posiblemente una nave espacial y que en cierto punto el coche se detuvo y no funcionó más, luego apareció un hombre normal que le arregló el auto y le dijo que era de otro planeta.
Lo mismo podemos decir del papa Juan XXIII, que se encontraba rezando el Rosario en los jardines del Vaticano con su secretario privado y vio como aterrizó una nave y se bajó un ser como nosotros, con la única diferencia que tenía las orejas de elfo y habló 20 minutos con el papa. Y como estos hay muchos otros testimonios.
Lo anterior sólo hace confirmar las teorías de John Henry Builes, quien dice que existió una sociedad muy avanzada en la Tierra antes del diluvio, que fue originada aquí en la Tierra por Dios y que comparte nuestro mismo código genético, porque son seres humanos como nosotros, que se fueron a vivir en el interior de la Tierra o a las estrellas; por lo tanto, con esta teoría no se puede afirmar que existan extraterrestres originados fuera de nuestro planeta, pues él dice que dentro del plan de Dios, la Tierra es el centro de los universos y los mundos creados y de aquí, se originarán todos los seres para poblar todos los universos.
De modo que son creíbles las experiencias de abducciones de los supuestos ovnis donde los seres aparecen con nuestra forma y también pueden ser creíbles las experiencias de abducciones por los grises u otra clase de seres, que han sido creados por los seres humanos de la Primera Tierra. Hay que tener presente que los seres humanos que existen en las estrellas o en el interior del planeta tienen voluntad como la tenemos nosotros y muchos pueden tener la voluntad inclinada al bien y procurar nuestro bien y muchos pueden tener una mala voluntad hacia nosotros, y utilizar a los grises para que experimenten con nosotros y nos conviertan en ratas de laboratorio.
En conclusión y basado en John Henry Builes, puedo afirmar que no existen los extraterrestres como nos los imaginamos y que no hay pruebas fehacientes para afirmar que existen seres reptilianos que nos gobiernan detrás de la sombra. Que hay autores que inventan relatos, que más parecen películas de ciencia ficción, afirmando que existe una conspiración reptiliana, a nivel de la galaxia y que nuestro planeta se encuentra en cuarentena por causa de estos seres.




Nuestro planeta se encuentra sitiado por causa de los Illuminati, que quieren convertir nuestro bello hogar en una cárcel planetaria y que últimamente han tomado la estrategia de ridiculizarse ellos mismos, para poner en descrédito a todos los que quieren sacar a la luz pública sus fechorías haciendo creer en los medios de comunicación que no son más que teorías de la conspiración.
Si existen reptilianos confabulados con los gobiernos más poderosos del mundo, no son más que encarnaciones de los demonios, que con la ayuda de los seres humanos perversos de la Primera Tierra, ayudan a que los demonios tomen cuerpos en forma de reptil; en este sentido, un coronel del ejército de Estados Unidos afirma que en México y Estados Unidos desaparecen muchos niños que son entregados a estos seres, que les devoran sus entrañas.